El Hombre y su Mundo
Atractivo físico y bienestar subjetivo
Ed Diener y Brian Wolsic *

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Se realizaron tres estudios para determinar si el atractivo físico (AF) está relacionado con el bienestar subjetivo (BS). En el primer estudio un número determinado de estudiantes (N = 221) no seleccionados fueron fotografiados y grabados en vídeo. En el segundo estudio (N = 131), los participantes eran elegidos en bases extremas de AF  y en el tercer estudio (N = 155), los participantes estaban preseleccionados por las puntuaciones extremas de EB.

Las correlaciones entre el BS y el AF variaban desde 0.03 a 0.3. En el estudio 1 la correlación media entre el AF y el BS era de 0.13. Cuando los puntos que realzan la apariencia (pelo, vestido y joyería) eran ocultados o eliminados en los estudios 2 y 3, la correlación entre el AF y el BS disminuían, lo cual sugiere que parte de la relación AF – BS puede ser debida a personas más felices que hacen más por realzar su belleza. El impacto del AF sobre el BS puede ser mitigado por el hecho de que otras personas aceptan  un patrón de AF con unas metas de  nivel modesto. Se encontró que las auto percepciones del AF estaban correlacionadas con ambos el AF objetivo de unos  y el BS de otros.

¿Es el Atractivo Físico (AF) una causa de Bienestar Subjetivo (BS)? Nuestros valores sugieren que no debería ser así. Tenemos la esperanza de que nuestras cualidades internas, y no simplemente nuestra apariencia externa, produzca la satisfacción en la vida. Sin embargo, el atractivo físico parece ser un medio de poder en la sociedad occidental. Ya que los recursos ayudan a las personas a obtener recompensas, el AF puede producir BS.

Estudios anteriores demostraban que el AF es un recurso importante. Dion, Berscheid y Walster (1972) encontraron que a las personas más atractivas se las notaba más afectuosas, más fuertes y  más serenas y que estaban más días entusiasmados que aquellos que eran menos atractivos. En un meta-análisis de la literatura, Feingold (1992) concluía que a la persona atractiva  era  “más sociable, dominante, sexualmente ardiente, mentalmente saludable, inteligente, y socialmente cualificada que una persona no atractiva” (p. 304). Varios estudios han mostrado que las predisposiciones hacia las personas atractivas comienzan en la infancia. Por ejemplo, Clifford y Walster (1973) pidieron a los profesores de escuelas primarias examinar los registros de los niños. Aunque la información del rendimiento era idéntica en todos los archivos, los profesores consideraban a los niños atractivos más inteligentes y populares. Estos prejuicios persisten en la edad adulta (p. ej., Dipboye, Arvey, & Terpstra, 1977). Como se puede esperar, a los adultos  atractivos físicamente les van mejor los asuntos en las esferas sociales (Berscheid & Walster, 1974 Curran & Lippold, 1975; Hatfield &Sprecher, 1986). Incluso para los criminales, el AF puede ser un recurso que les lleva a tener un menor nivel de castigo. (p. ej. Downs & Lyons, 1991). Por lo tanto, parece convincente que el AF pueda influenciar el BS. Después de todo, parece estar relacionado con castigos menos severos  y mayores recompensas por los atributos positivos. Tal vez, el AF es importante porque es una característica altamente visible – el único que es aparente virtualmente en todas las situaciones sociales (Hatfield & Sprecher, 1986).


El Bienestar Subjetivo incluye satisfacción de vida, afecto positivo, y pérdida del afecto negativo (Andrews & Withey, 1976; Diener & Larsen, 1993). Estas experiencias son relativamente estables en el tiempo y muestran una moderada consistencia anti - situación (Diener & Larsen, 1993; Larsen & Diener, 1984), Las medidas del BS poseen buena validez y fiabilidad (Andrews & Robinson, 1991; Larsen, Diener, & Emmons, 1985; Sandvik, Diener, & Sedilitz, 1993) y son también sensibles a las condiciones cambiantes (Pavot & Diener, 1993). Así, existen métodos apropiados para medir en BS y fijar la relación entre él y el AF.

Hay pocos estudios que hayan examinado la relación directa entre la felicidad y el AF. Un estudio dirigido por Campbell, Converse y Rogers (1976)  se llevó a cabo sobre una amplia y representativa muestra de americanos. El estudio incluía una evaluación del entrevistador del AF del encuestado una vez que la entrevista había concluido. Se encontró una débil relación entre la felicidad y el AF. Umberson & Hughes (1987) volvieron a analizar estos datos con más detalle y encontraron una fuerte relación entre el AF y las medidas autoevaluadas del BS. Sin embargo, había unas deficiencias de método en el estudio. Por ejemplo, los entrevistadores valoraban el AF después de que los encuestados respondieran sobre su BS. Además, el entrevistador tenía interacción con el encuestado; por lo tanto, otros factores tales como la extroversión y la renta, podrían influenciar los valores del AF.

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En contraste con los hallazgos positivos de Umberson y Hugues (1987), los estudios que han examinado formas de afectividad negativa encontraron una pequeña relación con el AF (p. ej., Noles , Cash & Winstead, 1985). Feingold (1992) encontró una relación total entre varias formas de afectividad negativa y BS en un meta-análisis de 34 estudios. Sin embargo, una investigación anterior mostró un grado de independencia entre satisfacción de vida y afecto positivo y afecto negativo, y de esta forma, una investigación preliminar sobre afectividad negativa no indica inequívocamente que la relación con el AF sea por otras formas de BS, tales como satisfacción de vida o felicidad global, En los actuales estudios medimos ambos, felicidad general y satisfacción de vida y los hemos correlacionado con valoraciones objetivos de AF.

Una importante cuestión relativa a la relación entre la felicidad y el AF es la dirección causal. En lugar de que el atractivo conduzca a la felicidad, es posible que las personas felices cuiden de su apariencia y de esta manera puedan ser más atractivos físicamente. O, es posible que las personas felices se rían  más y entonces se las consideren más atractivas. Por lo tanto, es importante controlar los efectos del estilo de pelo, vestuario, cosmética y expresión facial para determinar la relación entre el AF y el BS. Si una belleza natural se correlacionas con el BS cuando la persona está sin acicalar, puede ser que el AF lleve a un mayor bienestar. Si la diferencia entre el no engalanamiento de las personas y las apariencias de autoembellecimiento  se correlaciona más con el BS, de cualquier forma, esto sugeriría que el BS puede conducir a la gente feliz a mejorar su apariencia en una mayor capacidad.

Conclusión

Los actuales estudios fueron diseñados para valorar la relación entre el AF y la satisfacción de vida, balance hedónico y felicidad general. En la investigación presente conseguimos una mayor rigurosidad en el análisis de la relación AF – BS obteniendo evaluaciones objetivas del atractivo usando múltiples valores y clasificaciones que no estaban contaminadas por los informes de bienestar de los participantes. Era también nuestra intención explorar la dirección causal entre el AF y el bienestar. Hemos considerado ambos, el AF elevado de los participantes                         (incrementado por su espontáneo uso de cosméticos, joyería y expresión facial) y también su belleza natural (sin incrementar por ningún método). De esta forma podríamos determinar si la belleza natural, belleza mejorada, o la diferencia entre las dos estaba más relacionada con el BS. Además, examinamos en qué cantidad la apariencia de la mujer y el hombre era mejorada por los realces y si los vídeos eran considerados como más atractivos que las fotografías. En el estudio 2 manipulamos la sonrisa para determinar si esta variable influía en la relación AF – BS. Finalmente, examinamos datos auxiliares, tales como metas de las personas y la autopercepción de su atractivo, para entender mejor la relación AF – BS.

