Marketing
Réquiem por la confianza
Crisis de la Contaduría Pública

Rafael Pardo Ruíz

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Mercadeo de Franquicia - Ética profesional - ¿Qué son los Incoterms? - Personas y empresas creativas

El autor es Contador Público. Presidente Federación Colombiana de Colegios de Contadores Públicos. Representante de los Contadores Públicos ante la Junta Central de Contadores. nvestigador@telesat.com.co

Un fantasma recorre el mundo, la crisis de confianza en la realización de negocios, abarcando situaciones macroeconómicas como en Argentina o en los tigres y dragones asiáticos, o micro-económicas, con profundas consecuencias sociales, por la crisis o quiebra de instituciones privadas insignia del capitalismo. La confianza pública se erosiona con rapidez y obliga a autoridades multinacionales como la ONU y organismos reguladores extranjeros como la Comisión de Valores y Cambio en Estados Unidos y el Instituto de Auditoría de Cuentas en España, a adoptar ejemplares sanciones contra firmas contables de prestigio mundial y reivindicar la inaplazable necesidad de establecer tribunales éticos para sancionar un ejercicio profesional de dudosa moralidad, causante de irreparables daños a inocentes ahorradores y que afectaron la economía y el empleo, como en los casos de Enron, Tyco International Ltd, World.Com Inc, IBM, Global Croissing en Estados Unidos, Banesto, Gescartera, Agencia de Valores AVA en España, y Petróleos de Venezuela (PDVSA), entre otros. DESLINDE

Causas de la crisis de confianza

¿Cómo hacer negocios en un ambiente caracterizado por las dudas, por una incertidumbre creciente surgida de las manipulaciones de la información con base en la cual los inversionistas toman sus decisiones? El asunto es complejo y ha conducido a una crisis en los mercados de valores. En el caso de Enron sus acciones pasaron de una cotización de noventa dólares a menos de cuarenta centavos y la tendencia aún no se detiene.

El impacto de la erosión de la confianza pública, por siglos depositada en los contadores públicos, tiene efectos que hacen temblar la estructura del capitalismo financiero y todo ello se ha generado por unas circunstancias especiales en el ejercicio colectivo de la profesión contable, arrastrado por una lógica de concentración diversificada de mercados, inherente a las estructuras monopólicas que pretende institucionalizar el modelo económico de globalización. Un diagnóstico inicial del problema permite identificar cuatro causas en la generación de esta crisis: la desregulación de la economía, la laxitud de las prácticas de auditoría, la flexibilidad de normas contables permisivas de tratamientos alternativos de las transacciones y la relativización de la independencia de los contadores, pero también de los agentes del mercado de valores, por la carencia de un régimen de inhabilidades e incompatibilidades que impida administrar y auditar o fiscalizar, evaluar las inversiones y comercializar con ellas, en relación con la misma persona natural o jurídica, simultáneamente por el mismo profesional, individual o colectivo.

1. Desregulación de la economía

Una de las características fundamentales del modelo de globalización es la desregulación de los mercados, entregando los controles de la economía a la oferta y demanda lo cual sustenta la tesis de que la mano invisible del mercado libre es el instrumento regulador automático . El asunto es que el modelo de globalización no es un escenario de mercado libre; la competitividad es sólo un asunto de la producción que debe proveer a la distribución a muy bajos precios, lo cual coloca a los productores en una lucha constante por la elevación de la productividad. Uno de los efectos perversos de la globalización es la pauperización de la producción, sometida a procesos de desmembramiento, conducente a la des-salarización del trabajo y a la utilización de ventajas comparativas deslocalizadas, que originan e impulsan formas de trabajo conducentes al retorno a la esclavitud, como la maquila.

Los grandes beneficiados con el modelo de globalización son el capital financiero y el comercio. Este último fundamenta sus estrategias "competitivas" en los valores simbólicos como las marcas, las cuales dejan de ser know how o curva de experiencia de productores, para ser desarrolladas como estilos de vida, símbolos de alguna banalidad personal o social, construida a través de la publicidad subliminal. Los productos se elaboran en pequeños talleres independientes y se convierten en líderes por la impresión de una marquilla que lo vincula a un símbolo. Así se disminuye el requerimiento de capital de riesgo, múltiples productores independientes y un oligopolio comercial fundamentado en símbolos y ampliado por otras estrategias virtuales como la franquicia. Son esos oligopolios comerciales los que promueven la desregulación de la economía, la eliminación de todo tipo de barreras al libre flujo de mercancías a través de fronteras nacionales, aunque éstas sólo sean bienes intermedios, pues el comercio mundial de productos terminados no alcanza el 10% de las operaciones totales (1).

Esos son los intereses agenciados por la Organización Mundial de Comercio, no de industria, la cual no lidera un trabajo solitario, a él coadyuvan las corporaciones multinacionales y transnacionales con sus propios recursos, influyendo gobiernos para que opten medidas que incluso superen los acuerdos multilaterales como el GATT, Tratado General de Aranceles, y tales coadyuvancias no son transparentes, apelan a múltiples procedimientos para influir las decisiones gubernamentales que culminan en la sepultura del interés nacional por medio de procesos de privatización y apertura de mercados a las mercancías extranjeras, a costa de la destrucción de la industria nacional.

Las multinacionales se hacen personeras de derechos civiles, simultáneamente negados o cercenados a los ciudadanos, y logran privilegios en las compras estatales y en la prestación de servicios públicos y sociales de consumo masivo, como es el caso de los servicios públicos domiciliarios, negocio en el cual actuaron varias de las empresas estadounidenses vinculadas a los actuales escándalos. Para lograr tamaños privilegios requieren de poder político el cual alcanzan con su poder económico, la voluntad de decidir se somete a la riqueza, creando redes de corrupción por el control del establecimiento político de las naciones. Las democracias se mutan en plutocracias, la voluntad popular se sustituye por el marketing político y sus elevados costos son subvencionados por las empresas privadas a cambio de que gobernantes y legisladores se comprometan con sus intereses, adopten las políticas que ellos recomiendan y por esta vía se destruye el concepto de interés público, el cual queda reducido al interés del propio Estado y la plutocracia que lo sustenta.

Cuando una empresa alcanza la desregulación de sus mercados ha alcanzado una panacea, actúa con libertad plena, contrata, desinforma, engaña sin control. Esa es la historia de Enron: diversificó su actividad de generación de energía a la más lucrativa de la comercialización, a los mercados financieros y otras actividades, creando para ello una red integrada por más de tres mil quinientas subordinadas, con las cuales se entrecruzan operaciones recíprocas que culminan en el no pago de impuestos y el ocultamiento de pasivos; la construcción de una burbuja que más temprano que tarde explota con profundas consecuencias sociales, daños irreparables a ahorradores y trabajadores, lo cual poco importa por cuanto no son constituyentes del interés público.

"Enron era un generoso contribuyente a las arcas de la clase política de Estados Unidos, donde desde el presidente hasta el más oscuro de los congresistas recibieron ayudas financieras para sus campañas por valor de US$ 5.7 millones desde 1989. Ahora la etiqueta de Enron se ha convertido en un estigma y no pocos congresistas, además de las propias direcciones de los partidos Republicano y Demócrata, han decidido devolver las donaciones, generalmente a agrupaciones de ayuda para los antiguos empleados. Según el Center for Responsive Politics, un Centro que fiscaliza las contribuciones a la clase política, 71 senadores y 188 miembros de la Cámara de Representantes recibieron algún tipo de ayuda por parte de Enron. El principal beneficiario de las donaciones fue el presidente George Bush, quien entre 1999 y 2000 recibió US$ 114.000 de Enron y sus empleados. Keneth Lay, presidente de Enron, donó personalmente US$ 2.000 a los esfuerzos políticos de su amigo el gobernador de Tejas" (2).

