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Impresionismo / Impressionism

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. Impressionism (English)

. Maestros del Impresionismo II (Español)
Silvie Patin


. Maestros del Impresionismo I
(Español) - Wiliam S Robinson


I. Orígenes y precursores

Cuando se exhibió el cuadro de Claude Monet (1840-1926) Impression, soleil levant [Impresión de sol naciente], en una exposición colectiva en París en 1874, el crítico Louis Leroy se escandalizó a tal grado que publicó una conversación imaginaria con un espectador que se burla de Monet por tratar de hacer pasar un simple boceto por un cuadro terminado. El supuesto compañero de Leroy no alcanza a comprender cómo alguien puede apreciar más una "impresión" creada a toda velocidad, que una composición de formas cuidadosamente dibujadas de espacios organizados y con un contenido narrativo preciso. "Se trata sin duda alguna de una impresión", comenta el asombrado caballero: "Me decía a mí mismo que debía haber una impresión en el cuadro, puesto que yo estaba impresionado [...]; ¡y qué libertad, qué facilidad de oficio! Un papel tapiz inconcluso está más acabado que esa marina".(1)

Al llegar al Boulevard des Capucines de Monet , frente a esa perspectiva inusitadamente elevada y esa muchedumbre señalada fugazmente, el compañero de Leroy exclama: "Sólo le pido que tenga la amabilidad de indicarme qué representan todos esos lenguetazos negros en la parte baja del cuadro [...]; esas manchas se obtuvieron usando el mismo método que se usa para imitar el mármol: una pincelada aquí, otra allá, sin orden ni cuidado. ¡Es inusitado, terrible! Estoy seguro que me va a dar un ataque".(2) Desalentado porque otros artistas habían adoptado la misma técnica, Leroy llamó sarcásticamente a todo el grupo, "los impresionistas".

Leroy y otros periodistas identificaron a Edouard Manet (1832-1883) como el líder del grupo, aún cuando sus cuadros no formaban parte de esa exposición. La prensa calificó a Manet como el incitador de la revolución impresionista debido al escándalo que provocó la exhibición de su cuadro Le Déjeuner sur l' herbe [Almuerzo campestre o El baño } en el Salón de Rechazados de 1863. En esa época, las artes visuales en Francia estaban controladas por un arraigado sistema de academias, exposiciones, premios y patrocinios, auspiciados por el gobierno. La reputación de un artista dependía en gran parte de su aceptación en el Salón Anual, exposición organizada y reglamentada por el Estado y por jurados, en su mayoría conservadores,(3) que mostraban una preferencia particular por los estilos y temas tradicionales, especialmente históricos y religiosos, de contenido moralizante y ejecutados en el lenguaje clásico que se enseñaba en la Escuela de Bellas Artes. En 1863 estalló el creciente resentimiento contra este sistema, cuando el jurado rechazó a tantos artistas que Napoleón III dio su autorización para presentar otra exposición con las obras de éstos.

Tras haber sido rechazado en el Salón Oficial, Manet presentó Le Déjeuner sur l' herbe [Almuerzo campestre] en dicha exposición alternativa, donde provocó un gran escándalo no sólo por parte de la crítica, sino también del público y de la prensa. La controversia sorprendió enormemente a Manet, quien, inspirado en una fuente tradicional -el grabado del Juicio de Paris de Rafael, que representa a tres dioses de la antigüedad clásica bañándose junto a un río-(4) nunca pensó que su obra fuera revolucionaria. Pero Manet, afecto también a representar la vida moderna, reinterpretó la escena reemplazando a los dioses desnudos por figuras contemporáneas comiendo y bañándose en un parque o bosque, evocando así una escena de la vida cotidiana. Sin embargo, al público le pareció que el tema de Manet era vulgar y ofensivo, asumiendo que representaba una relación inmoral entre dos hombres y unas prostitutas. De hecho, Manet nunca reveló sus intenciones, dejando a los eruditos el debate sobre el significado preciso del cuadro, que hasta la fecha continúa siendo uno de los temas más controvertidos de la historia del arte.