Estudio 1

El estudio 1 fue planteado para averiguar la correlación simple entre el atractivo y el bienestar subjetivo en una muestra amplia y sin seleccionar de estudiantes de escuela. Tres diferentes medidas de BS fueron correlacionadas con valores de AF que habían sido realizadas en base a una fotografía frontal, de perfil y un vídeo. Comparando las correlaciones basadas en las fotografías con las basadas en el vídeo, esperamos determinar si los valores de AF pueden estar predispuestas por las habilidades sociales de uno de tal forma que artificialmente inflaran la correlación BS – AF. El vídeo captaría el efecto de las habilidades sociales sobre el atractivo descubierto en una mayor extensión que lo hacen las fotografías. De esta forma una relación basada en hechos entre el AF y el BS debido a una tercera variable - personalidad – pueden ser examinadas comparando valores del atractivo en  vídeo y fotografías inmóviles.

Método

Los participantes. Eran 221 estudiantes (112 mujeres y 109 hombres) matriculados en un curso sobre BS en la Universidad de Illinois. Como parte de las sesiones de laboratorio, los estudiantes eran requeridos para participar en una serie de estudios. El tamaño de muestra N era ligeramente menor que los 221 participantes a causa de los datos desestimados por su dispersión.

Cuestionario. Los participantes completaban tres tipos de valores de BS. Satisfacción según Escala de Vida SSEV; Diener, Emmons, Larsen &Griffin, 1985; Pavot & Diener, 1993) es una medida que valora la satisfacción de vida global. La escala ha sido validada de muchas formas y posee unas buenas propiedades psicométricas. La sexagésima segunda medida de la felicidad de Fordyce (Fordyce, 1977) valora la felicidad global en una escala que varía del totalmente depresivo al  extático, jubiloso y fantástico. Esta escala ha sido también el objetivo de un trabajo extenso de validación (Fordyce, 1988) y se correlaciona bien con una variedad de tipos de medidas del bienestar. Finalmente, hemos usado una escala adjetiva de afecto que utiliza la frecuencia de las seis mayores emociones (miedo, ira, tristeza, culpabilidad, alegría y cariño). Computarizamos la puntuación del balance hedónico para cada participante restando el afecto negativo medio del valor medio para las emociones positivas.

También preguntamos a los participantes para estimar su propio AF en un rango de escala de 1 (pobre) a 10 (excelente). Durante el largo semestre de la recogida de datos, a los estudiantes se les requería listar sus 15 esfuerzos más importantes (ver Emmons, 1986). A los encuestados se les preguntaba qué grado de variedad de recursos, incluyendo el AF, era relevante para cada esfuerzo u objetivo. Indicaban sobre una escala de 1 (nada relevante) a 5 (extremadamente relevante) cómo relacionaban el AF con sus metas.

Valoración del atractivo. Cada participante destinaba un tiempo de laboratorio en el cual a ella o a él se les hacían varias fotografías. Una cámara de 35 mm montada sobre un trípode fue usada para tomar las fotos de frente y de perfil, que eran reveladas en papel brillo estándar de fotografía de 4 pulgadas x 6 pulgadas (10 cm x 15 cm). Además, los participantes eran grabados en vídeo mientras se relacionaba con un desconocido durante 10 minutos. Las fotos inmóviles eran evaluadas por 10 asistentes en una escala de 10 puntos. Los 10 valores producían una evaluación compuesta (usando valores como números) con  un alfa de Cronbach de 0.86 para la foto de perfil y de 0.89 para la fotografía de frente. Los valores del vídeo eran obtenidos con los participantes interactuando en parejas uno con cada otro. Por término medio, 13.46 asistentes valoraban el AF del vídeo de cada participante. Los participantes estaban involucrados en diferentes números de interacciones de pareja, y su valoración del AF era la media de estas sesiones.

El número de interacciones en grupo de dos variaba de 1 a 6, pero el 8% de los participantes tomó parte en una o dos interacciones. Como los diferentes asistentes valoraban distintas combinaciones de vídeos,  no comprobamos la fiabilidad de las inter - clasificaciones para las evaluaciones del vídeo.

Además de las clasificaciones basadas en las fotografías realizadas en el laboratorio con relación al AF, los encuestados completaban un cuestionario sobre los objetivos de los participantes. Los participantes eran evaluados por un mínimo de tres miembros de la familia o amigos sobre cómo de atractivo creían que era el encuestado comparado con el estudiante medio universitario. La escala de 7 puntos variaba desde 1 (muy inferior a la media) hasta 7 (muy superior a la media). Las clasificaciones, incluyendo aquellas para otros expedientes, eran enviadas por correo directamente a los que realizaban el estudio, no a los participantes que podrían ver los resultados.

Resultados

Las tres clases en conjunto de AF se correlacionaban a alto nivel entre sí. Los valores del AF basados en los dos tipos de fotografía tenían un coeficiente de correlación de 0.83, mientras en los valores de las fotos era de 0.68 con los valores del AF en el vídeo (los cuales eran registrados en una diferente sesión).

Estas correlaciones demuestran que hay una característica general del AF que es algo independiente de la forma y tiempo de medida. A pesar del uso de los estudiantes como participantes en la evaluación del AF, las valoraciones estaban por debajo del punto medio de la escala en los tres tipos de fotografías. Existía una desviación estándar próxima a 1 para cada tipo de foto. De esta forma, por ejemplo, para incluir el 95% de los participantes en las miradas de frente los valores variaban de 2.33 a 7.05. Por lo tanto, había una gran variación en el AF.

Las correlaciones entre las tres medidas del BS y los tres grupos de los valores del AF están representadas en la Tabla 1. Como se puede comprobar, las correlaciones no son grandes. Contrariamente a las predicciones, los valores del atractivo del vídeo no se correlacionan más con el BS de los valores del atractivo de las fotografías. No había ninguna tendencia curvilínea (cuadrática). Las correlaciones para los hombres, no para las mujeres, especialmente en satisfacción de vida, eran significativas. El AF autopercibido tendía a correlacionarse más fuertemente con el BS en los participantes que el AF objetivo. Parece que las personas más felices tienden a considerarse ellas mismas como algo más atractivas que los valores objetivos puedan indicar. Esta interpretación está soportada por las ecuaciones de regresión en las que predecíamos el atractivo autovalorado por los valores del vídeo del AF y las dos escalas del BS global. El valor del AF del vídeo se establecía como el primer pronóstico (ß = 0.30, p < 0.001), pero ambos el SSEV (ß =0.15, p < 0.05) y la escala de Fordyce (ß = 0.18, p = 0.01) eran también consideradas como pronósticos significativos. Así, las autoevaluaciones del AF parecían estar influenciadas por el BS más allá de los efectos del AF objetivo de cada uno. Los participantes se valoraban ellos mismos con una media de 4.76 de AF, (p < 0.001) significativamente superior al punto medio de la escala de 7. Estos resultados apoyan las teorías de Taylor y Brown (1998) que reivindicaban que las personas felices están predispuestas positivamente en sus autoevaluaciones cuando se comparan con criterios objetivos.

