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Lermo Rafael Balbi / Anexo 01

El presente dossier está a cargo de Enry Milesi, educador, entrañable amigo y albacea literaria de Lermo Rafael Balbi. El correo del Sr Milesi es:
enrymilesi@hotmail.com


140611 - Enry Milesi - Rafaela, Santa Fe, Argentina

 

Autobiografía

  Despido palabras.

Me recojo sobre mi tiempo.

Me angustio.

Ando.

Determinan la primavera y el estío

mis vagas memorias de estatuas.

 Mi ciudad despierta

y muere cada día,

mi boca sonríe,

mi muerte me inquieta.

Soy hombre

y necesito

una fuerte dosis de azules,

de lluvias de abril,

de soledad de insectos.

 Un aquelarre de hojas

y de fantasmas sin patria

están gritando a todos:

 ¡Helo ahí!

está aterrado por

su suerte    

pero volverá a la tierra.

Sea el poema de LERMO RAFAEL BALBI, umbral de entrada a esta página, que AVIZORA de Jorge Colombo, me ofrece para dar a conocer vida y obra de  este magnífico escritor. Me amerita asumir esta misión el haber sido amigo del poeta desde la adolescencia  y albacea literario a partir de su “retorno a la patria”-metafísico eufemismo con que él nombrara al hecho de morir-. “…al nacer se embarca el hombre como héroe de su propia aventura aunque no lo sospeche, y retorna a la patria cuando muere…” (“ORFEO SE REEMBARCA”-1984 Edición póstuma 1998)

No puedo silenciar que esta iniciativa nació de Jorge Colombo, que compartió una gran amistad con Lermo durante los años en que ambos residían en la ciudad de Santa Fe. Trasnochadas charlas, confidencias, discusiones, humor, alcohol, cigarrillo…  fue generando una hermandad donde la amplia cultura, la sensibilidad artística –especialmente literaria- un hedonismo por todo lo bello, diluyeron la diferencia generacional que los separaba.

Con el paso de los años llegó el momento de una despedida a esa bohemia, pese a que la amistad continuó ya más madura y extensiva a toda la familia que fue formando Jorge. Así lo dice Lermo en un poema:

   Ya no más una madrugada como ésta, extraño Jorge

lejos, hacia muy lejos, quien sabe si donde el mar

está más turbio que es el lugar preciso en que todos

somos sabios.

Ya no más una madrugada como ésta, Jorge Tobías

………………………………………………………………

(Primeros versos del poema “SEGUNDA MADRUGADA” de “LA TIERRA VIVA” 1972.)

LERMO RAFAEL BALBI nace el 18 de diciembre de 1931. Sus padres, Margarita Demarchi y Bartolomé Balbi, vivían en la Colonia Arauz (Dep. Las Colonias, provincia de Santa Fe, localidad próxima a Elisa) propietarios de una chacra. Allí fue engendrado el hijo, y próxima al parto, la madre se trasladó a Rafaela  a casa de su hermana, en cuya casa dio a luz. Días después del alumbramiento volvió al campo y el recién nacido fue anotado en el Registro Civil de Elisa con el nombre de Lermo Rafael.

Al respecto dice Lermo en un reportaje que le hizo la revista ENFOQUE el sábado 11 de abril  de 1987: Mi padre tenía en el pueblo que nombré (ARAUZ), tierra que aún conservamos. Digamos que mi nacimiento en Rafaela fue accidental, en una casa de la calle Las Heras que aún existe –residencia de una hermana de mi madre- pero, como es obvio, debimos de volver a nuestro hogar campesino en donde viví hasta los seis años. Sin embargo, debo señalar que todos los veranos regresaba al dulce pueblo de mi infancia para vivir su intensa libertad de cielos y horizontes

De  estas circunstancias, tres localidades  pueden “disputarse”  de ser el lugar de nacimiento: Jacinto Arauz, Rafaela y Elisa. Yo me atrevería  señalar que fue ARAUZ su verdadera cuna, allí donde fue engendrado en la plácida soledad de la chacra. En el mismo reportaje mencionado, Lermo dice: “Tengo la seguridad de que mi tiempo pasado en el campo ha influido indefectiblemente en mi carácter. Nací, creo, predestinado a amar lo que me rodeaba, desde la minúscula flor y la hojuela de la hierba hasta los centenarios algarrobos de mi paisaje; desde la avispa solferina de los veranos calcinantes, hasta las dulces y mansas bestias de la chacra y el corral. Mi juego preferido, allá en mi niñez fue siempre investigar lo que me rodeaba...A este impulso de curiosidad permanente le debo mi formación estética porque comprendo que nadie puede hacer universal y trascendental el signo lingüístico si no conoce con profundidad toda la realidad que está designando...