La reacción hostil del público hacia Le Déleuner sur l' herbe, tal vez puede explicarse si se le compara con El nacimiento de Venus de Alexandre Cabanel , que fue uno de los cuadros más aclamados del año en el Salón Oficial. Hasta Napoleón III esta pintura, comprada por el gobierno. El desnudo de Cabanel se eleva hacia un reino distante de fantasía, rodeado por putti alados en vez de hombres en traje de calle. La mujer se cubre la cara y cierra pudorosamente los ojos, mientra que la mujer desnuda, con facciones duras, simples y definidas de Le Déjeuner sur l' herbe fija la mirada directamente en el espectador. No se trata de una fantasía idealizada, sino de una persona desconcertantemente real e identificable. De hecho, muchos parisinos la reconocían como Victorine Meurent modelo de origen modesto.

Los métodos pictóricos poco convencionales de Manet enfurecieron al público mucho más que el comportamiento aparentemente indecente de Victorine frente a hombres totalmente vestidos. Algunos historiadores de arte argumentan que a Manet sólo le interesaba la manera de pintar y no lo representado. Esta indiferencia con respecto al tema fue lo que daría lugar a la revolución del "arte por el arte" que culminar con el abstraccionismo en el siglo XX.(5)

Independientemente de su actitud hacia el tema, Manet abandonó los modelos convencionales y pintó formas simplificadas con grandes manchas de color puro, con el fin de lograr mayor modernidad y vivacidad en la representación de la naturaleza. Los verdes intensos le dan vida al paisaje; los amarillos y rojos predominan en la naturaleza muerta, mientras que los blancos puros y los tonos suaves de la piel reducen el robusto y sólido cuerpo de Victorine a superficies casi planas de luz intensa. Según la crítica, la técnica de Manet careció de la gracia del Nacimiento de Venus de Cabanel, caracterizada por el color tenue, el modelado suave y el terminado liso, casi fotográfico. Estos críticos consideraron que Le Déjeuner sur l' hierbe era tan vulgar, tan opuesto a los temas y estilos aceptados, tan alejado de las normas estéticas, que nunca podría considerarse como arte.

El escándalo que provocó Le Déjeuner sur l' herbe convirtió a Manet en un paria dentro del mundo oficial del arte, pero en un héroe para los artistas jóvenes, que buscaban liberarse de las rígidas reglas y jerarquías del sistema académico. Estos pintores, que formarón el núcleo del futuro movimiento impresionista, se conocieron siendo estudiantes en París a principios de la década de 1860. Claude Monet (1840-1926), Auguste Renoir (1841-1919), Alfred Sisley (1839-1899) y Frederic Bazille (1841-1870), se hicieron amigos mientras estudiaban con el maestro Charles Gleyre. Monet también conoció durante esta época, a Camille Pissarro (1830-1903) y a Paul Cézanne (1839-1906), probablemente en la Academia Suiza. En 1864, Monet encabezó un grupo de compañeros en una excursión pictórica a una pequeña aldea cerca del bosque de Fontainebleau, donde Renoir, Bazille y Sisley (6) pintaron juntos exteriores tomados directamente de la naturaleza. Para establecer las condiciones climáticas y de luz, en horas específicas del día, experimentaron con colores más brillantes y pinceladas más espontáneas. Este enfoque violaba el método tradicional de pintar únicamente bocetos o acuarelas al aire libre, a manera de estudios preparatorios para composiciones mayores, más acabadas, que se reorganizaban y se pulían en el estudio.