Tabla 1

Estudio 1: Correlaciones entre el Bienestar Subjetivo y el Atractivo Físico

Muestra y Condición

Satisfacción según Escala de Vida

Felicidad Global

Balance Hedónico

Total de la Muestra (N = 221)

Fotografía de frente

0.17*

0.04

0.10

Fotografía de perfil

0.24**

0.14*

0.12

Vídeo

0.17*

0.08

0.09

AF autopercibido

0.29**

0.28**

0.30**

Mujeres (N = 112)

Fotografía de frente

0.10

-0.07

0.08

Fotografía de perfil

0.18

0.02

0.09

Vídeo

0.11

0.05

0.11

Hombres (N = 109)

Fotografía de frente

0.27**

0.11

0.12

Fotografía de perfil

0.33**

0.22**

0.13

Vídeo

0.23**

0.13

0.07

 * p < 0.05        * * p < 0.01

Los valores del vídeo eran significativamente más altos que los de las fotografías: vídeo (M = 5.24) frente a la fotografía de frente (M = 4.69), t (216) = 9.16, p <0.001; y frente a la foto de perfil (M = 4.70), t  (216) = 10.42, p < 0.001. Esto sugiere que a las personas se las aprecia más atractivas cuanto más activas son. Esta deducción está además soportado por el hecho de que los valores de los informadores del AF de los participantes promediaba 5.47 sobre la escala de 7. De esta manera, los dos valores de las fotografías estaban sustancialmente por debajo del punto medio de sus escalas (5.5), y el valor del vídeo ligeramente inferior al punto medio, los valores de los informadores eran esencialmente superiores al punto medio de la escala (4.0).                  Para clarificar la causa de que las relaciones AF – BS fueran tan pequeñas, examinamos los valores de los objetivos de los participantes. Primero, determinamos cómo de importante era, para el objetivo de los participantes, el atractivo. En una escala de 1 a 5, el AF tenía una relevancia media de 2.05 (ligera). De 21 características, el AF estaba situado el 4º en relevancia, comenzando por la parte inferior. De este modo, el participante medio no veía el AF como particularmente relevante en los objetivos de él o ella. Además, exploramos el impacto de los objetivos dividiendo a los participantes en dos grupos en base a la relevancia del AF con sus metas. El grupo de baja relevancia tenía menor correlación entre AF y SSEV (valor medio de r = 0.10 y de la escala de Fordyce (valor medio de r = -0.02) que el que tenía el grupo de alta relevancia para el SSEV (valor medio de r = 0.23, y de la escala de Fordyce r = 0.14). Esto sugiere que para las personas cuyo atractivo es extremadamente relevante para sus objetivos, pudiera haber una correlación más fuerte entre el AF y el BS. Es también interesante advertir que la relevancia del objetivo del AF estaba solamente ligeramente relacionada con el AF valorado objetivamente de los participantes (valor medio de r = 0.11), esto sugiere que las personas atractivas no buscan necesariamente objetivos relativos a su atractivo.                                     Otro interesante hallazgo destacable es que el AF mostraba una ligera correlación con otros recursos. Por ejemplo, el Atractivo Físico Global (AFG), tomado de sus anotaciones, estaba correlacionado con apariencias objetivas y mostraba una media de sólo r = 0.01. Las correlaciones medias entre los valores objetivos del AF y otros recursos seleccionados (según lo relacionan los informadores) eran: dinero, r = 0.08; energía r = 0.14; inteligencia, r = 0.00; habilidades sociales, r = 0.17; relación amorosa, r = 0.16; y autoconfianza r = 0.06. Estas correlaciones sugieren la posibilidad de que el AF pueda no influenciar el BS de una manera elevada, porque hay otros muchos valores que tienden a variar independientemente del AF. Hemos examinado también si varios recursos, además del atractivo pueden predecir el BS (ver Diener & Fujita, 1995). Ciertos valores evaluados por los informadores eran mejores pronosticadores del BS (p. ej. ayuda familiar con un coeficiente de correlación  con la satisfacción de vida de   r = 0.40 y las habilidades sociales con el BS global con un coeficiente r = 0.41.     

Uno puede también preguntarse si el AF predice la satisfacción en varios campos. Las correlaciones de la satisfacción con la vida amorosa de uno y el atractivo físico eran pequeñas pero significativas: vídeo r (208) = 0.18, p < 0.01; fotografía de perfil r (205) = 0.023, p <0.001; y fotografía frontal r (205) = 0.20, p <0.01. De las 33 correlaciones entre apariencias y satisfacción con otros campos (p. ej., familia, clase, salud, profesión), no existe una correlación simple significativa. Estos hallazgos indican que el atractivo tiene una pequeña pero significativa influencia en la satisfacción de uno con su vida amorosa, pero no tiene ningún                   efecto sobre la satisfacción   personal con otras competencias.       

Otra interesante observación es que aunque las evaluaciones en conjunto del AF alcanzaban niveles aceptables de fiabilidad, las percepciones individuales del AF diferían ampliamente. Por ejemplo, las evaluaciones del AF de los valores objetivos basadas en las correlacionadas del vídeo entre los participantes mostraban una media de r de sólo 0.35. La media entre los valores individuales de la fotografía de perfil era r = 0.40 y la de la fotografía frontal de r = 0.46. Entre los valores de 10 vídeos, había una diferencia entre los participantes de 3.8 puntos entre la más alta y la más baja de las evaluaciones del AF para cada participante. Para las fotografías esta variabilidad de valoraciones era incluso mayor: 4.6 unidades de la escala para las frontales y 4.8 para las de perfil. Así, los valores variaban sobre casi la mitad de la escala en los participantes individuales, sugiriendo una amplia variabilidad en la percepción del atractivo. De una manera similar, las autopercepciones de los participantes de su propio AF se correlacionaban a bajo nivel con las evaluaciones objetivas del AF: foto frontal r = 0.24, foto de perfil r = 0.21; y vídeo r = 0.34. Finalmente, la concordancia media entre los informadores sobre el AF de los participantes era sólo de r (218) = 0.23. Por lo tanto aunque las valoraciones del AF pueden ser razonablemente fiables agregando las evaluaciones de muchos valores, las percepciones individuales se correlacionan débilmente.

Una cuestión interesante es saber si existe una concordancia mayor del atractivo de algunos individuos que sobre otros. Examinamos la variabilidad en las evaluaciones de las condiciones a través de las fotografías. La variabilidad en las evaluaciones individuales se correlacionaban débilmente a través de las diferentes condiciones r = 0.6, 0.06 y 0.08 respectivamente, esto significa que no hay individuos cuyo AF sea más fácil de juzgar con estos métodos.

Discusión

Contrariamente a las predicciones, el atractivo del vídeo no pronosticaba mejor el BS que el atractivo basado en fotos estáticas. A causa de que el Atractivo Físico parece ser un valor importante en la sociedad occidental, nos quedamos sorprendidos por la baja correlación encontrada entre él y el Bienestar Subjetivo. Sin embargo, un número de estas correlaciones era estadísticamente significativo. Entonces, llevamos a cabo dos estudios adicionales para determinar si las bajas correlaciones encontradas aquí podrían ser replicadas y si eran debidas a factores tales como la sonrisa o las mejoras de la apariencia. Para incrementar nuestra habilidad en la diferenciación de varios factores que jugaban un papel en la relación del AF y del BS, en los Estudios 2 y 3 usamos grupos extremos. En el Estudio 2 fueron seleccionados participantes que tenían alto o bajo AF y en el Estudio 3 elegimos participantes preseleccionados cuyo BS era alto o bajo. Lo lógico es que usando grupos extremos las correlaciones se hubieran magnificado y entonces produciríamos una mayor imagen del proceso involucrado.

Estudio 2

El segundo estudio fue diseñado para analizar, además, la relación entre el AF y el BS variando aspectos de las condiciones en los que se habían obtenido los valores del AF. Aunque se usaron imágenes preseleccionadas para elegir los grupos extremos basados en el atractivo, las correlaciones entre el BS y el AF estaban basadas en los valores del atractivo  que a su vez se  apoyaban en imágenes en ciertas condiciones.

Estado Natural

Esto era básicamente una condición “ven tal como eres”. Los participantes venían al laboratorio espontáneamente con niveles variables de cosméticos, no se hizo ningún intento para alterar la apariencia y a los individuos se les permitía mostrar su expresión facial como ellos deseaban. Esta condición, comparándola con otras condiciones nos permitía estimar si los participantes que tenían alto bienestar incrementaban más su apariencia más allá de su nivel de belleza natural.

 Estados cuidados o acicalados  frente a no cuidados o no acicalados

El estado cuidado era esencialmente el mismo que la condición natural (p.ej., incluyendo vestimenta, cosméticos y joyería) excepto que nosotros manipulábamos sistemáticamente la expresión facial (descrita posteriormente). En el estado cuidado (acicalado), se les pedía a los participantes quitarse sus cosméticos, joyería, y su vestimenta y pelo eran tapados. Comparando los estados cuidados respecto a los no cuidados, podríamos estimar los efectos de los factores controlados personalmente en la relación AF – BS.