La sustitución de la democracia por la plutocracia ha conducido a consecuencias tan inaceptables que la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó una ley de financiación de las campañas electorales, tras una serie de escándalos sobre la recepción irregular de fondos por parte de muchos políticos. "La ley, que debe ser aprobada por el Senado, pretende evitar irregularidades en la donación de los fondos por parte de entidades e individuos particulares a partidos y candidatos" (3). "El Partido Republicano va a devolver unos US$ 280.000 y el Comité Senatorial de los demócratas US$ 100.000, cantidades que reflejan la proporción en que Enron ayudó a políticos de uno y otro bando... La Consultora Andersen, antes Arthur Andersen, como todas las grandes compañías, también engrasó con dólares el sistema político, en su caso con US$ 640.000 en el ejercicio político 1999-2000. Dos tercios de esa cantidad fueron en beneficio de políticos republicanos" (4).

"Enron creció sobre una tupida red de intereses y ambigüedades al amparo de una liberalización del sector de la energía en Estados Unidos hecha a la medida de la compañía de Tejas, inspiradora de la debilidad del sistema de controles para el sector, como reconoció el pasado verano Richard Causey, vicepresidente de Enron, responsable de contabilidad. La Comisión Federal Reguladora de Energía acordó en 1993 conceder a las compañías eléctricas un muy laxo régimen de información sobre resultados. Presidía entonces la comisión Wendy Gramm, que saltó aquel mismo año de la Administración al Consejo de Administración de Enron. Su marido es el senador Phil Gramm, un republicano de Tejas con una larga historia de defensor de la primacía del mercado, idéntica a la de Kenneth Lay". (5)

El Estado propició el clima de desregulación en el cual asoma la diversidad de reguladores en aspectos contables (6), lo cual contribuye a la formación de complejas redes normativas que en nada sirven a la transparencia y en esa medida es co-responsable del desastre. Actualmente el Congreso de Estados Unidos ha iniciado una investigación caracterizada por la renuencia de los administradores de Enron y sus auditores a declarar, amparados en enmiendas constitucionales que les permiten evitarlo si de ello se deriva su responsabilidad en el asunto investigado.

El problema no se ha limitado a las fronteras nacionales y ha tenido efectos en otros países, en los cuales se han denunciado prácticas corruptas en la realización de negocios por ésta y otras multinacionales, la mayoría de origen estadounidense. En Argentina se han destapado intentos de soborno orientados a decidir el otorgamiento de licitaciones en la construcción de oleoductos y gasoductos (7) y la situación tampoco es extraña en Colombia (8).

Desregulación y corrupción han caminado de la mano, se consolidan como inseparables socios, influyendo en decisiones estatales sobre política comercial, normativa contable, transparencia de la información y sistemas de control y supervisión, a los cuales terminan influyendo de manera determinante. Pero cuidado, Enron no es el malo. Es sólo una pieza de la estructura, un componente del modelo.

2. Laxitud de las prácticas de auditoría

Las denuncias en los medios de comunicación sobre los informes de auditoría y su no correspondencia con la realidad son abundantes. No sólo se originan en Estados Unidos, también en Europa, en países como España, Irlanda, Holanda, Alemania, Argentina con su crisis del sector financiero e incluso un reciente documento de la ONU incluye en su diagnóstico sobre el desastre de los tigres y dragones asiáticos la laxitud en los informes de auditoría. En todos estos escándalos hay un factor común: las llamadas Bigs Five han sido protagonistas; los nombres de Ernest & Young, Arthur Andersen, Price Waterhouse & Coopers, Peat Marwin y Delloite & Touche, Tohmatsu son participes de estas situaciones en calidad de auditores, asesores, consultores o de una combinación de esas funciones. No puede ser de otra manera; estas firmas dominan más del 85% del mercado profesional independiente en Estados Unidos y una proporción similar a nivel mundial. No parece asistirle la razón al director de Arthur Andersen en Colombia en sus declaraciones desesperadas sobre el problema como un asunto lejano y sin mayores consecuencias: "Lo que pasó con Enron es una situación exclusiva de un país y una oficina" (9). Los problemas surgidos en Estados Unidos y Europa tendrán impactos por el retiro masivo de clientes, muchos de los cuales tienen el carácter de "remitidos" para las oficinas en Colombia, amén de los clientes nacionales que opten por la misma decisión, dado que en las circunstancias actuales contar con los servicios de las firmas contables multinacionales se convierte en un indicio de corrupción (10).

Es cierto que estas firmas han establecido estrategias organizacionales para limitar los efectos de su responsabilidad, concentrándola en un sólo país, al tiempo que disminuyen el capital de riesgo en su expansión internacional, dando solidez a sus ingresos mediante el establecimiento de royaltis, participación sobre ingresos, que en ocasiones alcanzan hasta el 65% de los valores facturados. "Esos gabinetes internacionales, ciertamente, no son empresas como las demás. Son "asociaciones", la agregación de estructuras nacionales que utilizan el mismo nombre, la misma marca, pero cuyos vínculos son finalmente muy flexibles..." (11). Las escrituras públicas de constitución y sus reformas así lo demuestran; en el caso colombiano se han constituido de acuerdo con las normas mercantiles nacionales, con capitales insignificantes frente a la magnitud de negocios que gestionan y en asociación con colombianos, tienen una personería jurídica nacional y esto las exime de responsabilidades patrimoniales originadas en el ejercicio negligente de la profesión en el extranjero. Es una de las formas de blindaje frente a riesgos que han adoptado. Arthur Andersen se prepara para evadir sus responsabilidades utilizando esta característica de su estructura organizacional, buscando vender todos sus intereses fuera de Estados Unidos, e incluso los negocios de asesoría tributaria y consultoría gerencial en ese país, para dejar sólo el remanente correspondiente al negocio nacional de auditoría como garantía a los damnificados de ese terremoto financiero y económico determinado por la destrucción de la confianza (12).

La laxitud de la auditoría proviene de su filosofía e instrumental de trabajo, su baja cobertura espacio-temporal, dado que se realiza de manera eventual por visitas orientadas a la evaluación del control interno, contable exclusivamente, y a verificar con base en ésta, las afirmaciones de los estados financieros; una práctica de evaluación no constitutiva de control que actúa sólo en el plano financiero, con carácter posterior y selectivo, proporcionando resultados poco satisfactorios en su efectividad y poniendo en tela de juicio el modelo de auditoría, aunque se trate de rebautizar como auditoría comprensiva o servicio de seguridad razonable.

La auditoría es hija legítima del capitalismo y consentida en la etapa del capitalismo financiero; se estableció como estrategia de protección de los intereses del capital frente a la administración, frente a la cual los inversionistas aplican una razonable desconfianza y su evolución la condujo a ocuparse de los intereses generales del financiamiento según postulaciones de la segunda teoría de la agencia. Es integrante del modelo anglosajón de control, el cual se estructura por partes que permiten la formación de un amplio portafolio de servicios que para el caso ya alcanza ochenta y seis especialidades de seguridad razonable, una de las cuales es la auditoría financiera, que actúa de cara al pasado, con base en contabilidad histórica y sólo sobre el componente financiero de los negocios. Es cierto que las técnicas de auditoría han avanzado (13), pero sus desarrollos se prestan en mercados paralelos, son otros servicios, como la auditoría de grandes riesgos, ambiental, informática, tributaria, etc., dado que estas firmas manejan sus mercados con base en la lógica capitalista de la especialización, que permite la diversificación de los servicios, haciéndolos más costosos para los usuarios cuando se suman los precios de los diferentes contratos.

