Fotografía / Photograpy
La fotografía. Los cuantums del tiempo
Gerardo Nuñez
gerardfilm@yahoo.com.ar

Ir al catálogo de monografías
y textos sobre otros temas

Glosarios - Biografías
Textos históricos


Buscar en Avizora y Atajo - by freefind

El Análisis documental de la fotografía - Historia de la Fotografía / History - What is Photography? - El diafragma y el obturador - Redefinición de la fotografía documental - Cartier-Bresson Vida y Obra - Tecnología de la fotografía

¿Es el tiempo el misterio protagónico de una fotografía? La encrucijada paradigmática nos confunde. El paradigma analógico cede ante la revolución digital. ¿Y la fotografía? Una reflexión teórica sobre el momento que nos toca.
 

La humanidad se ha revolucionado, transformado y progresado más en los últimos doscientos cincuenta años, que en los doscientos cincuenta mil que le precedieron.
Hemos visto la fotografía de un pié humano en la Luna y, ya sin asombrarnos, la fotografía de un fragmento del Universo, donde esos puntos brumosos, que parecen estrellas, son en realidad miles de galaxias con trillones de estrellas y planetas, donde un punto brumoso es también la Vía Láctea. Es un lugar, donde hay un lugar, donde hay otro lugarcito, donde hay un espacio, por donde gira la tierra. ¡Cuanto ¡Y qué foto!
Cuando los científicos comenzaron a investigar con la tecnología adecuada, el hombre se enteró que el átomo no es el espacio de materia más pequeño, y a finales del XIX y principios del XX descubrieron los protones, los fotones, los electrones, los neutrones, los neutrinos, positrones, los antiprotones y etcs. Así cada vez que navegaban por el universo microscópico (microscópico para la percepción humana), siempre había algo más pequeño. Entonces la ciencia se vio en el desafío de tener que descubrir cual era el espacio mínimo de materia. ¡No sabían en el lío que se metían!. Se llegó a teorizar que quizá cada átomo no era más que otra galaxia, con todas sus características, y con un dinosaurio incluido.
Una piedra filosofal, y a sus pies un alquimista triunfante de la ciencia. Eso, una vez esclarecido, iba a hacer tambalear al pensamiento contemporáneo. Ya lo hizo.
Hubo que ponerle un nombre, provisorio, porque quizá ese espacio no existía o la teoría estaba equivocada. Se lo llamó cuantum (energía), y así nacía la física cuántica, en el año 1900, de la mano del físico Max Plank.

Si ese espacio existía se llamaría Cuantum.
Pero la ciencia y la tecnología seguían progresando, ahora la partícula más pequeña, nacía y moría en un instante. Infinitesimal. Un nuevo interrogante, y el tiempo mínimo ¿Cual es?, ¿la velocidad de la luz? ¿el segundo?, ¿la millonésima parte de un segundo?, ¿la millonésima parte de esa millonésima parte?
¿Cuál es el espacio donde el tiempo no transcurre?
¿Cuál era el cuantum del tiempo? ¿Sería esa existencia efímera de energía? ¿Y si eran lo mismo? ¿Y si no existían? ¿Y si la materia y la energía son lo mismo, … y el tiempo?
Cómo se que todos tenemos un primo, un cuñado o un vecino con el título de físico cuántico, les dejo las intrigas científicas para que se las esclarezca él, o Einsten, o la Web, “El Aleph” donde se encuentra todo, y me paso ahora al lado derecho de mi cerebro, donde se halla la intuición, la interpretación sensible de ese universo vasto, pero que nuestros sentidos sólo pueden percibir de forma aparente y parcial.
Cabe un ejemplo:
Cuando vamos al cine, se apaga la luz y se nos proyecta una imagen compuesta de veinticuatro cuadros por segundo (en realidad son cincuenta, ya que cada uno está dos veces para evitar el efecto hipnótico que produce el margen entre un cuadro y el otro), pero la deficiencia retiniana nos hace creer que vemos una imagen que transcurre en eso que llamamos tiempo. Nuestra vista sólo percibe diez. Sobran quince. Las moscas no tienen tal deficiencia retiniana, por eso pueden ver nuestra mano preparándose para el manotazo, que casi siempre fracasa, es todo el misterio. Ellas ven más imágenes por segundo.
Ya sentados en nuestro hemisferio derecho contemplamos una fotografía, la percibimos y la evaluamos, y la guardamos para siempre en nuestro archivo mental (olvidar es imposible, sólo se reprime).
Inmediatamente la percepción se transforma en sensación, y desde ese lugar-tiempo, no podemos dejar de relacionar a esa imagen, con lo que llamamos realidad. Valoramos esa imagen porque es el retrato de nuestra tía y sabemos que estuvo allí, ese día, ese instante, en ese lugar, donde ya no está. Tenemos la sensación de que eso sucedió, hay un antes y un después, pero nos importa ese “ahora” que estamos observando. Una analogía. (Del griego, Aná: conforme a, logos: razón)
Es allí donde la fotografía se eleva hacia el arte, porque el arte es un misterio que nos transforma para siempre. Es ese tiempo detenido, donde todo es inmutable, es el cuantum del tiempo.
Cuando nuestra intuición manda y apretamos el botón de la cámara accedemos al arte de pintar en el tiempo. El tiempo detenido.
Todas las vanguardias de principios del siglo XX fueron posibles gracias a que los pintores, artistas iluminados, se dieron cuenta de que contra ese hecho, la batalla estaba perdida. Nacen así el surrealismo, el dadaísmo, el futurismo, el cubismo, etc. La pintura no murió, como presagiaban muchos, pero tuvo que adaptarse.
Nos encontramos hoy en la encrucijada de dos paradigmas: el paradigma analógico cede ante la revolución digital. Es un momento confuso, donde muchos creen descubrir lo que Picasso o Dalí ya se cansaban de hacer en 1920. Otros creen que la fotografía analógica murió. Darwin diría, está evolucionando adaptativamente.
Pero la fotografía sólo es posible con el factor Tiempo.
La fotografía tiene un protagonista oculto, el tiempo detenido, sin tiempo detenido, no hay fotografía.
¿Y la fotografía digital? Es otra discusión, no se pierda por esta batirevista, la próxima batiteoría sobre este batitema, que nos baticonfunde ¿y cuantum!
Pero recuerden esto: sólo existen las revoluciones triunfantes. Y las revoluciones científicas, son siempre triunfantes, hasta que un nuevo paradigma científico las desplaza. Y recuerden también que nuestro cerebro tiene dos hemisferios, por un lado el científico y por el otro lado el intuitivo. Los dos, en armonía, pueden y deben ser revolucionarios.

“Nunca la tierra se había transformado hasta tal punto en un siglo … He conocido los gorriones que esperaban a los caballos de los tranvías, en el Palais-royal, y al tímido y seductor comandante Glenn, a su regreso del cosmos” - André Malraux - Antimemorias.

Fuente
Fotomundo N° 442 - Octubre 2005

Julia Margaret Cameron - Semiótica cultural de la sociedad de imágenes - La imagen como doble y realidad - Glosario de la luz - Fotografía Digital - Retórica de la imagen: R Barthes

 

 

 

 
 

AVIZORA
TEL: +54 (3492) 452494 / ARGENTINA - Web master: webmaster@avizora.com - Copyright © 2001 m. Avizora.com