Tenía seis años cuando mi padre contrajo una pleuresía. Esa enfermedad que era entonces muy difícil de tratar, trastocó los planes de la familia ya que los médicos exigieron una estricta cura de reposo y el abandono para siempre de las tareas rurales. Ello ocasionó la decisión heroica del trasplante definitivo a Rafaela con toda la familia. Fue una separación dolorosa de mi bello mundo rural y de mi libertad superlativa Mi espíritu necesitó un tiempo muy largo y la travesía de hondos abismos de nostalgias para aprender a vivir en la ciudad.”

Toda esa tristeza de niño trasplantado fue más tarde literaturizada  en un poema:

Oh purísima, pura agua, lluvia de marzo

penetrante y fría en el temblor crujiente

de las últimas hojas. Nadie podía decirle tan fácilmente

adiós a esta tierra y luego borrar los días y desconocer

las huellas, los residuos, los bochornos, las afrentas

con pertinaz dolor anclado en la carne y la conciencia.

Purísima lluvia de marzo que vuelves blanco el día

y adelantas la noche en este horario que nos hace

temblar de espanto y soledad.

Nadie puede celebrar la despedida de otro modo,

la despedida del rostro en la ventana,

de la mano blanca y gélida en el adiós

que nos movió al llanto cuanto te dejamos, tierra sagrada,

oh sí, que nos movió al llanto tan doliente

en un marco acuoso y desvalido como hoy.

 

Cómo olvidar entonces la turbonada que fortalecía

salubre fragancia de tuscas y se deslizaba iridiscente

por las húmedas paredes de la casa,

con duendes campaneros, hormas imprecisas,

lumínicas locuras submarinas.

Por las paredes de nuestra amada casa ¿recuerdas?

encendida de lámparas temblantes

         que agrandaban las sombras en los cristales

        como una réplica de la noche estremecida

        en la hondonada.

 

         ¿Recuerdas?, oh sí, recuerdas como yo

         tantos tallos sedientos, tanta ceniza aplacada en la lluvia

         fervorosamente clara, fría y límpida

         sobre las relucientes hojas del naranjo.

         Oh sí, recuerdas como yo, callada, tus vestidos hùmedos,

         tu fundamental tibieza en el regazo

         frente a la lumbre que los leños del monte

         hermanaban con el cálido ensueño

         de las últimas cigarras.

         Y fue la hora para decir el nombre de una ciudad extraña,

         extraña y diferente, y hablar del duro camino del exilio

         para sostener la pena y el coraje

         y sobrevivir el agravio y la calaña.

 

         Entonces supimos decir adiós a nuestra patria,

         al caserío que llegaba a hacerse oscuro y silente,

a  nuestra figuración de empresas y bonanzas.

Hubimos de decirle adiós a nuestros humos, a las bestias de

                                                                                             la tarde,

al fervor de los caminos

         en el estarcido vegetal de aquel otoño.

         Penetrante y pura lluvia de marzo

         como aquella que sepultó el verano en el desgarrado

         camino a nuestro exilio.

(Poema “El exilio” del libro “ARAUZ MUERTO Y CELESTE” Premio provincial de Poesía “José Pedroni” 1977 de la Subsecretaría de Cultura de la Provincia de Santa Fe).