La laxitud de los informes de auditoría no es un problema localizado de una oficina, un cliente o un país, lo es de un modelo tecnológico ineficiente frente al cambio en las condiciones de los negocios, una filosofía que por su carácter eventual y posterior elimina la oportunidad de detectar irregularidades, aunque exista la voluntad de hacerlo y dar oportuna cuenta. La carencia de oportunidad elimina la eficacia del modelo de control. Precisamente una de las inconformidades de los usuarios de información dictaminada como base de decisiones de negocios es la falta de oportunidad en la denuncia o reporte de determinadas actividades, especialmente de transacciones con socios y ejecutivos. Si estas fueran las prácticas de la auditoría se hubiera detectado oportunamente que "Global Crossing efectuó grandes pagos a ejecutivos y les perdonó préstamos aún cuando la empresa se acercaba a la bancarrota y los ahorros previsionales de los empleados perdían valor" (14) y que Keneth Lay vendió más de cien millones de dólares en acciones de Enron mientras recomendó a otros comprar, en la antesala del desastre (15). Si estas irregularidades se detectan oportunamente otra suerte hubiera sido la de las organizaciones sólo intervenidas posteriormente, cuando ya todo se encontró perdido y resultó imposible reorientar las acciones de los gestores.

Una segunda limitante de la auditoría financiera es centrarse exclusivamente en los aspectos financieros de las organizaciones, sus técnicas se orientan a detectar fraudes cometidos por la administración y la razonabilidad de las afirmaciones contenidas en los estados financieros, sin mayores preocupaciones por aspectos no financieros y su evaluación del control interno se limita al aspecto contable y no al de estrategia, gestión, resultados, cumplimiento de disposiciones, asuntos organizacionales y ambientales, todos los cuales son objeto de otras especialidades de sus portafolios de servicios de seguridad razonable; la auditoría financiera encuentra grandes limitantes para constatar la violación de normas legales y el surgimiento de responsabilidades consecuentes.

Las limitaciones de cobertura de la auditoría se complementan con la práctica de pruebas selectivas que permiten errores –o como técnicamente se les denomina, riesgos del trabajo– para su efectividad, puesto que la mayoría de transacciones contables y todas las actividades no contables, en la consideración de contabilidad financiera, quedan fuera de tiro para la evaluación, porque la auditoría no es control. Los auditores conocen poco de las actividades de sus clientes porque su relación es eventual, preliminar y final, son las visitas realizadas, no hay continuidad en las evaluaciones, no hay un verdadero conocimiento de las características de los negocios auditados, de sus prácticas administrativas y ello explica la perplejidad de las víctimas de los descalabros financieros. "Nunca escuché tantos "no lo recuerdo" de tantos graduados de Harvard con tan alto coeficiente intelectual", afirma Charles Prestwood mientras mira a lo ejecutivos de Enron ante los congresistas en Washington. Sus acciones pasaron de valer US$ 1,44 millones a US$ 6.400" (16).

Los problemas de flexibilidad de la auditoría aportan una gran provisionalidad a la información y por esta vía siembran incertidumbre entre sus usuarios, minando la confianza, capital social estratégico, actor central del desarrollo de las economías avanzadas, con base en el cual se construyen grandes capitales para emprender proyectos generalmente exitosos.

La laxitud no sólo corresponde a la ejecución de la evaluación, se extiende al informe mismo y el léxico utilizado en su estructura estándar. La Comisión Cohen denunció el problema en la investigación sobre crisis de la confianza realizada a finales de la década de 1970, sosteniendo que sus contenidos no han tenido variaciones sustanciales desde 1948 y son bastante insatisfactorios (17), dado que se orientan a evadir la responsabilidad de los auditores. Esa es la intención percibida en la declaración relativa a la responsabilidad por la elaboración de los Estados Financieros por parte de la administración y la incorporación de expresiones excluyentes de responsabilidad, como opinión y razonabilidad. La opinión es un concepto genérico, carente de base empírica que fundamente sus contenidos y se ha avenido en derecho constitucional en muchos Estados, determinándose que nadie puede ser condenado por ejercer su libertad de opinar. Este es un argumento que ha salido triunfante en varios procesos jurídicos de responsabilidad. El otro término, la razonabilidad, es impreciso y permite diversas interpretaciones, tales como: claridad, más o menos cierto, lo mejor dadas las circunstancias y coherente con normas. En muchos países que insisten en utilizar estándares, estas expresiones han sido sustituidas por aserción, juicio o criterio profesional, en el primer caso y por seguridad, precisión, fidedignidad, en el segundo.

La laxitud de los informes de auditoría es actor central de la crisis de confianza, se origina en las características del modelo, antes que en la negligencia de sus ejecutores, se materializa en su limitada cobertura, la carencia de oportunidad, la aplicación de muestreos y el lenguaje evasivo de los informes estandarizados, que contribuyen a la impunidad de las irregularidades por la imposibilidad o dificultad para su detección.

3. Flexibilidad de la regulación contable

Uno de los objetivos fundamentales de la auditoría de estados financieros consiste en dictaminar si se obtienen como consecuencia de la aplicación de principios o normas de contabilidad de general aceptación, lo cual no es muy comprensible dado que el programa de la general aceptación fue superado desde mediados del siglo veinte. De todas maneras la práctica de la regulación contable sobrevive y la auditoría debe verificar la aplicación de las reglas establecidas, en el caso estadounidense las establecidas por la SEC, como reconocimiento de las convenciones logradas en FASB (18). En gran medida la verdad como coherencia se reconoce por el hecho de que los informes contables sean consecuencia de la aplicación de las normas; ese es el sentido de la razonabilidad, la verdad real pierde interés. En el nivel internacional la regulación corresponde a IASB (19) y recibe la denominación de Normas Internacionales de Contabilidad (IAS).

Las normas contables no se determinan por investigación científica: son una convención adoptada democráticamente entre los integrantes del respectivo board o consejo, es un convenio político determinado por reglas de ejercicio de poder, por correlaciones de fuerzas entre los gestores de la regulación. Sus decisiones están decididamente influidas por intereses dominantes en los consejos que las emiten, entre ellos –desde luego– los de las cinco grandes multinacionales de contaduría, con la pretensión de estandarizar las prácticas profesionales. Estas normas cumplen un papel orientador del trabajo contable y dejan amplios campos al ejercicio del criterio profesional. Dicho de otra manera, son amplias y flexibles, permiten un ejercicio hermenéutico de considerable discrecionalidad, para proporcionar base legal a la práctica de la llamada "contabilidad creativa", una acción orientada a establecer procedimientos contables que favorezcan los intereses de los productores de información, manipular la información sobre situación y resultados, tal vez al margen de la ética pero no de la ley. Así están concebidas, para permitir amplia discrecionalidad de su significado, propiciar diferentes mediciones y clasificaciones de acuerdo con los intereses dominantes, sin que esto implique inobservancia de la normatividad establecida, siguiendo la lógica de la gerencia empresarial: andar por la línea divisoria entre la eficiencia y la ilegalidad. La aplicación de las Normas Internacionales de Contabilidad o de USGAAP (20) permite en el caso estadounidense diferentes clasificaciones, valoraciones y mediciones de los mismos fenómenos. Debe recordarse que las USGAAP no tienen aplicación sólo en Estados Unidos; de alguna manera son normas internacionales, dado que en algunos países y mercados se han adoptado.