 Sonrisa frente a expresión indiferente

A los participantes se les pedía que sonrieran y que entonces asumieran una expresión de indiferencia en los estados cuidados y no cuidados (creando así  4 condiciones). Se pensaba que la sonrisa podría contribuir a valorar el atractivo más favorablemente. De esta manera se podría hacer una comparación entre las diferentes evaluaciones para determinar los efectos de la sonrisa que pudieran mediar en el AF.

Método

Los participantes. Los participantes eran 131 estudiantes de introducción a la Psicología de la Universidad de Illinois (71 hombres y 60 mujeres) que tomaron parte en el estudio lo hicieron como un desempeño de un requerimiento de un curso. Estos participantes fueron seleccionados de un gran conjunto de estudiantes que habían previamente participado en otro estudio (no en el 1). Este estudio más amplio incluía cuestionarios sobre el humor actual y el BS, siendo fotografiados. Para minimizar la predisposición en las evaluaciones debido a las diferencias interculturales, solamente los participantes caucásicos y sus valores fueron utilizados en este estudio. Desgraciadamente, no teníamos bastantes participantes de otras etnias para formar otro grupo.

Los participantes eran seleccionados para el presente estudio en base a su mayor o menor AF. Un grupo de ocho valores fue primero expuesto de una muestra de diapositivas tomadas del conjunto inicial de participantes para ayudar a establecer un rango de AF. A continuación se les mostraban diapositivas del conjunto entero, todos a la vez,  y se les pidió evaluar las fotografías para el AF en una escala del 1 (extremadamente no atractivo) al 10 (extremadamente atractivo). Se calculaba la media de las evaluaciones del AF de 8 valores para cada participante del conjunto. Las personas cuyas valoraciones medias estaban en las cuartilas bien dentro de la superior (más atractivas) o en la inferior (menos atractivas) eran seleccionadas para este estudio. Una interrogante es si la preselección puede haber elegido podría haber seleccionado las características que estábamos examinando, tales como sonrisa y adorno. Hasta ahí estas variables determinaban el AF percibido, estaban probablemente seleccionadas, y son relevantes para nuestros análisis de los factores que puedan mediar en  la relación AF-BS.

Procedimiento. Después de la fase inicial 1 de la investigación, los participantes de la fase 2 estaban en pequeños grupos de 2 a 6 personas del mismo sexo. Los participantes se sentaban en una mesa y se les explicaba que lo que se estaba realizando era un estudio sobre personalidad, felicidad y salud. Se les informaba que iban a realizar un cuestionario relativo a estas variables y que serían fotografiados. Después de que los participantes hubieran completado el cuestionario, serían llevados a otra habitación y se les tomarían series de 5 fotografías.                                                                                      

La primera foto era la imagen “natural” en la que al participante se le decía que estuviera de pie en un lugar designado y mirando a la cámara. Si los participantes preguntaban si debían o no sonreír, se les decía que lo hicieran como ellos desearan. En el segundo (cuidado-indiferente) y tercero con fotos con el aspecto (cuidado-sonriente), la expresión facial era manipulada. En la condición cuidado-indiferente, a los participantes se les pedía tener una expresión indiferente. En la condición cuidado-sonriente, a los participantes se les pedía su mejor sonrisa. Si era necesario, el experimentador asistía en esta proceso sonriendo y haciendo comentarios humorísticos.

Para las fotografías del cuarto (sin adornar-indiferente) y quinto (sin adornar-sonriente), a los participantes se les pedía quitarse la joyería y cosméticos faciales. Para este estado neutro (sin adornar), se les pedía a los participantes que usasen un gorro de ducha de vinilo blanco que cubría su pelo y una bata de laboratorio blanco para cubrir su ropa. Las expresiones faciales de estas dos fotografías eran manipuladas de la misma forma que en la condición cuidada. Después de que la sesión fotográfica se hubiera completado, a los participantes se les proveía de cosméticos para volvérselos aplicar si ellos lo deseaban. A continuación a los participantes se les despedía y se les agradecía su colaboración. A los participantes no se les informaba del hecho de que su selección se había hecho para participar en un extremo del grupo del AF.

Evaluaciones de la Fotografías. Las fotografías de cinco mujeres y cinco hombres eran evaluadas sobre una escala de 1 (extremadamente no atractivo) y 10 (extremadamente atractivo). Cada participante era fotografiado en cada una de las cinco condiciones, para minimizar los efectos posibles del “guardar para más tarde”  los valores del AF, los asistentes evaluaban a los participantes en solamente dos de las cinco condiciones. Esto fue diseñado siguiendo el Cuadrado Latino. De esta forma, cada una de las fotos individuales era evaluada cuatro veces (por dos hombres y dos mujeres).

Cuestionarios. El BS era medido con los cuestionarios de SSEV (Diener y col., 1985) y la sexagésima segunda medida de la Felicidad de Fordyce (1977). Para investigar el posible efecto mediático de los datos de la relación AF-BS, preguntamos con que frecuencia se citaba a los participantes. La frecuencia era establecida preguntando a los participantes cuántas citas habían tenido en los últimos 3 meses.

Resultados

La Tabla 2 muestra la media de las desviaciones estándar de los valores del AF para los grupos más atractivos y los menos atractivos. Como puede deducirse de las desviaciones estándar, no existe ningún problema con la restricción del rango para las variables clave. La desviación estándar para las evaluaciones de las imágenes del AF de todos los participantes era alrededor de 1.6. De este modo, las evaluaciones del AF de los participantes variaban sobre la escala completa.                                                                          

Llevamos a cabo unos análisis de varianza (ANOVA) 2  x  2 (condición sexo por AF) de cada una de las 8 variables dependientes listadas en la Tabla 2. Los grupos de atractivo estaban basados en los datos de atractivo investigados originalmente. Ni para la escala de Fordyce,        F (1127) = 0.46, ni el SSEV, F (1127) = 0.42 había efectos significativos. Para un número de fechas, ninguno de los efectos era significativo ( debido a la gran varianza dentro del grupo). En las evaluaciones del AF de cada fotografía, los principales efectos para la condición del AF eran siempre altamente significativo (p < 0.001, el más bajo F era 73.87) En un caso (sin adornar-neutro), los hombres eran considerados más atractivos F (1127) = 5.28, p < 0.05, y  para la condición natural había una interacción significativa entre el grupo sexo y AF, F (1127) = 4.08, p < 0.05. La conclusión es que los grupos difieren significativamente en el AF en la forma deseada en todas las condiciones, pero estos grupos no eran significativamente significativos en las escalas del BS.

También realizamos análisis de correlación de los datos. Hay que hacer notar que los análisis ANOVA, anteriormente mencionados, son los más apropiados en este estudio a causa del empleo de grupos extremos. Sin embargo, dirigimos los análisis de correlación de manera que pudiéramos comparar más fácilmente los efectos en los estudios. No obstante, hay que tener en cuenta que estas correlaciones son mayores que las que habría en una muestra sin seleccionar. Las correlaciones entre las evaluaciones del AF, dentro de las condiciones, con las medidas del BS (Fordyce y SSEV) y con la frecuencia de citación pueden ser vistas en la Tabla 3. Todas las correlaciones eran bajas y la mayoría no eran significativas. Las mayores correlaciones AF-BS estaban en el grupo natural, las más bajas en el grupo sin adornar-sonrientes. Cuando computarizábamos las correlaciones separadamente por sexo, encontrábamos que eran pequeñas para ambos sexos y no había diferencias significativas entre hombres y mujeres. Efectivamente, las correlaciones tendían a ser similares, siendo la mayor diferencia 0.08.                                 