Lermo Rafael Balbi, el primero de la izquierda

        Creo que puede ser de interés dar a conocer el origen del  nombre Lermo con el cual se lo anotó y se lo bautizó y que fue casi un misterio. El nunca supo o quiso decir su significado y el porqué se le impuso. Solamente aclaraba que había partido de la tía Luisa en cuya casa había nacido. Incluso le fastidiaba cuando en alguna reunión se insistía sobre el tema. Unos años después de muerto, su sobrina Marcela  Molinari Balbi de Lamagni, trajo la respuesta  a esa incógnita, revelada por una compañera de trabajo, Gabriela Culzoni. Esta es la explicación del  extraño nombre: cuando el padre de Gabriela, llamado Hermas era pequeño, frecuentaba la casa de la tía Luisa, quien le tenía mucho cariño al punto tal de decir que le pondría ese nombre a algún hijo suyo. La circunstancia de que su hermana Margarita tuviera al niño en su casa, ella, que era muy dominante, decretó que ese  chico llevaría el nombre de “el Hermas”. Y aquí entró a jugar un fenómeno fónico en que artículo se unió con el nombre, favorecido por la pronunciación algo apiamontesada  de la tía. El golpe de gracia a todo esto, fue el cambio de género que  en una pretendida masculinización reemplazó la “a” de Herma por “o” dando origen así a un nuevo nombre: “Lermo”.  Sintetizando: Hermas > el`Herma > el`Hermo > Lermo. Todo un proceso lingüístico similar al que se registró en la evolución de algunas voces extranjeras al español.

        Su segundo nombre, Rafael, le  fue impuesto por sugerencia del sacerdote de Arauz en ocasión del bautismo, ya que el primero estaba lejos de figurar en el santoral. Se me ocurre que la reacción del cura hubiese sido otra de saber que “Lermo” provenía de la transformación del nombre de un muchachito espiritista.

Pese a todo, Lermo estaba satisfecho con su nombre y siempre lo acompañaba con Rafael. El apodo de uso por la familia y muy especialmente por los familiares de Arauz era Negro o Negrito.

        Los primeros años en Rafaela fueron realmente tristes para todos: el padre enfermo que periódicamente debía realizar temporadas de curas de reposo en Córdoba; la madre sola con dos hijos pequeños -Belkis y Lermo-   haciendo malabares con la magra renta del alquiler del campo; la falta de amigos…pero Lermo fue quien más sufrió. Su timidez de niño campesino, la nostalgia, la falta de comprensión, lo sumieron en una permanente tristeza que trataba de ocultar. En su ultima novela de publicación póstuma, “CONTINUIDAD DE LA GRACIA” , el protagonista, Miguel, evidentemente es él con sus vivencias en gran parte de la obra, que la recreación literaria no logra ocultar:

…venía a vivir a una escuela deslumbrante de gentío y anonimato por la que transitaba dolorosamente angustiado por el recuerdo del maestro bondadoso en Corda y por mi ropa de campesino con ese eterno toque de antigüedad…  …yo había sufrido mucho en aquellos primeros tiempos de escuela en la ciudad, frente a una maestra tan torpe y tan poco sagaz que nunca había intentado siquiera adivinar mis tristezas, cuando por dentro una negra fuente de melancolía comenzaba a manar sus aguas ferales… esa maestra cruel –que no obstante yo me empeñaba en calificar de buena y quería quererla con todo mi corazón quebrado- malignamente adherida a las burlas de los muchachos de la escuela…   …eso me había hecho cobarde, naturalmente, lleno de miedos, proclive a la depresión…  …tómese a un chico de ocho o nueve años, dueño absoluto de la infinita libertad de los campos, dueño indiscutido de una naturaleza íntima y sugerente siempre al alcance de la mano, y lléveselo de golpe, sin transición, a un barrio pobre de una ciudad vulgar…¿resultados? Un delicado equilibrio entre terrores y ansiedades para convertirlo en un neurótico, tentador permanente del pesimismo y las soledades…

         Poco a poco, fue ganando su espacio en la ciudad que le dio tan hostil acogida. El cambio de barrio, de escuela, de maestros; amigos que valoraron sus innatas condiciones artísticas tanto plásticas como literarias colaboraron para que se sintiera rafaelino. En “LA CIUDAD ME DISPONE” escrito en 1966 asì lo confiesa, entre otros poemas:

                                   VOCATIVO

                   Lo que vale es decirle:

                   ¡Rafaela!

                   tan quietamente

                   como se susurra el principio

                   de una larga carta de amor.

                   Después me sentiré libre

                   de todo el peso que me llena

                   porque mi boca

                   pudo confiarle el verso

                   que desde la piel me nace

                   para abarcarla

                   tal cual la pienso.

                   Lo que vale es decirle

                   que en los ojos tengo

                   todos sus árboles

                   y que a través de ellos conocí

                   de qué se sustentan las raíces

                   y de que sueño

                   duermen sus pájaros.

 

                            FISONOMIA

                   Mi ciudad  es de una luz

                   naranja y verde

                   que va desde la mañana

                   al atardecer.