La flexibilidad en el tratamiento contable de las transacciones surge de prácticas regulativas que permiten el registro alternativo de transacciones, según los intereses del informe. Por ejemplo, la aplicación de métodos de valoración de inventarios que permiten la transformación de ganancias en pérdidas o viceversa, la determinación de periodos de vida útil de los activos, las bases de provisiones y contingencias, las más recientes prácticas del valor razonable en sustitución de valoraciones derivadas de la aplicación de teorías del valor trabajo y el valor utilidad –de probada objetividad científica y material–, la incorporación o no de contratos u operaciones al balance de determinadas actividades, especialmente contratos de riesgo compartido, derivados financieros y otras transacciones de alto riesgo, el tratamiento contable del fondo de comercio, todo lo cual permite ocultar pasivos, omitir o inflar activos y resultados según las circunstancias. Estas normas contribuyen muy poco a la transparencia de la información y paradójicamente ésta es una cualidad que se le reconoce en la legislación colombiana, en los "micos" incorporados en la ley de reestructuración empresarial, al tiempo que algunos internacionalistas light abogan por su adopción en sustitución de las reglas menos flexibles incorporadas en la legislación colombiana, calificada por ellos de obsoleta, sólo porque es menos discrecional y permite menos posibilidades a los malabarismos informativos.

"Durante años las acciones estadounidenses han disfrutado de una prima respecto del resto del mundo, debido, en parte, a sus estándares más estrictos de gobierno de la empresa, que le ofrecían una garantía a los inversionistas de que sus acciones no se verían involucradas en escándalos. En algunos casos, las acciones de los emergentes llegaron a cotizarse con un descuento del 50% frente a los Estados Unidos, en parte para compensar la debilidad de los estándares contables en los países emergentes" (21). "La gente siempre ha sido escéptica sobre la contabilidad de los mercados emergentes pero, al contrario de lo que ocurre con las compañías de los países desarrollados, el riesgo ya está descontado en el precio de la acción (22)". Esa concepción está cambiando, la confianza en los estándares contables de los países desarrollados está cayendo como consecuencia de las manipulaciones basadas en su flexibilidad. "Los reportes de los mercados emergentes son menos completos, pero es menos probable que la información recopilada sea manipulada en el balance. Ahí es donde los emergentes tienen una ventaja" (23).

Esa flexibilidad contable contribuye a la crisis de confianza, permitiendo prácticas indebidas y hasta fraudulentas. "Enron no pagó impuestos sobre sus ingresos durante años. Su técnica para evadir impuestos consiste, básicamente, en transferir los beneficios a una empresa asociada que no está sujeta a las leyes fiscales de Estados Unidos, como un banco con sede en un paraíso fiscal. Este asociado, tras cobrar una prima por sus servicios, devuelve después sus beneficios a los Estados Unidos bajo una figura legal que está exenta de impuestos según las leyes fiscales norteamericanas. Este sistema es aplicado cada vez con mayor profusión por las grandes empresas estadounidenses, por lo cual el gobierno Clinton intentó, sin éxito, derogarlo. El Times señala que, gracias a éste y otros métodos contables, Enron no pagó impuestos por sus ingresos durante cuatro años. Además, en este período la empresa acumuló derechos a devoluciones de impuestos federales por US$ 378 millones" (24). Se dice que utiliza una contabilidad trucha, acondicionable a distintas aguas, y cuando perdió US$ 20.000 millones en el mercado de derivados financieros manejados en Europa por Arthur Andersen y Price Waterhouse & Coopers, en operaciones off balance, lo ocultó inflando simultáneamente los activos en US$ 500 millones (25).

La flexibilidad de las normas contables se ha utilizado como estrategia de mercado de servicios profesionales, ofreciendo a los clientes ambientes más discrecionales. "Los llamados principios de contabilidad generalmente aceptados (GAAP) en los que las firmas de contadores públicos autorizados (CPA) basan sus auditorías, permiten una gama de procedimientos aceptables, y dejan además un margen considerable a la libre interpretación. Los críticos de la Touche Ross afirman que la firma no usa este margen para realizar una auditoría más exacta, sino para dar a los clientes una mayor libertad en el cálculo del resultado" (26).

Los problemas de la contabilidad tampoco son patrimonio exclusivo de Enron y Arthur Andersen; la SEC recibe un promedio de 525 comunicaciones diarias sobre actuaciones contables irregulares (27). Diariamente se publican nuevos escándalos y las más importantes empresas de los Estados Unidos y Europa ven caer dramáticamente los precios de sus acciones en el mercado de valores como consecuencia de la situación. Los inversionistas fundamentan sus decisiones con mayor apoyo de los periódicos financieros que de los estados financieros dictaminados.

Las noticias sobre nuevas irregularidades contables y sobre apertura de investigaciones se siguen publicando sin cesar: Computer Associates International, estadounidense de la informática, tuvo una caída en el precio de sus acciones de 17.38% en la Bolsa de Nueva York en reacción a noticias de que la contabilidad de la empresa era investigada por las autoridades (28). Reguladores federales de EE.UU. han abierto una investigación preliminar sobre las prácticas de registro de ganancias de Computer Asociates International. La pesquiza se concentrará en determinar si los ejecutivos de la empresa de software exageraron los resultados para inflar su acción (29).

Las empresas deben defenderse y a su vez producen informes que intentan limpiar su nombre: CISCO promete informar al margen de principios contables (30); la actividad de General Electric está basada en bienes tangibles, no en la fe (31); General Electric se sube en el tren de la transparencia financiera (32); IBM promete mayor transparencia en sus estados financieros (33); Tyco se divide en cuatro empresas en medio de controversia contable (34).

Las causas de las investigaciones y correcciones de estados financieros se fundamentan en la flexibilidad de las normas contables, registro de ingresos extraordinarios como operacionales, operaciones fuera de balance, operaciones recíprocas con subordinadas, tratamiento de activos como gastos o viceversa, valor razonable de los activos, traslado de pasivos a subordinadas o a contratos de riesgo compartido, tratamiento del Fondo de Comercio y en todos los casos eliminación de la transparencia de la información. Hay una histeria colectiva y su creadora ha sido la flexibilidad de las normas contables, establecidas así para permitir márgenes de discrecionalidad al criterio profesional, campos de acción a la contabilidad creativa.

4. Relativización de la independencia

El asunto más grave en la crisis de confianza contable es la inexistencia de reglas claras de independencia de sus garantes, surgida de la carencia de delimitación entre la función de auditoría y la gestión, en un medio en el cual las inhabilidades no pueden limitarse a la relación laboral porque la economía actual se caracteriza por la des-salarización del trabajo. Las grandes firmas contables iniciaron el proceso de relativación de la independencia cuando decidieron incorporarse al mercado ampliado de servicios profesionales, el cual resultó más llamativo y rentable que la actividad de auditoría e impulsó la diversificación que les permitió hacer de todo, justificando su comportamiento en que "Se quiera o no, la naturaleza de nuestra profesión ha cambiado. Debe venderse a sí misma y demostrar un amplio campo de práctica, innovación y dirección. Nos gustó dejar atrás parte de nuestra imagen de "auditor de auditores" para aproximarnos a algo que refleja más adecuadamente nuestra práctica acabada y responsable. La calidad es lo importante, no hay ninguna duda al respecto, pero hoy en día se debe tener algo más. A nadie le gusta que le consideren aburrido" (35). Lo aburrido consiste en no poder llenar bien los bolsillos y ese objetivo se frustra por una dedicación exclusiva a las labores de auditoría.

Deloitte, Haskins & Sells fue pionera en la incorporación del marketing a los servicios contables, "...las grandes firmas de contabilidad todavía no se han lanzado a las calles con hombres anuncio que proclamen sus servicios, pero una dura batalla competitiva está transformando nuestra conducta, en otro tiempo tan seria. Demasiado acostumbrados a tener a los clientes requiriéndolas, ahora están persiguiendo vigorosamente clientes potenciales..." (36). El ejemplo de Deloitte, Haskins & Sells fue seguido por Arthur Young, Touche Ross y luego las demás, unas con mayor decisión que otras, pero todas concluyeron aceptando el credo "Mayor Dependencia Del Cliente = Mayor Volumen Y Alcance De Los Servicios = Mayores Ingresos". Las preocupaciones por la idoneidad y la capacidad cedieron campo a la capacitación en marketing y entre los socios de las grandes firmas apareció una nueva especie, no caracterizada por su sapiencia, sino por su habilidad para enganchar nuevos clientes.