La correlación media de las medidas de bienestar y sexo era la correspondiente a la condición totalmente cuidada de 0.23 entre BS y AF en el natural, y de 0.13 en la condición expresión neutra-descuidada. Esta diferencia en correlaciones sugería que parte de la pequeña relación entre AF y BS es debida al ensalzamiento del atractivo. Nosotros separábamos los resultados del AF en la condición sin adornar-sonriente de la correlación AF-BS en condición natural.

Tabla 2

Estudio 2:Medias y Desviaciones Estándar de las medidas de Bienestar, Frecuencia de Datos y Evaluaciones de Atractivo de los Grupos de Fotografías

  Más Atractivo Menos Atractivo
  Hombres Mujeres Hombres  Mujeres
  (N = 35) (N = 33) (N = 36) (N = 27)
Medida y condición M DS M DS M DS M DS
  Medidas del Bienestar
Fordyce 7.0 1.2 7.0 1.5 6.6 1.4 7.1 1.7
SSEV 24.6 4.8 23.5 6.3 23.8 5.8 25.5 5.1
Número de fechas 9.7 10.0 17.8 14.2 9.9 12.6 10.4 16.6
  Valoraciones del Atractivo
Grupo de fotografía Natural 6.4 1.2 5.9 1.4 3.5 1.1 3.8 1.0
Cuidado Neutral 6.1 1.0 5.8 1.1 3.5 1.0 3.9 1.2
Cuidado Sonriente 6.1 1.4 5.7 1.3 3.7 1.1 3.8 1.1
Sin adornar Neutral 5.5 1.2 4.9 1.3 3.4 0.9 3.2 1.1
Sin adornar Sonriente 5.1 1.0 4.8 1.1 3.4 1.2 3.1 1.0

La mayoría de los participantes estaban sonrientes en condición natural y la correlación parcial estaba reflejaba la correlación entre la apariencia cuidada con el bienestar cuando se controlaba la belleza natural. La correlación parcial media entre sexos y bienestar era de 0.28. Esta correlación era mayor que cualquiera de las correlaciones simples de orden cero, sugiriendo que hay un cambio en el AF natural para las condiciones mejoradas que la mayoría correlaciona con el bienestar.

Tabla 3

Estudio 2: Correlaciones entre los valores del atractivo por grupo de fotografía y valores de bienestar subjetivo y fecha.

Grupo de Fotografía Fordyce SSEV Número de fechas
Natural 0.24†† 0.16* 0.18*
Cuidado-Neutral 0.18* 0.07 0.11
Cuidado-Sonriente 0.20* 0.10 0.21
Sin adornar-Neutral 0.18* 0.08 0.13
Sin adornar-Sonriente 0.09 0.04 0.13

*p < 0.05, curva de dos colas.    †† p < 0.01, curva de una cola.

Aunque la relación AF-BS era pequeña, podemos preguntarnos por qué esta relación existe.

Indagamos los efectos mediáticos de la frecuencia de fechas parcializando esta frecuencia fuera del AF y las correlaciones de del bienestar en la condición natural. En la escala Fordyce, esta correlación parcial era de 0.19, y para la SSEV era de 0.15. De esta forma, la cita tenía poco efecto sobre cuánto el AF estaba relacionado con el bienestar.

En la Tabla 4 figuran las correlaciones de los valores agregados del AF en las diferentes condiciones con cada uno. Estas correlaciones son altas y muestran la convergencia entre estos valores agregados a través de las condiciones variadas. Estas correlaciones sugieren que existe alguna consistencia acerca del atractivo, a pesar de las diferencias en la sonrisa y los medios que realzan (vestimenta, peinado, etc). Se debe hacer notar que estas correlaciones estaban basadas en valores medios y por tanto no reflejan el grado de conformidad de los valores individuales.

Como en el Estudio 1, podemos investigar qué conformidad existe en los valores del AF de los individuos. Aunque los números de las correlaciones son difíciles de computar a causa  del diseño de Cuadrado Latino, los niveles absolutos de conformidad para cada objetivo sí pueden serlo. Había un rango medio de 2.6 puntos para las valoraciones de las imágenes entre el más bajo y más alto valor de cada participante. Así, cuatro valores se extendían entre, aproximadamente ¼ de la escala total, evaluando un participante.  Podemos también examinar el grado de consistencia de este rango para los participantes del proyecto. De esta manera, otra vez, igualmente, había una pequeña tendencia para que los valores estuvieran consistentemente de acuerdo con el AF de algunos participantes y en desacuerdo en otros. 

Discusión

Los resultados indican que había una pequeña relación entre el AF y el BS. Una limitación en el presente estudio es la pérdida de cómputos de la fiabilidad de la inter-valoración. Como cada evaluación no valoraba todas las fotografías, no había una forma simple de computarizar la conformidad de la inter-valoración. Además, ya que los participantes eran preseleccionados por el AF, la conformidad entre los valores sería más alta que lo esperado en un grupo no seleccionado. Por lo tanto, en el Estudio 3 utilizábamos un diseño de valoración estándar en el que todos los ayudantes valoraban todas las fotografías, esto permitía una mejor determinación de fiabilidad entre los valores. Además, preseleccionando los participantes por un más bajo y más alto BS en lugar del atractivo, las evaluaciones de conformidad del AF llegaban a ser mejor interpretadas.

Estudio 3

En el Estudio 3 se emplearon varios tipos de imágenes. Como en el Estudio 1, grabamos en vídeo a los participantes y también los fotografiamos. Una fotografía de cuerpo entero se incluyó también en el Estudio 3. Es probable que el AF sea más que una belleza facial. También incluye características del cuerpo, tales como musculatura y delgadez. De esta forma, una fotografía de cuerpo entero puede ser un mejor indicador del conjunto del AF que una simple fotografía facial.

Un asunto a tratar en el segundo estudio fue la manera de controlar lo que realzaba la apariencia. Era posible que el uso de gorro de ducha para cubrir el pelo y las batas de laboratorio para cubrir la vestimenta pudieran alterar la apariencia  normal hasta el punto de distorsión. Un cambio en el Estudio 3 fue usar un cartel recortable para ocultar el pelo y la vestimenta, de ese modo minimizábamos la distorsión de la apariencia.

En resumen, deseábamos determinar si los resultados del Estudio 2 podrían ser replicados alterando la metodología del diseño. Estos cambios incluían una minuciosa evaluación del AF usando una grabación de vídeo y una fotografía de cuerpo entero, un mejor sistema de evaluación, un método alternativo de ocultar lo que ensalzaba la belleza y una muestra que era preseleccionada en base a la felicidad en lugar del AF. Como la mayoría de las personas niveles positivos de BS (Diener & Diener, 1994), deseábamos asegurar una variabilidad adecuada seleccionando grupos extremos del BS.

Tabla 4

Estudio 2: Correlaciones entre los valores del atractivo por grupo fotográfico

  Grupo fotográfico 1 2 3 4 5
1. Natural --        
2. Cuidado-neutral 0.86 --      
3. Cuidado-sonriente 0.87 0.80 --    
4. Sin adornar-neutral 0.77 0.80 0.73 --  
5. Sin adornar-sonriente 0.74 0.70 0.75 0.77 --

Nota. Todas las correlaciones son significativas con p <0.001, una cola.

Método

Participantes. Los participantes fueron 155 (64 hombres y 91 mujeres) estudiantes de Psicología preliminar en la Universidad de Illinois que participaron en el estudio como parte de los requerimientos de un curso. Fueron seleccionados de un estudio más extenso en base a su puntuación en la escala de Fordyce. Las personas cuya puntuación era 6 o menor (baja felicidad; M = 4.6) y 8 ó más alto (alta felicidad; M = 8.8) en el artículo principal de Fordyce fueron los elegidos para participar. En la escala de Fordyce, una puntuación de 8 es considerada como Bastante feliz (alto de ánimo, bueno sentimientos), y una puntuación de 6 es calificada como Ligeramente feliz (sólo un poco superior a lo normal). Nueve personas de los 155 iniciales que eran de minoridades étnicas fueron retiradas antes del análisis de los datos ya que la misma valoración era concerniente al Estudio 2. De esta manera, los análisis fueron realizados con 146 participantes (60 hombres y 86 mujeres) que representaban aproximadamente la parte inferior 26% y la superior 45% de la Escala de Felicidad de Fordyce. Como una gran proporción (29%) de los individuos puntuaba 7 en esta escala, estos límites estaban tan cerca que podríamos alcanzar las cuartilas de los extremos.