                   Yo transito todos sus horizontes

                   limpios

                   y me digo

                   que mi ciudad florece

                   de hojas y de grillos

                   en lo más profundo de la noche.

 

                            AMOR DE MI CIUDAD

                                        (fragmento)

                   ………………………………………….

                   Ciudad, te amo.

                   Este soy yo,

                   tengo un tiempo

que te he tomado

sin que lo adviertas,

tengo un cuadrado

con tus soles

y las células repletas

de tus vientos,

la melancolía de tus domingos

y  la boca de tus palabras,,,

Un día

Salgo a su primavera

De hierbas

Y le digo:

Rafaela, nací en tu tierra

Y ya sé porqué

Te amo.

Haciendo un hiato en el orden cronológico de esta pretendida biografía, quiero aclarar que estos poemas pertenecen a un conjunto de treinta y tres que conforman “LA CIUDAD ME DISPONE”. Este poemario junto con “EL HOMBRE TRANSPARENTE” fue presentado en 1966 en el Primer Concurso Anual de Promoción Cultural convocado por la Municipalidad de Rafaela. El Jurado falló a favor de este último otorgándole el Primer Premio en Poesía. En 2006, año del 156º aniversario de Rafaela, me pareció ocasión propicia para editar aquel original presentado cuarenta años antes y que dormía junto con tanta obra inédita.

Retomando el hilo de la biografía, estamos frente a un Balbi adolescente que cursa el Bachillerato en el Colegio Nacional de Rafaela (actualmente Escuela de Enseñanza Media “Luisa Raimondi de Barreiro”) y luego los dos años de Magisterio en la Escuela Normal Nº 4 “Domingo de Oro”  (hoy Escuela de Enseñanza Media 204 de Rafaela). Junto con todas estas actividades ya comienza a dar a conocer su producción literaria a través de publicaciones en diarios de la ciudad y del país.

Su inicio como docente es en una escuela rural de personal único en la Colonia de Soutomayor, localidad no muy lejana de Rafaela, pero de dificultoso acceso debido a la poca comunicación vial y de horarios no compatibles con los del funcionamiento del Establecimiento. Esta situación  lo obliga a volver a su casa muy esporádicamente, una o dos veces al mes. A pesar de sentirse muy a gusto con la tarea docente sufre mucho la soledad del aislamiento, la falta de la familia y de amigos, el choque con otro nivel cultural muy distinto del suyo, sin luz eléctrica, sin radio, sin teléfono... Los alumnos durante el día, la lectura y el desahogo literario cuando queda solo, son sus sostenes. Escribe mucho: poemas, apuntes íntimos en su Diario Personal,  confidente desde hace años, y pergeña “EL ANCHO CAMINO”, una narración cuyo género resulta difícil de definir dentro de los parámetros clásicos. Todo lo que relata es completamente auténtico, no existe ficcionalidad alguna que permita decir que estamos frente a una novela, tampoco es una autobiografía aunque él, como tal, el maestro rural, con su nombre sea narrador y protagonista. Todos los personajes que aparecen: alumnos, vecinos, amigos que lo visitamos en distintas oportunidades, sus padres, existen realmente, haciendo que se  excedan los límites de una autobiografía. ya que además hay cuestionamientos al sistema educativo, a los planes de estudio en vigencia, a la política del momento. Se mezclan sentimientos desencontrados: alegría en las horas de clase, tristeza en la soledad nocturna de la escuela, entusiasmo ante los progresos de sus chicos, desaliento ante la impotencia de no poder darles más, y sobre todo cariño por la tarea de maestro. En las páginas finales cuando habla de su partida hacia la localidad de Providencia, a otra escuela al ser trasladado por ascenso, nos emociona al expresar esa vocación de maestro que realmente siente:

 “…lloraré un poco por dentro, o mucho, si es necesario y repasaré nombres de una lista que comienza en la tierra de Soutomayor y termina en el cielo de Soutomayor…Habéis sido los primeros alumnos de mi vida, y sé que habré de conservar vuestros nombres uno por uno, con la imagen de los rostros niños y con las voces a través de todos los años de mi vida, y si alguna vez, fuere fantasma errabundo, un fantasma bueno sobre la tierra que no me ha soltado del todo, aún entonces llevaré vuestros nombres…”