El mercado sustituyó la ética y uno a uno los viejos valores se fueron derrumbando.

Las oferta de servicios de asesoramiento a la gerencia (MAS por sus iniciales en inglés) incluyen la promesa de disponibilidad de expertos altamente calificados, conocimiento especializado en todos los aspectos de dirección y operación de organizaciones, acción exterior para aprobación política y burocrática de actividades, independencia y objetividad a la hora de decidir, capacidad para proyectar la dirección llevando la asesoría a feliz término y transferencia de conocimientos inter-empresariales, capacidad de transferir lo aprendido con unos clientes para resolver los problemas de otros (37), lo cual puede constituir uso indebido de información privilegiada, violar normas de propiedad intelectual e industrial, constituyendo por tanto una práctica restrictiva de comercio; pero el mercado lo requiere y todo vale.

Cuando el auditor es gestor por contratos outsourcing de compilación de información, consultoría gerencial, asesoría tributaria, entre otros, la evaluación se aplica sobre sí mismo y la posibilidad de independencia desaparece, en verdad predominan los factores restrictivos de independencia, la fuerza, la riqueza y el conocimiento o mejor la carencia de conocimiento personal, sustituido por el know how de las organizaciones contables. Es este interés el que justifica la acción de las Bigs Five, en la sustitución del principio de independencia por otro más flexible como profesionalismo, objetividad, integridad, imparcialidad. Mediante la sustitución de principios buscan una regulación que les permita manos libres en el ejercicio profesional, el costo es la confianza pública, en la cual ellos creen poco, están convencidos que un informe es mejor que nada, pero no garantiza nada, porque un auditor no es Dios para ser infalible.

Los contadores públicos están habilitados para realizar actividades propias de la ciencia contable, las cuales constituyen importancia determinante para la seguridad y el orden público económico, comportando por tanto alto riesgo social, lo cual hace que la profesión sea objeto de especial reglamentación del Estado. Para la ejecución de estas actividades, los contadores públicos actúan de manera individual o colectiva y en este último caso por medio de organizaciones profesionales que permiten un tipo especial de asociación con características diferenciadas en relación con las sociedades comerciales.

La obligatoriedad de observancia de normas profesionales se extiende al ejercicio colectivo de la profesión haciendo sujetos de sanción a las organizaciones profesionales. Cuando se habla de Contaduría Pública no se hace en los mismos términos de cualquier profesión y cuando se habla de sociedades o asociaciones de contadores públicos no se hace con los mismos parámetros de las sociedades comerciales en general. Conceptualmente la sociedad de contadores públicos es un instrumento de ejercicio colectivo de una profesión que comporta riesgo social y tanto ella, así como sus socios y dependientes deben observar las disposiciones profesionales.

Pensar en sentido contrario es construir un instrumento de in-imputabilidad de la sociedad por sus conductas concentrándola en sus socios o dependientes con la lógica perversa de que la sociedad contrata y gana pero no es objeto de responsabilidades, éstas las traslada a los dependientes, no así la riqueza generada. Esto constituiría una irracionalidad jurídica incluso en el campo de las sociedades comerciales ordinarias. La ley les otorga el privilegio de realizar unas actividades propias de una profesión pero las hace sujeto de las responsabilidades de la misma, en una decisión de equilibrio de derechos y obligaciones.

Los cánones internacionales del ejercicio de la contaduría determinan que se ejerce en dos niveles claramente diferenciados: la Contaduría Profesional, orientada a la prestación de servicios laborales, de asesoría y consultoría a la administración de los entes, integrados por servicios con vinculación laboral, u outsourcing en áreas de impuestos, mercadeo, compilación y análisis de información, diagnósticos financieros, estudios de mercado, selección de personal, en fin, acciones que se orientan a satisfacer necesidades de la administración. El otro nivel de ejercicio profesional es la Contaduría Pública orientada a la satisfacción social de requerimientos de confianza pública, es decir, generar credibilidad en relación con determinados informes, hechos o documentos, para que terceros soporten sus decisiones en sólidos niveles de seguridad o cuando menos en una seguridad razonable.

La confianza otorgada por la Contaduría Pública se expresa a través de dictámenes, elaborados como consecuencia de la aplicación de unas normas y procedimientos de evaluación o control a los informes, actos, hechos o documentos originados por los administradores y determinantes para el Estado, los inversionistas reales o potenciales, los proveedores, los otorgantes de crédito, los clientes, los consumidores, la competencia, los trabajadores y la sociedad en general. La Contaduría Pública se sustenta en el interés público, la contaduría profesional en el interés de los administradores. Esta realidad es hoy reconocida en el mundo a tal punto que muchas empresas contables se han comprometido en procesos de escisión –como es el caso de Arthur Andersen, muy publicitado en la prensa financiera internacional– y el motivo es sin duda el problema de independencia requerido para la Contaduría Pública, para la creación de confianza pública acerca de la gestión de los administradores. En ese mismo camino se han incorporado otras organizaciones profesionales, como es el caso de KPMG (38), aunque la separación de intereses termina siendo aparente.

Una vez se reúne un pequeño grupo de banqueros, servicios sanitarios, seguros, líneas aéreas, detallistas o clientes del campo energético, los hombres de marketing de las ocho grandes entran en acción proyectando divisiones especializadas en cada actividad económica (39); se forman grupos de trabajo especializados o se especializan en relación con la actividad económica de grupos de clientes a partir del criterio de especialización segmentada del mercado, con el fin de ofrecer los servicios más competitivos. Un contrato conduce a otro, desarrollar una pericia conduce a más clientes de la misma industria y este hecho afecta la independencia de dos maneras: eliminando las fronteras entre gestión por asesoramiento o consultoría y auditoría, y haciéndolos depositarios de información privilegiada de sus clientes que permite su utilización en el asesoramiento o evaluación de otros. Prestar simultáneamente servicios de contaduría profesional y Contaduría Pública es ser juez y parte, gestor y evaluador y el argumento de la muralla china (40) tendida entre las personas naturales que actúan en representación de la misma persona jurídica en diferentes actividades, auditoría y asesoramiento o consultoría, es un cuento chino.

Touch Ross implementó un servicio conocido como Programa de Inversiones Iniciales, el cual le organiza subordinadas a sus clientes en cualquier lugar del mundo, donde tenga oficinas, determinando ubicación, selección de personal, obtención de licencias, es decir todo lo necesario para la instalación (41), incluidas fusiones y adquisiciones, esperando conseguirlo como cliente de sus servicios de auditoría, impuestos y demás en la nueva organización. "El PII es una muestra más del agresivo enfoque de marketing en la Touche Ross. El programa atrae a los clientes extranjeros... y los encierra después como cautivos, bien atendidos y aislados de las maniobras competitivas de los otros lobos de la contabilidad que aúllan a su puerta" (42).