Procedimiento. Como los participantes se inscribían en el laboratorio, se les daban instrucciones y se les indicaba que se les haría una serie de preguntas para completar un cuestionario, tomábamos  sus imágenes y participaban en una corta entrevista en la que se les grababa en vídeo. A los participantes se les decía cuando comenzar el cuestionario y detenerse cuando hubieran completado la primera sección ( que incluía los valores del bienestar). Cuando los participantes habían concluido la primera sección, se les conducía a una habitación contigua, donde se les hacían fotografías y se les grababa en vídeo.

En la habitación al participante se le indicaba que permaneciera en un lugar determinado. La primera foto, era de cara. Se le decía al participante que se colocara en una segunda posición y se le tomaba una foto de cuerpo entero. A continuación, se les pedía que miraran directamente a la cámara de vídeo y se les urgía para que dijeran algo que quisieran sobre ellos mismos. En general, hablaban sobre su etapa de estudiante de escuela  y acerca de las actividades circundantes de su vida universitaria. Después de 45-50 segundos se les decía que parasen y miraran a su entrevistador mientras hablaban de su familia. Esto permitía que el participante fuera grabado en vídeo con un ángulo de perfil de ¾ durante 45-50 segundos.

A los participantes se les indicaba que acabasen el cuestionario, en el que también valoraban su propio AF. Para medir las citas, a los participantes se les pedía que indicasen cuántas habían tenido en los últimos tres meses. Los participantes también completaban un formulario de autoestima sobre escala de 9, modelado después del de Rosenberg (1965).

Cuando los participantes completaban el cuestionario, se tomaba una fotografía final. Como en el Estudio 2, a los estudiantes se les pedía que se quitasen la joyería y los cosméticos faciales. A los participantes se les indicaba que colocaran su cara en un cartel que tenía un recorte oval suficientemente grande para ellos. Se utilizaron óvalos de varios tamaños, dependiendo del tamaño de cara de cada participante. Este procedimiento permitía mostrar la cara de cada participante mientras se minimizaba la cantidad de pelo que se podía ver. Después se les tomaba a todos los participantes una foto final, se les despedía y se les agradecía la colaboración prestada.

Evaluaciones de fotografía y vídeo. Cada uno de los tres grupos de fotografías era evaluado para el AF en una escala de 0 (extremadamente no atractivo) a 9 (extremadamente atractivo) por ocho diferente evaluadores (cuatro mujeres y cuatro hombres) para un total de 24 evaluadores. Cada ayudante era asignado al azar en uno de los tres grupos para valorar. Para cada grupo de fotografías en un orden (desde la primera a la última), mientras los otros cuatro valoraban las fotografías en el orden opuesto (de la última a la primera). La entrevista grabada en vídeo era evaluada para el AF por cinco diferentes ayudantes usando la misma escala del 0 al 9. Las fiabilidades alfa de Cronbach, usando valores como números o artículos, eran los siguientes: condición natural de cara, 0.90; condición natural de cuerpo entero, 0.88; fotografía en condición descuidada, 0.82; vídeo, 0.56. Incluso cuando se corregía por el número de valores usando la fórmula de Spearman-Brown, la conformidad en la condición de vídeo era más baja (0.67) que en las otras condiciones.

Resultados

Las Medias y Desviaciones estándar de los valores del AF para los grupos de alta-felicidad y baja –felicidad por sexo están mostrados en la Tabla 5. Como se puede ver, la selección de los participantes tuvo éxito en la creación de grupos que diferían en el BS. Los análisis de varianza revelaban que en la escala de Fordyce, en ambos F (1, 142) = 65.22, p <0.001 y la SSEV, F (1, 142) = 90.45, p < 0.001 había diferencias significativas entre las condiciones de BS. Para la EVS había una interacción Grupo – Sexo debido al hecho de que el alto y bajo BS de los hombres era más extremo que el alto y bajo BS de las mujeres. Se puede ver que virtualmente no había diferencias significativas en el AF en los grupos que no se cuidaban entre aquellos que eran altos y bajos en el BS, F (1, 140) = 0.70; ni los grupos de bienestar diferían   significativamente  en   el AF  en  las otras condiciones;  natural F (1, 142) = 3.35,

p < 0.10. cuerpo entero; F (1, 142) = 2.35,  p < 0.15; y vídeo, F (1, 142) = 2.43,  p <0.15. Es interesante que estas F sean similares en términos de tamaño de efecto a las correlaciones encontradas en el segundo estudio. Varias diferencias de sexo eran significativas, las mujeres eran consideradas más atractivas: natural, F (1, 142) = 26.69, p < 0.001 y cuerpo entero, F (1, 142) = 9.57, p <0.01.

Tabla 5

Estudio 3: Medias y Desviaciones estándar para las medidas de bienestar, Frecuencia de fechas y grupo de Fotografía                    

  Alto BS Bajo BS
  Hombres Mujeres Hombres  Mujeres
  (N = 37) (N = 57) (N = 23) (N = 29)
Medida y condición M DS M DS M DS M DS
  Medidas del Bienestar
Fordyce 8.0 1.0 7.9 0.9 5.8 2.1 6.3 1.5
SSEV 28.6 3.2 27.9 3.6 20.3 5.9 22.8 4.0
Número de citas (en 3 meses) 11.8 12.0 16.0 11.7 7.2 11.4 12.6 10.4
  Valoraciones del Atractivo
Grupo fotográfíco  
Natural (de cara) 3.8 0.9 4.6 0.9 3.4 0.9 4.4 1.0
Natural (cuerpo entero) 4.3 0.8 4.6 1.0 3.9 1.0 4.6 1.0
Foto sin adornar 4.0 0.6 4.1 0.9 4.0 0.8 4.0 0.7
Video 5.2 1.2 5.5 2.2 4.6 1.0 5.2 1.4

Nota. BS = Bienestar Subjetivo. SSEV = Satisfacción Según Escala de Vida.

Tabla 6

Estudio 3: Correlaciones entre Valoraciones del Atractivo por Tipo y Medidas del Bienestar Subjetivo y fechas.

Grupo Fotográfico Fordyce SSEV Autoestima Nº de citas
Natural (de cara) 0.17 0.10 0.14 0.15
Natural (cuerpo entero) 0.01 0.02 0.06 0.15
Sin adornar -0.01 0.01 0.00 0.07
Video de Entrevista 0.08 0.07 0.15 0.04

 p < 0.05, curva de una cola.

En la tabla 5 se puede apreciar que las mujeres, pero no los hombres, tenían una apariencia mejorada en la condición natural. Por regla general, las mujeres ensalzaban su apariencia en casi la mitad de la escala por medio del peinado, cosméticos y vestimenta. En contraste, a los hombres se les percibía como algo menos atractivos en su estado natural que cuando se les tapaba el pelo y la vestimenta. Otra observación interesante es que las imágenes del vídeo, una vez más, eran consideradas significativamente más atractivas: vídeo frente a fotografía de cara, t (145) = 14.15, p < 0.001; vídeo frente a foto de cuerpo entero t (145) = 9.46, p < 0.001 y vídeo frente a foto de estado sin adornar t (143) = 13.7,  p < 0.001.

De nuevo también llevamos a cabo los análisis de correlación de los datos.

