El Hombre y su Mundo
Historia del Profiláctico, forro o condón

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La ilustración más vieja de un condón se encontró en Egipto y data de más de 3000 años. Es difícil juzgar qué idea tenían los egipcios acerca del preservativo. Lo podrían haber usado por motivos sexuales y religiosos. La evidencia más temprana del uso del condón en el viejo mundo está en pinturas en la cueva en Combarelles en Francia de fecha aproximada del 100 a 200 AC.
Algunos historiadores sostienen que los romanos realizaban preservativos del tejido muscular de los guerreros derrotados.

La primera publicación conocida con respecto al uso del profiláctico fue hecha por el italiano Gabrielle Fallopius en el 1500. Él realizó un ensayo sobre el uso de una vaina hecha de lino, que utilizaron alrededor de 1100 hombres, dando como resultado que ninguno de ellos se infectó con sífilis.

Los profilácticos más viejos se encontraron en las poblados cercanos al Castillo de Dudley en Birmingham, Inglaterra, éstos se realizaban con intestinos de peces y de otros animales y datan de 1640, se utilizaban para prevenir las infecciones sexualmente transmitidas y probablemente tuvieron su origen durante la guerra entre las fuerzas de Oliver Cromwell y los soldados del Rey Carlos I. En 1766 muchas "farmacias" estaban anunciando su venta al público, condones hechos de intestinos de oveja que en algunos sitios se los utilizan en la actualidad.

El origen de la palabra condón es todavía desconocido. Una teoría atribuye la invención al Dr. Condón o Conton quien a pedido del Rey Carlos II de Inglaterra (1600), buscó un método eficaz para que el rey evitara engendrar niños ilegítimos y se preservara de enfermedades infecciosas adquiridas en el coito con prostitutas. Pero probablemente el nombre deriva del latín "condus", que significa receptáculo.

Documentación encontrada sugiere que en el siglo 19, el legendario Casanova era un usuario regular de este tipo de método de protección. Se refería a ellos como Redingote Anglaise (Paseo Inglés a caballo en chaqueta).

En Japón se conocían dos tipos de preservativos. El Kawagata o Kyota se realizaba de cuero delgado y el Kabutogata de carey o cuernos.

Ya en 1830 se produjeron preservativos en forma masiva, cuando Charles Goodyear patentó la vulcanización de caucho. La vulcanización es el método o proceso de tratar caucho crudo con azufre y someterlo a intenso calor. Este proceso convierte el caucho en un material elástico fuerte.

A principios del siglo XX , la Asociación de Higiene Social Americana luchaba para prohibir el uso del profilactico. Los higienistas sociales sostenían que aquel que se arriesgaba a una venérea debía sufrir las consecuencias, incluyendo a los soldados que luchaban durante la Primera Guerra Mundial. El ejército norteamericano en Europa fue el único que tenia negado el uso de preservativos. No es casual que las tropas americanas tenían el índice más alto de infecciones sexualmente transmitidas. La Secretaria de la Armada afirmaba que el uso del forro era inmoral y "anticristiano", algunas agrupaciones católicas siguen sosteniendo esta anacronía.

Uno de los desafíos de Margaret Sanger, fundadora de la Paternidad Responsable, luchó por el derecho de las mujeres al control de la natalidad y por el uso del profilactico. Esta lucha dio a que se le permitiera a los médicos prescribir condones para proteger a los hombres de la sífilis y gonorrea, cuando tenían actos extramatrimoniales. Las mujeres, sin embargo, no podían conseguir preservativos para protegerse de los embarazos no deseados.

Alrededor de 1930 el látex líquido había reemplazado al uso del caucho, dando la base que se utiliza hasta hoy en día para su fabricación.

Los nazis prohibieron el uso de preservativos, o cualquier otro tipo de control natal a sus ciudadanos, se esperaba que ellos engendraran guerreros para crear un mundo ario. Sin embargo el ejercito nazi le permitía a sus soldados usar forros cuando estaban en el frente de batalla para prevenir la sífilis y gonorrea.

En Estados Unidos, durante la Segunda Guerra Mundial, los líderes militares tuvieron una actitud más realista sobre los preservativos. Pensando que "los muchachos" traerían a su casa enfermedades e infectaran a sus esposas, se realizó una campaña agresiva sobre su uso. Filmes de propaganda insistían a los soldados en su beneficio. Se repartieron masivamente a los soldados durante el desembarco en Dunkirk en 1942.

La revolución sexual de los años sesenta casi acabó con el uso del forro. Las píldoras y otros métodos de anticoncepción como el DIU y el tratamiento con penicilina de las enfermedades de transmisión sexual sacó de la escena al preservativo.

Cuando el vih fue identificado como el causante del sida , se puso en claro que el uso del preservativo podía prevenir la epidemia.

 

En los 90 las nuevas tecnologías han habilitado la producción de versiones más sofisticadas y más elásticas aún, reemplazando al látex por el poliuretano siendo este dos veces más fuerte que el látex y proporciona una sensibilidad aún mayor.

Algunos gobiernos se comportan como los higienistas sociales de principios de siglo, cuando continúan negando la necesidad de estimular públicamente el uso del condón. A esta altura de la epidemia, sostener una posición de ese tipo resulta inadmisible.

Hay una necesidad, de políticas activas de campañas a favor del uso de los preservativos. En Estados Unidos, la mayoría de los distritos escolares no sólo se niegan a distribuir condones, también se niegan a proporcionar información acerca de la sexualidad responsable, e información sobre el sida .

Profesionales, activistas y promotores de la salud ven como la historia se repite, y la promoción de uso del condón sigue siendo una controversia en la salud pública.

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