El marketing se tomó la actividad de las firmas, otrora depositarias de la confianza, las hizo avanzar en estrategias de diversificación, especialización, segmentación del mercado, promoción y sobre todo las condicionó a los gustos del cliente, asestando con ello un golpe mortal a la independencia, sustituyendo una estructura caballeresca de mercado por una competencia despiadada, sin límites diferentes al mantenimiento de una imagen corporativa que de todas maneras ha enfrentado cuestionamientos erosivos desde esa fatídica década iniciada en 1970. "No es la falta de competencia, sino que posiblemente sea su exceso lo que parece ser el problema actual de nuestra profesión. Las presiones de tiempo y presupuesto provocan la realización de auditorías por debajo de las normas establecidas. Las presiones por recortar el tiempo son a menudo el resultado de los plazos irreales e innecesarios para acabar una auditoría. A pesar de todo, se producen presiones sustanciales, y algunas veces destructivas, para reducir el tiempo total asignado para acabar una auditoría, sin que tenga nada que ver con ningún plazo concreto. Una causa probable de las presiones de tiempo y presupuesto puede ser el excesivo precio de la competición, o sea, la excesiva competencia entre las firmas para ofrecer precios más bajos." (43)

Para lograr la oferta de precios se requiere racionalizar costos y este propósito se logra por la vía de intensificar los estándares mínimos de rendimiento, minimizando el tiempo por unidad de tarea, lo cual desde luego deteriora la calidad de las evaluaciones. Esta estrategia se complementa con la delegación al cliente de funciones de diligenciamiento de planillas de información estandarizada, las llamadas "cédulas analíticas o de detalle", además de la contratación de estudiantes y noveles profesionales en calidad de juniors, para la realización de tareas en diferentes niveles de responsabilidad. Los estudiantes reclutados en universidades en las cuales las firmas ejercen influencia curricular a través de la docencia, son objeto de intensa capacitación, entrenamiento es un término más adecuado, al tiempo que aprenden en la práctica, bajo la tutela de los seniors, a la usanza de las estructuras de los gremios artesanales, donde se avanzaba en los niveles de aprendiz, oficial y maestro. Hay una predilección por la práctica y bajo interés por la formación teórica a la cual consideran distractora para el logro de los rendimientos requeridos.

Cuando el junior ha alcanzado la experiencia suficiente para ascender a senior o éste para ser coach o manager se tornan inconvenientes para las estructuras de costos determinadas por el mercado y es el momento del reemplazo, el cual no se da por la destitución; es necesario incorporarlo en una red de desarrollo institucional, por tanto lo vinculan a las plantas de personal de sus clientes, constituyendo un aporte a la decisión de futuras contrataciones y creando un sistema de lealtades por gratitud, al más puro estilo de los padrinos sicilianos. El ahora ejecutivo corporativo reporta varias ventajas para el auditor, influye en la toma de decisiones de contratación de diversos servicios, adecuación de los procesos de trabajo a los estándares de auditoría o de otros procesos de trabajo administrativo, colaboración en la realización de tareas rutinarias del auditor con personal del cliente, pero simultáneamente origina un efecto perverso, la limitación de la independencia, por cuanto un juicio adverso sobre las actividades de su antiguo pupilo, constituye una censura a su propia capacidad, en los servicios profesionales o en la selección de personal para los clientes, la cual siempre se origina en los dependientes de la firma.

Es conveniente recapitular el impacto del marketing en el mercado de servicios profesionales. Las firmas evolucionaron al margen del derecho relativo al ejercicio de profesiones, de formas colectivas de ejercicio profesional, para transformar a los profesionales en instrumentos para el logro de sus objetivos lucrativos, ahora más mercantiles que profesionales. Se desarrolla una competencia comercial que arrastra los precios a la baja, al tiempo que los costos crecen por el marketing, disminuyendo las remuneraciones de socios y dependientes –especialmente de los últimos–, reduciendo los tiempos por unidad de tarea al incrementarse los estándares mínimos de rendimiento, fortaleciendo la estandarización de los procesos de trabajo y su división en torno a la especialización que logra el incremento de la celeridad, con perjuicio de la calidad y la efectividad de las funciones de inspección, fundamento de la creación de confianza. Las firmas contables se vuelven oferentes de todo tipo de servicios de consultoría, asesoría y vinculación de ejecutivos, perdiendo la requerida independencia para evaluar a la administración. "Ahora, después de estas generaciones, los contables pueden asesorar, pueden competir por los clientes de los otros, pueden firmar sus propias alabanzas, pueden discutir públicamente las diferencias que en otros tiempos eran solamente asuntos internos. Este es el modo como el marketing ha llegado a la contabilidad" (44). La competencia no es de mercado abierto, es entre los integrantes de un oligopolio en su pretensión de consolidarse en monopolio, al tiempo que se excluye del acceso al mercado a grandes masas de profesionales. No se trata de la competencia en un mercado perfecto, es su caricatura, en un mercado sin libre acceso de la oferta, es la competencia en la imperfección del mercado (45).

La independencia se ha entendido como ausencia de cualquier factor o interés contrario a los principios de integridad y objetividad, que pudiera influir en el sentido de los juicios profesionales fundamentados en la realización de actividades de control, con apoyo en unas técnicas y procedimientos aplicados y de los cuales debe conservarse prueba, fundamento de la evidencia: prueba como respaldo de investigación, evidencia como estado de convicción y juicio como expresión de criterio profesional deben ser consistentes.

Si la misma firma o asociación profesional designada como auditora presta servicios de Contaduría profesional, está inmersa en factores restrictivos de independencia por cuanto tienen con la empresa o entidad vigilada intereses económicos, está inmersa en un conflicto de intereses.

Más allá de estos elementos, existen factores restrictivos de la independencia, que superan los asuntos de inhabilidades e incompatibilidades, tales como la fuerza, la riqueza y el conocimiento. La existencia de contratos de servicios de contaduría profesional o de otros servicios administrativos es impedimento real para la independencia, fundamentado en la riqueza, ya que un juicio adverso sobre la calidad o diligencia en el servicio administrativo expresado por la auditoría constituye un riesgo para la continuidad del contrato administrativo, para el de auditaje o para los dos, pues el administrador exigirá coherencia en el servicio, lo cual no es factible porque asesoría, servicios administrativos y contaduría profesional responden al interés de la administración, contrario en muchas oportunidades a los intereses de los otros agentes económicos y sociales (capital, trabajo, clientes, proveedores, consumidores, otorgantes de crédito, competencia, estado y sociedad) integrantes del interés público, requerientes de la confianza pública otorgada el dictamen independiente.

El contador público que actúa como auditor por cuenta de una asociación, firma o sociedad de contadores públicos, carece de independencia por influencia de la fuerza y el conocimiento como factores restrictivos y esta circunstancia fortalece los requerimientos de independencia a la persona jurídica. El contador público al servicio de una organización profesional es subordinado de ella, su estabilidad depende de su empleador y está condicionado al cumplimiento de las instrucciones recibidas, es fruto de la selección, capacitación y supervisión de la firma y debe subordinarse a los presupuestos de la relación laboral para mantenerse en el cargo. Carece de autonomía, es un subordinado sin posibilidad de expresar criterios contrarios a los de su empleador, quien lo puede remover en cualquier momento sin consultar al ente inspeccionado porque el auditor es la firma y no su dependiente. La carencia de autonomía es una expresión de la fuerza como limitante de la independencia porque la voluntad personal resulta atada a la del empleador y sin acción volitiva no existe independencia.

Otro factor restrictivo de independencia de la persona natural, actuando en representación de una firma, asociación o sociedad de contadores, es el conocimiento. La persona natural en las condiciones establecidas no puede aplicar su propia experticia, sus destrezas y habilidades intelectuales. Su trabajo se efectúa con base en normas, técnicas y procedimientos establecidos por la firma o sociedad a la que sirve, muchas veces desarrollados en niveles del más dispendioso detalle, lo cual conlleva el tipo de formatos, las marcas o símbolos a utilizar y los contenidos de planillas totalmente estandarizadas, por lo que el profesional que actúa por cuenta de una firma o sociedad de contadores termina siendo un simple operario, imposibilitado para aportar sus criterios, porque estos son sustituidos por los estándares de la organización a la que sirve. No es la voluntad y el conocimiento del contador público que ejerce la función por cuenta de una firma, la que se consigna en pruebas, forma la evidencia y determina el juicio, es el llamado know how de la firma, que obligatoriamente debe utilizar y muchas veces es determinado desde el exterior sin considerar condiciones jurídicas y culturales nacionales. No debe olvidarse que una cláusula indispensable en los contratos de corresponsalía, franquicia, sindicalización o representación de las firmas nacionales con las multinacionales es la utilización de su saber hacer. Si no es el criterio del contador público el que determina las pruebas, construye la evidencia y determina el juicio profesional, está ausente la expresión de la voluntad, no existe independencia en su acción. Esto es una verdad incontrovertible.