La Tabla 6 muestra las correlaciones para las condiciones de imagen entre el AF y las medidas de bienestar. Solamente una correlación era significativa, siendo las otras muy pequeñas, con algunas próximas a 0. Otra vez, las evaluaciones del vídeo no se correlacionaban más fuertemente que las valoraciones fotográficas con el BS. Las correlaciones entre el AF y la frecuencia de citas en diferentes condiciones. La frecuencia de citas se correlacionaba significativamente con las evaluaciones del AF natural pero no con las valoraciones del estado sin adornar o de vídeo. La autovaloración del AF se correlacionaba más con el BS en este estudio: SSEV, r = 0.43; Escala de Fordyce, r = 0.41; escala de autoestima r = 0.59. Se les volvió a llamar a los participantes y fueron seleccionados por el bajo y alto BS. Así, no es sorprendente que estas correlaciones fueran mayores que en el Estudio 1, porque los participantes felices e infelices perciben probablemente sus propias características positivas o negativas respectivamente. Las correlaciones, que aquí eran más altas que en el Estudio 2, sugieren que el BS ejerce un impacto sustancial sobre las autoevaluaciones del AF. Cuando las autoevaluaciones del AF eran pronosticadas por las valoraciones del vídeo y las dos escalas principales del BS, la valoración del AF del vídeo era anotada primero (β  = 0.28, p < 0.001), pero las escalas del BS eran también pronósticos significativos(SSEV β = 0.28, p < 0.01, escala de Fordyce β = 0.20, p < 0.05). La media de la autoevaluación del AF era 6.35, que era significativamente más alta (p < 0.001) que el punto medio (5.5) en la escala de 1 a 10.

En el Estudio 3, la correlación media de orden cero entre ambas medidas del BS para ambos sexos y evaluaciones del AF cuidado o adornado era 0.03. De esta forma, otra vez había una caída en las correlaciones cuando los efectos del pelo, cosméticos, joyería y atuendo o vestimenta eran eliminados. En este caso, sin embargo, las correlaciones de orden cero eran pequeñas comenzando con la escasa relación del BS con cualquiera de los estados que se sugirieran.

Como en el Estudio 2, eliminamos los efectos del AF natural del atractivo adornado y la correlación con el BS. El valor medio fue 0.13, otra vez más alto que el de la correlación de orden cero = 0.11. El hecho de que esta correlación no disminuya del todo sugiere que la belleza natural no es responsable de la relación AF – BS.

La convergencia media entre las valoraciones del AF agregado está indicada por las correlaciones mostradas en la Tabla 7. Estas correlaciones estaban basadas en la evaluación media del proyecto por 8 evaluadores. Se puede también examinar el grado de conformidad entre los valores dentro de las imágenes  individuales. La media de la conformidad entre los evaluadores era: de cara r = 0.53; cuerpo entero, r = 0.46, no adornado o descuidado r = 0 0.36 y vídeo r = 0.19. El rango medio de los ocho evaluadores para las imágenes particulares era: de cara, 2.5 unidades de escala; cuerpo entero, 2.9 unidades de escala y no adornado o descuidado, 3.1 unidades de escala. De esta manera, la variabilidad de las evaluaciones de un  particular objetivo se extendían de1/4 a 1/3 de la escala entera. El rango de evaluaciones para un objetivo correlacionado muy débilmente en las imágenes: r = 0.16, -0.09 y –0.10. Las autoevaluaciones se correlacionaban modestamente con las evaluaciones del objetivo agregado: de cara, r  = 0.26; cuerpo entero r = 0.33; no adornado o descuidado, r = 0.25 y vídeo, r = 0.25. Se puede concluir que hay una moderada conformidad entre las percepciones individuales sobre quién es atractivo y que personas están solamente acertadas en la visión de su propio atractivo. Además, no parece ser consistentemente baja o alta conformidad.

Tabla 7

Estudio 3: Correlaciones cruzadas entre Evaluaciones del Atractivo

  Grupo fotográfico 1 2 3 4
1. Natural (de cara) --      
2. Natural (cuerpo entero) 0.72 --    
3. No adornado-descuidado 0.61 0.53 --  
4. Entrevista de vídeo 0.63 0.53 0.46 --

Nota. Todas las correlaciones son significativas con p < 0.001

Discusión General

Los resultados de los tres estudios indican que entre los estudiantes de escuela hay solamente una pequeña relación entre el AF y el BS. Estos resultados son coincidentes con los de Noles y col. (1985) y Feindold (1992) sobre la relación del AF y la afectividad negativa. Nuestros resultados se extienden a los anteriores hallazgos de otros tipos de BS; el AF parece tener un efecto marginal sobre la felicidad y satisfacción de vida. El hecho de que grupos extremos fueran usados en dos estudios reforzó los resultados, pero la correlación media para ambas medidas del AF en estos dos estudios de fotografías en estado natural era sólo de 0.17. En el Estudio 1, utilizando una muestra no seleccionada, encontramos que la correlación media entre el AF del estado adornado o cuidado y el BS era de 0.13. Aunque nuestros participantes de escuela no podían todavía haber recogido los beneficios completos de su atractivo en términos de estado y beneficios, esto parecía estar compensado por el hecho de que estaban en una etapa de vida durante la cual las citas son extremadamente importantes. De este modo, aunque nuestros participantes no podían haber sido recompensados por su atractivo a través del éxito del trabajo mejorado, su éxito en los esfuerzos amorosos habría hecho del atractivo físico un importante recurso en esta etapa de su vida.

Las más altas correlaciones en los Estudios 2 y 3 se encontraron en el grupo que incluía la apariencia natural, con cosméticos, joyería, atuendo y peinado. Los efectos se reducían cuando estos factores se cubrían o eliminaban. El patrón de correlaciones y correlaciones parciales sugiere que al menos parte de la poca relación entre el BS y el AF es debida al hecho de que las personas felices hacen más para elevar su apariencia más allá de su estado natural. Existe la evidencia de que las autopercepciones del AF están influenciadas no solamente por el AF de uno, sino también por el BS. Así, las personas felices parece que no solamente ensalzan su apariencia, sino que además ellas mismas se consideran más atractivas comparadas con los individuos menos felices. Este hallazgo coincide con el argumento de Taylor y Brown (1988) para los individuos felices, cuando se comparan con personas infelices, tienden a tener positiva autoestima y predisposiciones.

En estos estudios no pudimos controlar en profundidad las mejoras de apariencia, tales como ortodoncia, medicación para el acné, cirugía plástica o pelo facial en hombres. Sin embargo, podemos decir que tales tipos que incrementaban el realce no implicaban una gran correlación entre el BS Y AF. Tales mejoras, sin embargo, pueden habernos conducido a infravalorar el impacto potencial de los medios de magnificar el AF. De esta manera, si hay algo, los estudios presentes dan una sobreestimación de la influencia de la belleza innata en el BS.

¿Cómo se pueden explicar estos pequeños efectos? Las explicaciones metodológicas para estos veredictos parecen inverosímiles. Las valoraciones del AF fueron realizadas en varias situaciones y por un número de evaluadores que garantizaban las medidas del AF. De una manera similar, usamos medidas del BS que tenían buena validez y fiabilidad (Sandvik y col. , 1993). Además, en el Estudio 1 otros recursos eran evaluados por los informantes ( p. ej. Apoyo familiar, habilidades sociales, pareja amorosa y amigos) cada una se correlacionaba mucho más con las escalas del BS.

Una posible explicación de esto es que las personas pueden adaptarse a la cantidad de recursos que ellos tienen. El efecto neto de este ajuste o adaptación es que un individuo no reconozca que existe una ventaja superior a la media. Apoyando esta explicación, Brickman, Coates y Janoff-Bulman (1978) encontraron pequeñas diferencias en la felicidad entre ganadores de lotería y personas con lesiones en la espina dorsal de los correspondientes grupos de control. Concluían que estos descubrimientos se explicaban por la teoría de la adaptación. Esta explicación era soportada por Sylver (1982), que encontró que las personas eran muy infelices inmediatamente después de una lesión de espina dorsal, pero pronto se adaptaban a una situación estacionaria.