“EL ANCHO CAMINO” escrito en 1955- edición póstuma en 2003

La expresión “comienza en la tierra de Soutomayor y termina en el cielo de Soutomayor” no es solo una bella imagen casual. Indudablemente está imbricada con la narración, que comienza con su llegada a la escuela…mi pisada sobre la tierra movida, sobre el camino bordeado de hinojos perfumados, es torpe e insegura…. y finaliza con su partida …miro el cielo, que esta mañana está de un indefinido tono lechoso, y le digo a mi carrero:

-Se está nublando…

Cuando bajo la vista, mi pueblo ha desaparecido en un recodo del ancho camino…

Resalto este detalle para llamar la atención de la potencialidad creativa de Balbi que ya se pone de manifiesto en esta primera narración a los escasos 22 años.

Este trabajo, que puede ser considerado como uno de sus primeros intentos en narrativa, no fue publicado, quizás para ser sometido a una prolija corrección futura. Es muy posible que su posterior producción literaria considerada superior  en calidad a esta obra de su juventud, la haya  relegado al archivo de las cosas que se guardan con cariño y allí quedó cerca  cincuenta años. En 2003, Balbi habría festejado  sus Bodas de Oro de egresado como maestro, ocasión que me pareció la más adecuada para dar a conocer esta obra especialmente a todos sus compañeros de la promoción. Fue así que asumí la responsabilidad y el atrevimiento de publicarla perseguido por una duda insalvable: ¿estaría de acuerdo su autor?...pero la amistad que nos hermanó y el deseo de que no se perdiera me llevaron a que revisara su original, que insertara aclaraciones como pie de página (nombre completo de alumnos citados en el texto, vecinos de la colonia, fechas…) y afrontara los riesgos. La respuesta fue inesperada porque no solo su promoción, amigos y exalumnos la recibieron con verdadera emoción, sino que maestros de Rafaela y la zona se sintieron identificados con aquel joven  que cincuenta años atrás contaba sus vivencias…La tirada, algo temerosa  de 300 ejemplares, se agotó en corto plazo, y aún hoy aparecen pedidos que obligan a la fotocopia, ya que una nueva edición resultaría imposible.

Pienso en este momento que la página de Internet que hoy se abre podrìa ser el vehículo moderno que llevaría a muchos lectores a recorrer ese ANCHO CAMINO por el que transitó Balbi.

         Su periplo como docente lo lleva de Providencia a Pilar, localidad cercana a Rafaela. Aquí, un medio más urbano, le permite un mayor despliegue tanto en la docencia como en la literatura. Su nombre y su obra va ganando predicamento haciéndose merecedor de distinciones y premios.

Finalmente después de varios años llega a su ciudad como Vicedirector en la escuela Villa Rosas. Para su contento se concreta la apertura del Instituto Superior del Profesorado que le da la oportunidad de cursar la especialidad en  Latín, Lengua y Literatura, simultáneamente al ejercicio de su hacer docente. Indudablemente  éste es uno de los períodos más felices de su vida: está en su casa, con su familia y rodeado de amigos, trabaja en la escuela, tiene algunas suplencias de Literatura en el nivel secundario, asiste a clases de pintura en el Liceo Municipal donde perfecciona sus innatas aptitudes, es solicitado para integrar Jurados de Concursos Literarios, dar conferencias dentro de su especialidad y ya su nombre figura junto con los escritores renombrados de la ciudad.

 Más tarde es requerido desde el Ministerio de Educación de la provincia de Santa  Fe, y relevado de su cargo pasa a  cubrir el  de Secretario privado del Prof. Virgilio Cordero, Subsecretario de Educación. Su actividad paralela al cargo es múltiple: horas de Cátedra en la Universidad Católica y en la Escuela de Periodismo, programas radiales, reuniones periódicas con la Asociación Santafesina de Escritores donde se relaciona con las figuras más destacadas de las letras santafesinas. También estos años son los de su mayor producción literaria obteniendo premios en Certámenes de alta valía que se detallan a continuación de esta biografía.

Sabedores de su multifacética  capacidad y responsabilidad, es designado para organizar la Dirección de Radio Educativa de la provincia, donde con un equipo técnico sienta las bases del primer organismo oficial en esta especialidad.

Pocos años después de ejercer el cargo, razones de salud lo obligan a reiteradas licencias hasta su jubilación, falleciendo en Rafaela en mayo de 1988, dejando un inolvidable recuerdo  de su hacer docente en todos los ámbitos en que se desempeñó.