En estas circunstancias el interés público determina que –en ausencia de independencia del contador público, persona natural, por imposibilidad real y contractual– este principio, base de la confianza, debe fijarse en la persona jurídica, a riesgo de destruir la eficacia de la confianza pública para generar un clima adecuado en los negocios y evitar riesgos para el orden público, económico o de lo contrario la actividad debe ser exclusiva de las personas naturales que tengan la calidad de contadores públicos.

Estos elementos de la independencia son sistemáticamente ignorados por las firmas contables, las cuales se han opuesto a la regulación del tema e inclusive a la autorregulación profesional, estableciendo procesos jurídicos contra disposiciones legales en el caso colombiano o apelando a tácticas políticas para evitar cualquier regulación como en Estados Unidos. Las cinco grandes se han resistido a la regulación e impedido cambios fundamentales en ella, tendientes a garantizar la independencia (46).

"Arthur Andersen auditó Enron desde la fundación de la compañía, en una relación originalmente profesional que derivó en simbiótica. Cada parte sacaba beneficio de la otra, hasta el extremo de que Andersen, la auditora, llevaba en los últimos tiempos la contabilidad de Enron, además de ofrecer a la compañía servicios adicionales de consultoría. Personal que trabajaba para Andersen engrosó la plantilla de Enron, lo que brindada a la compañía información privilegiada sobre cómo disimular operaciones que podían suscitar sospechas de los auditores, en caso de que hubiera tal voluntad inquisitorial" (47). "....Todo eso en el terreno político. En el económico, la actuación de Andersen, quien reconoció que destruyó miles de documentos referentes a la situación financiera de su cliente, ha vuelto a sacar a la luz el dudoso terreno ético en que se mueven las grandes consultoras. En los últimos años todas se han convertido en proveedoras de "servicios profesionales", ya no sólo vigilando las cuentas de sus clientes, sino asesorándolos sobre cuestiones tecnológicas, fiscales... ¿Por qué sacar los trapos sucios de un cliente que te proporciona unos ingresos anuales mucho más suculentos que los derivados de una mera auditoría? El resto de consultoras optan por permanecer calladas. Primero, porque varias de ellas también han tenido roces con la ley. Segundo, porque todas recuerdan cómo pusieron a trabajar a sus abogados en Washington para abortar los tímidos intentos del anterior presidente de la Comisión del Mercado de Valores de Estados Unidos (SEC) para corregir mediante ley una situación potencialmente tan explosiva (48).

"El pasado mes de febrero, ejecutivos de Andersen se reunieron para analizar algunos aspectos cuestionables de las actividades contables de Enron, pero optaron por seguir con la compañía sin mayores objeciones, anteponiendo los beneficios que a su cuenta de resultados proporciona su segundo cliente, sobre los intereses de los inversores" (49). Arthur Andersen recibe de Enron US$ 25 millones anuales por auditoría interna y externa, valor que no ha sido posible discriminar en lo correspondiente a cada actividad, y US$ 27 millones adicionales por asesoría tributaria y consultoría" (50). Todo gesto de independencia desapareció para dar vía libre a la diversificación de mercancías, colocación de diferentes ítems de su portafolio de servicios y consecuente concentración del mercado de servicios siguiendo la lógica de las teorías neoliberales del mal llamado mercado libre. Se olvidaron los principios para acoger la ética neoliberal, ética sin valores, según la cual lo bueno es lo mejor posible dadas las circunstancias, fundamentada en el caos antes que en el cosmos, al margen de toda axiología. "Enron robó el banco y Arthur Andersen le facilitó el coche de huida" (51).

Este conflicto de intereses ha sido identificado por los especialistas y por las agencias gubernamentales; "Esos gabinetes internacionales, ciertamente, no son empresas como las demás. Son "asociaciones", la agregación de estructuras nacionales, que utilizan el mismo nombre, la misma marca, pero cuyos vínculos son finalmente muy flexibles ... Esos gabinetes han extendido considerablemente los servicios propuestos a las empresas. Han dejado de ser auditores y han pasado a ser supercontables..." "La independencia es elemento clave. Las grandes redes tienen a la vez una rama de auditoria y otra de consultoría, y hay que intentar resolver ese conflicto de intereses", reconoce Roger Dinasquet, profesor de contabilidad en el Essec (52).

"La prensa británica y la estadounidense hablan incluso de la quiebra pura y simple de Andersen, tras demostrarse que fue incapaz de denunciar los fraudes cometidos por Enron. El descubrimiento de que algunos de sus empleados destruyeron documentos fue especialmente devastador para su reputación. Los clientes ahora podrían salir huyendo de Andersen, a pesar de la campaña lanzada por sus dirigentes para intentar convencerlos de que el caso sólo es una excepción y que el trabajo de calidad del gabinete no ha sido puesto en tela de juicio." (53).

Ahora Andersen trata de silenciar el escándalo y parar la ola de su desprestigio, utilizando el recurso que más conoce: el dinero (54). La ética y la necesidad de confianza no aceptarán esta salida; el Estado y la comunidad contable empiezan a explorar otros caminos (55).

NOTAS

1 Krugman Paul, El Internacionalismo "Moderno", La economía internacional y las mentiras de la competitividad, .Editorial Crítica, Grijalbo Mondadori, Barcelona, 1997.

2 El País, diario español, diciembre 18 de 2001.

3 El País, diario español, diciembre 18 de 2001.

4 El País, diario español, diciembre 18 de 2001.

5 http://www.elpais.es/articulo.html?xref=20020121elpepieco

6 En Colombia la creación de redes de regulación, generadoras de confusión, se ha establecido en varios sectores de la economía como es el caso de Servicios Públicos Domiciliarios, Economía Solidaria, Sector Financiero, Salud, etc.

7 "George W, Busch, Enron y yo", Rodolfo Tenagno, Diario La Nación 2000 12 18. El ex ministro argentino confiesa tardíamente que en representación de la gigante de la energía, el hoy presidente de los Estados Unidos lo visitó y presionó para tomar decisiones de contratación favorables a la multinacional.

8 Se presentó un debate público entre el presidente de Ecopetrol, Carlos Rodado Noriega, retirado posteriormente del cargo, y el Ministro de Minas, "chiqui" Valenzuela por las presiones del último al primero para otorgar contratos de concesión para comercializar gas natural a Enron y sus subordinadas de las cuales hay dos en Colombia.

9 El Tiempo, 2002-02-17, declaración de Oscar Darío Morales en reportaje incorporado en la sección económica de un periódico de cuya casa editorial Arthur Andersen es revisor fiscal y origina nuevas dudas sobre conflictos de interés.

10 Delta Air Lines sustituyó a Arthur Andersen por Deloitte & Touche, Laboratorios Merck de Alemania lo hizo por Price Waterhouse & Coopers y Freddie Mac, Fed Ex, un gigante de las entregas, Sun Trust Bank, la especialista en crédito inmobiliario Fredie Mac, International Paper Dynegy y la banca regional Riggd National, han procedido en el mismo sentido. Día a día se dan noticias de nuevas deserciones de los clientes de Arthur Andersen y su desesperación lo conduce a buscar una fusión con Deloitte & Touche, Ernest & Young u otra firma y reestructurar radicalmente la estructura de los servicios, lo cual es visto con recelo por las demás firmas que no están dispuestas a mayores cambios y menos controles, cuentan con el apoyo de AICPA para defenderse y en virtud de ello han aislado a Arthur Andersen del establecimiento contable.