Otra posibilidad es que el BS está menos afectado por factores externos que han sido previamente pensados. Costa y McCrae (1980) concluían que la extroversión es un factor importante del afecto positivo y la neurosis es una importante fuente de afecto negativo. De una manera similar, Diener & Diener (1995) encontraron que la autoestima es un factor altamente pronosticador del BS en los países occidentales. Por lo tanto, el temperamento, mejor que los recursos tales como el AF puede ser mejor contribuidor para el BS. Sin embargo, los recursos sociales tales como el apoyo familiar o la relación amorosa contribuyen sustancialmente al BS en el Estudio 1 (ver Diener & Fujita, 1995) sugiriendo que algunas variables externas pueden ser importantes.

Todavía otra explicación es que el AF puede no ser un importante recurso, como algunos estudios sugieren. Eagly, Ashmore, Makhijani y Longo (1991) revisaron estudios relativos a estereotipos de personas atractivas. Concluyeron que el atractivo tiene poco impacto en deducciones acerca de la integridad. De esta manera, las personas atractivas pueden ser consideradas como competentes socialmente pero parecen ser vistas como buenas universalmente. Eagly et al. también concluyeron que cuanto más información individualizada tenían de los participantes más  se acercaba al objetivo, tendían a usar la revelación del AF. En la mayoría de las situaciones cotidianas el AF puede ser menos importante ya que otra información puede, eventualmente, tomar prioridad entre la familia de uno y la de los amigos.

En el Estudio 1 encontramos que el AF no era muy importante para la mayoría de los objetivos de los participantes. Sin embargo, para las personas que veían el AF más notable para sus metas, éste estaba más correlacionado con el BS. Esto sugiere que para un pequeño porcentaje de personas que veían el AF completamente relevante en sus objetivos, pudiera tener un sustancial impacto en el BS.

Nuestros datos apuntan otra razón por la que el atractivo se correlaciona tan modestamente con el BS: las personas están en desacuerdo sobre cómo de atractivas son otras. Después de todo, conseguimos alta conformidad entre las valoraciones de la imagen solamente añadiendo muchos evaluadores. Si la conformidad era sustancial solamente para unos pocos familiares o personas atractivas, entonces la mayoría de la gente, o bien en sus interacciones con otros, no sacarían provecho o sufrirían por su AF. Ya que el atractivo tiene un gran componente subjetivo, otros difieren sustancialmente en cómo de atractivo piensan ellos que somos, disminuyendo de esta forma los efectos del AF. El rango de las valoraciones individuales del AF de nuestros evaluadores variaba sobre ¼ a ½  del total de la escala sobre la media para objetivos específicos. Además, la inter-correlación media entre las valoraciones del AF del vídeo y también entre los informantes (los dos métodos ecológicamente más relevantes de valorar el AF descubierto era completamente moderado.

En adición a lo encontrado sobre la pequeña relación entre el AF y BS, se hallaron otros interesantes resultados. Primero, la concordancia acerca de que el atractivo era mayor cuando las fotografías estáticas fueron evaluadas. Las imágenes de vídeo fueron vistas como más atractivas que las fotografías inmóviles. Los efectos del conocimiento sobre el AF percibido deberían ser minuciosamente explorados en investigaciones futuras. Además, las medidas de satisfacción más centradas (p. ej. Con la apariencia de uno, con la vida amorosa) serían útiles porque son más sensibles a las diferencias en el AF que las medidas globales del BS. En conclusión, puede ser una multitud de factores los que enmudezcan los efectos del AF sobre el BS. Primero, la mayoría de la gente trabaja hacia objetivos por los cuales otros recursos son considerados como más relevantes que el atractivo, y el AF está solamente ligeramente correlacionado con estos otros recursos. Asimismo, a la larga, las personas pueden ajustar sus objetivos a los recursos que poseen. Hasta tal punto que una persona es atractiva, si él o ella pueden alcanzar sus objetivos en áreas relativas a esta característica, cancelando los efectos del AF. Igualmente, el AF puede tener costes así como beneficios. Por ejemplo, la gente atractiva puede cuestionar los motivos de otros en interacciones interpersonales. Otra razón por la que el AF no está fuertemente conectado con el BS relaciona  el carácter subjetivo de los criterios del atractivo. No solamente pueden los amigos y la familia usar más información individualizada cuando se juzga a una persona, sino también su cariño por el objetivo puede conducirles a juzgarle o juzgarla como más atractivo/a. Las personas tienden  probablemente a pensar que son más atractivas si tienen mayor BS. Así, las personas que no son atractivas parecen ser capaces de alcanzar aproximadamente el mismo nivel de BS que aquellas que son más atractivas.

RESUMEN

En los años 70, algunos autores consideraban a los niños atractivos más afectuosos, fuertes, serenos y entusiastas que los no atractivos.

En 1992 Feinglod concluía que las personas atractivas eran más sociables, dominantes, ardientes sexualmente, saludables mentalmente, inteligentes y socialmente cualificadas que las no atractivas.

Se realizaron tres estudios para determinar si el Atractivo Físico estaba relacionado con el Bienestar Subjetivo. Se obtuvieron diversas conclusiones:

Cuando desaparecían las mejoras en la apariencia tales como peinado, atuendo, joyería o cosméticos la correlación entre el Atractivo Físico y el Bienestar Subjetivo se hacía más pequeña. Esto sugería que parte de la relación pudiera ser debida a las personas más felices que se preocupaban más para  realzar su belleza.

Se pretende determinar si la belleza natural, la belleza mejorada o la diferencia entre las dos estaba más relacionada con el Bienestar Subjetivo.

Además, se examina en que cantidad la apariencia de la mujer y del hombre captada en vídeo es considerada más atractiva que la percibida en una fotografía estática.

Las personas más felices no solamente mejoran su apariencia, sino que ellas mismas se consideran más atractivas.

La teoría de la adaptación explica que las personas se acomodan a los recursos de que disponen. Existen pequeñas diferencias de nivel de felicidad entre personas a las que les ha tocado la lotería y las que padecen una lesión corporal.

No obstante algunas variables externas pueden ser importantes en el BS, tales como la ayuda familiar, una relación amorosa, etc.

Las personas que consideraban el Atractivo Físico como muy relevante para sus objetivos, éste estaba más correlacionado con el Bienestar Subjetivo.

Los diferentes estudios demostraron que existía una pequeña correlación entre el Atractivo Físico y el Bienestar Subjetivo.

Las mismas personas tienden a pensar que son más atractivas si tienen un mayor Bienestar Subjetivo.

Personas que no son atractivas son capaces de alcanzar los mismos niveles de Bienestar Subjetivo que aquellas que son más atractivas.

El Atractivo Físico no influye en el Bienestar Subjetivo de una manera elevada, pues hay otros valores  que deben ser considerados.

La belleza natural no es la responsable de la relación Atractivo Físico - Bienestar Subjetivo.

Los valores más altos de correlación se encontraron en el grupo que incluía la apariencia natural con cosméticos, joyería, vestimenta y peinado. Los efectos se reducían cuando estos factores se eliminaban o cubrían

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Ed Diener y Brian Wolsic, Departamento de Psicología, Universidad de Illinois; Frank Fujita, Departamento de Psicología South Bend Universidad de Indiana. Nuestro caluroso agradecimiento es también extensible a Marylin George por su ayuda en la preparación de este artículo, y a Marissa Diener por sus comentarios sobre el manuscrito - La correspondencia sobre este artículo debe ser dirigida a Ed. Diener. University of Illinois, Department  of Psychology. 603 East Daniel Street. Champaign. Illinois 6182

Fuente: Universidad de Illinois Frank Fujita South Bend - Universidad de Indiana - Traducción realizada por Jorge Ramos Palacio

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