         Rafaela, la ciudad que él consideró suya, y que ella lo consideró su poeta, mantiene viva su memoria. Su nombre ha sido impuesto a una calle, una plaza y a la Biblioteca Pública Municipal. Además, los gobiernos municipales que se sucedieron desde su desaparición física hasta la actualidad, han prestado para  todo homenaje o acto que se le requiera, su incondicional adhesión. Todo esto nos habla no solo de la calidad como escritor sino del cariño que supo granjearse.

   Su obra es objeto de estudio en los establecimientos educativos primarios, secundarios  y en la Cátedra de Literatura argentina del nivel terciario de toda la provincia.

OBRA  EDITA

1)     “EL HOMBRE TRANSPARENTE”  poesía. Premio publicación Municipalidad de Rafaela (1966) Primer Certamen Literario Municipal

2)     “13-19” – narrativa -    . Edición colectiva - 1967

3)     “LOS DÍAS SIGUIENTES”  -narrativa – 1970. Colección “Apertura”

4)      “DE ORILLA A ORILLA”  - narrativa- (Edición colectiva de autores santafesinos y entrerrianos – Colección “Apertura”) 1972.Ed.Colmegna Santa Fe

5)     LA TIERRA VIVA” poesía – 1972. Ed. Colmegna  Santa Fe

6)     ARAUZ MUERTO Y CELESTE” poesía – Premio de la Subsecretaría de Cultura de la Prov. de Santa Fe   - 1977 . Ed. Colmegna Santa Fe

7)     “3 CUENTOS” – narrativa – 1983 .Imp. UNL Santa Fe

8)      “LOS NOMBRES DE LA TIERRA”  narrativa – Premio Municipalidad de Rafaela en novela  - 1985. Ed. Colmegna Santa Fe

9)     ADIÓS, ADIÓS LUDOVICA” –teatro- Premio Subsecretaría de Cultura de Santa Fe a obras teatrales inèditas año 1985 – Imprenta Oficial

Ediciones póstumas:

1)     CONTINUIDAD DE LA GRACIA” narrativa – (Publicación conjunta de la Subsecretaría de Cultura de la Prov. de Santa Fe, Municipalidad de Rafaela y Asociación Santafesina de Escritores –A.S.D.E-) l995

2)     ORFEO SE REEMBARCA” poesía – 1998 Ed. Vinciguerra B-Aires

3)     LA TIERRA VIVA” poesía – Reedición del libro original de 1972 por la Subsecretaría de la Prov.  de Santa Fe – 2000 Ed. Ciudad Gótica -Rosario

4)     “EL ANCHO CAMINO” – narrativa – 2003 – Imp. “Gutemberg” Rafaela.

5)     EL GUSTO DEL AGUA” – poesía – 2005 – Imp.”Gutemberg” Rafaela.

6)     LA CIUDAD ME DISPONE” – poesía – 2006 – Imp. “Gutemberg” Rafaela. 

     OBRA INÉDITA

- Fragmento de la novela “QUERIDA SEÑORA” que no alcanzó a completar y que de acuerdo con su intención cerraría la saga de la colonización  rural, iniciada con “LOS NOMBRES DE LA TIERRA” y “CONTINUIDAD DE LA GRACIA”. Actualmente esta obra está siendo objeto de estudio  por las profesoras Mirtha Mascotti <mirthamascotti@arnet.com.ar> y Marta Zobboli <mzobboli@ arnet.com.ar>, estudiosas y difusoras de la obra de Balbi,  a los fines de una posible publicación.

-Cuentos y poemas sueltos.

     -Poesias de la década de sesenta agrupados en  breves poemarios:

“Génesis de soledad” (1960)

                   “La suma y la fatiga” (1962)    

“Los asombros” (1963)

“El Nos mayestático” .(l964)

“Tríptico de las ansiedades” (1966)

“Elegías”  (s/fecha)

                     “Las fuerzas” o “Suma patriótica con figuras” (1966)

                    “Testamento para los héroes”  (s/fecha)

           “14 poemas para desterrados” (1967)

                    “Dios y el corazón del árbol” (1961)

Nota: Varios trabajos de estos poemarios fueron integrados por el autor a publicaciones posteriores.

Lermo Rafael Balbi / Anexo 01


 

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