11 Portafolio, diario económico colombiano 2002-01-18.

12 Andersen está cerca de vender sus oficinas internacionales a KPMG, que se convertiría en la segunda mayor firma contable después de Price Waterhouse & Coopers y/o a Deloitte, Touche Tohmatsu. El Tiempo de Bogotá, sección The Wall Street Journal Américas, marzo 19 de 2002.

13 Revista Dinero No.149 que reproduce un reportaje a los representantes de las Bigs Five en Colombia, como estrategia para combatir el Proyecto de Revisoría Fiscal en discusión en el Congreso, para la época.

14 The Wall Street Journal Américas, derechos reservados Dowjones 21 de febrero de 2002.

15 Publicación de la agencia española EFE.

16 "Enron o la crónica de un asesinato financiero, La traición narrada por un jubilado de la empresa." Agencia AFP, publicado en Portafolio.

17 Apartes del informe de la Comisión Cohen se transcriben en Stevens Mark, Las Ocho Grandes, editorial Planeta, 1981.

18 Financial Accounting Standard Board, un comité privado que determina las normas contables aplicables, las cuales se legalizan por la decisión de la Comisión de Valores y Cambio (SEC).

19 International Accounting Stándard Board, organismo nacido de la Federación Internacional de Contadores Públicos, ahora converido en Consejo integrado por miembros que ya no se eligen, se designan y representan no sólo a la profesión contable sino a los productores y usarios de la información, lo cual lo acerca significativamente a la estructura del Fasb en los Estados Unidos.

20 United States General Acepted Accounting Principles, cuyo cumplimiento no se limita a Estados Unidos, también su aplicación es condición para inscribir valores en la Bolsas de Nueva York, Tokio, Londres lo que las hace internacionales a pesar de su apariencia nacional.

21 Carmín Craig, Redactor de Wall Street Journal, The Wall Street Journal Américas, El Tiempo. Febrero 25 de 2002.

22 Carmín Craig, Redactor de Wall Street Journal, The Wall Street Journal Américas, El Tiempo. Febrero 25 de 2002, citando a James Clunie, director de renta variable global, para Aberdeen Asset Managers, en Glasgow.

23 Carmín Craig, Redactor de Wall Street Journal, The Wall Street Journal Américas, El Tiempo. Febrero 25 de 2002.

24 www. ondacero.es

25 Agencia de Prensa EFE.

26 Stevens Mark, Las ocho grandes, editorial Planeta 1981.

27 Diario La Nación, dic 18 de 2000.

28 The Wall Street Journal, derechos reservados Dowjones, 21 de febrero de 2002.

29 The Wall Street Journal, derechos reservados Dowjones, 21 de febrero de 2002.

30 Vanguardia Digital España.

31 Diario La nación, dic. 18 de 2001.

32 Rachel Emma Silverman, redactora de Wall Street Journal, en El Tiempo, febrero 21 de 2002.

33 William M Bulkeley, redactor de Wall Street Journal, en El Tiempo, febrero 20 de 2002.

34 John Hechinger y Mark Maremont, redactores de Wall Street Journal, en El Tiempo, febrero de 2002.

35 Stevens Mark, Las ocho grandes, citando declaraciones de Charles Steel, socio senior de Deloitte, Haskins & Sells, posteriormente fusionada con Touch Ross y la japonesa Tohmatsu.

36 Stevens Mark, Las ocho grandes, citando declaraciones de Michael Chetkovichl, socio senior de Deloitte, Haskins & Sells.

37 Stevens Mark, Las ocho grandes, editorial Planeta 1981.

38 En la actualidad KPMG Consulting adelanta un proceso de cambio de su razón social para reiterar su independencia de la firma multinacional de contaduría de similar nombre. Redacción de Wall Street Journal publicado en El Tiempo de Bogotá, marzo 13 de 2002.

39 Stevens Mark, Las ocho grandes, editorial Planeta, 1981.

40 Revista Dinero No.112 "La mejor forma de predecir el futuro es construyéndolo", publireportaje de Delotte & Touche.

41 El proceso se inició a finales de la década de mil novecientos setenta y en principio no tuvo aceptación, al contrario el presidente de la firma, Harvey Kapnick, fue despedido. Tuvieron que pasar veinte años para que se reconociera la razón de la propuesta, hoy reivindicada además por organismos de control en diversos países y por la SEC, entre otras agencias gubernamentales en el caso de Estados Unidos.

42 Stevens Mark, Las ocho grandes, editorial Planeta, 1981, citando a Tom Presby de la Touch Ross, ahora fusionada con Deloitte, Haskins & Sells, una conservadora y agresiva firma, algo así como el matrimonio del principe y el vagabundo.

43 Stevens Mark, Las ocho grandes, editorial Planeta, 1981, citando informe de la Comisión Cohen.

44 Stevens Mark, Las ocho grandes, editorial Planeta, 1981.

45 Sobre la facturación de las cien primeras firmas de Contaduría Pública en Estados Unidos para 2001, la facturación del las Bigs Five alcanza el 90%, a pesar de que en la totalización no se incorporan los honorarios por consultoría genrencial de KPMG, Peat Marwin y Ernest &young, las cuales han separado estos servicios en empresas independientes por lo menos en apariencia. La estadística fue publicada ´por El tiempo de Bogotá en la pagina de Wall Street Journal del 14 de marzo de 2002, bajo la autoría de John R. Wilkew, en Washington, Mitchel Pacelle y Robert Frank en New York. Los problemas de concentración del mercado de servicios profesionales es aún mas crítico, dada la inexistencia de autenticas firmas que compitan en el campo, ya que de las más de 600 con registro profesional, menos del 1% alcanza facturaciones que superen los quinientos millones de pesos anuales.

46 Andersen no será la única auditora golpeada por Enron. Conflictos de intereses por ser auditores y consultores. Portafolio enero 23 de 2002.

47 http://www.elpais.es/articulo.html

48 De Miguel Rafa, Caso Enron: Salvese quién pueda, 16 de enero de 2002, en internet.

49 http://www.elpais.es/articulo.html

50 The Wall Street Journal Interactivo.

51 Declaraciones de Davis Duncan, socio responsable de Enron despedido de Arthur Andersen ante el escándalo.

52 Andersen no será la única auditora golpeada por Enron. Conflictos de intereses por ser auditores y consulktores. Portafolio enero 23 de 2002.

53 AFP citada en Portafolio enero 23 de 2002.

54 Arthur Andersen ofrece cientos de millones de dólares a los acreedores de .Mitchel Pacelle, Ken Brown y Jonathan Weil, redactores de Wall Street Journal, El Tiempo de Bogotá, 21 de febrero de 2002.

55 La pretensión de Arthur Andersen de evitar las demandas de responsabilidad a cambio del reconocimiento de culpa por destrucción de documentos falló y el Departamento de Justicia inició causa criminal por obstaculización a la justicia. Se han iniciado múltiples demandas por el caso Enron, el cual no es el único problema de la firma auditora que acaba de ser sentenciada a pagar 217 millones de dórares por responsabilidades surgidas en la quiebre de la Fundación de la Iglesia Bautista de Arizona, ocurrida en 1999. Andersen no encuentra salidas a su crisis y las ofertas para su adquisición no se formalizan por cuanto sus competidores no estan interesados en los problemos de la rama estadounidense de las firmas y sólo pretenden comprar sus intereses en otros países aún sin la volu8ntad de la matriz

 

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