Contrariamente a lo que se piensa, los impresionistas no fueron los primeros artistas que pintaron en el exterior. Pierre-Henri de Valenciennes (1750-1819), pintor académico francés de principios del siglo XIX, fue un gran defensor de la pintura rápida al aire libre, sin detalles ni acabados, que permité capturar los efectos cambiantes de la naturaleza: "[...] todos los estudios realizados en la naturaleza", afirmaba el pintor, deberían hacerse, en el exterior, en dos horas y si se busca el efecto de un amanecer o atardecer, "deberían terminarse en un máximo de media hora".(7) Es significativo que Valenciennes estableciera una clara distinción entre los estudios al aire libre y los cuadros para exhibición producidos en el estudio. Después de 1830, la pintura al aire libre adquirió popularidad en Francia, especialmente entre un grupo de pintores que trabajaba en Barbizon, cerca del bosque de Fontainebleau. Salvo raras excepciones, estos pintores continuaron realizando en el estudio la mayoría de sus pinturas para el Salón. Charles-François Daubigny (1817-1878), adaptó una barca para pintar en el río Sena y en el Oise en 1857, y fue el único de los artistas de Barbizon que no dejó de pintar al aire libre sus cuadros para exposición. Eugène Boudin (1824-1898), originario de Normandía, también pintaba al aire libre durante la década de 1850, pero generalmente realizaba bocetos rápidos, y no cuadros para el Salón.(8)

Claude Monet, hijo de un abarrotero de Le Havre, empezó a pintar al aire libre, en 1858, bajo la dirección de Boudin. A principios de la década de 1869, Monet y Boudin, algunas veces acompañados por el holandés J.B. Jongkind, pintaron escenas de playa y paisajes marinos en la costa normanda. A mediados de esta década, Bazille y otros artistas se unieron a Monet. Con el fin de liberarse de ideas preconcebidas, trabajaron como científicos para lograr registrar, las condiciones exactas de la luz, del clima y de la atmósfera, haciendo a un lado el carácter sentimental y anecdótico de la obra.

En 1865, Monet respondió Le Déjeuner sur l' herbe de Manet, pintando su propia versión del tema, pero ejecutado totalmente al aire libre y en un formato más grande. (La pintura de Manet parece un pastiche ingenioso, con modelos pintados en el taller, y colocados frente a un paisaje imaginario.) Monet trabajó en su enorme composición casi hasta la apertura del Salón de 1866, pero los cambios realizados en el último momento no le gustaron, y presentó otro cuadro. Posteriormente, el pintor abandonó su versión de Le Déjeuner sur l' herbe, en su taller, donde se enmoheció a tal grado que terminó cortándola en pedazos. Entre 1866 y 1867 Monet volvió a intentar ejecutar una gran composición de figuras completamente al aire libre, cuyo resultado fue Femmes au jardin [Mujeres en el jardín]

Cuando Courbet visitó a Monet en la Ville d' Avray, cerca del bosque de Fontainebleu, le divirtió descubrir una zanja en el suelo, que permitía bajar el enorme lienzo para que el artista pudiera trabajar en la parte superior. Lo que le sorprendió todavía más fue que Monet no estaba pintando, sino esperando que saliera el sol para poder pintar el fondo con la misma luz que el primer plano. Por razones obvias, Monet desechó la sugerencia de Courbet de inventar el fondo; rechazó también los métodos convencionales de modelado de la forma basados en medios tonos graduados. La propuesta de Monet fue pintar la hierba y las hojas mediante gruesas capas de color absoluto, técnica que produce la sensación de un boceto ejecutado directa e inmediatamente frente al motivo.(9) En vez de usar los grises o negros convencionales para las sombras, éstas se representan con colores puros, como se ve en los verdes y lilas que se reflejan del follaje en los vestidos blancos y sobre la cara de la muchacha sentada. La técnica pictórica de Monet también esquematiza la forma, como si el motivo fuera visto bajo un sol intenso. Cuando el jurado del Salón de 1867 rechazó esta pintura, el crítico Emile Zola salió en defensa de Monet:

[..] Han rechazado sus figuras de mujeres con alegres vestidos de verano y recogiendo flores en un jardín. La luz del sol cae directamente sobre sus luminosas faldas blancas, la cálida sombra de un árbol cruza el sendero y sus brillantes vestidos parecen una ancha tela gris. Nada podría ser más singular que este efecto. Un hombre debe estar verdaderamente enamorado de su época para intentar un tour de force tan espectacular, con telas cortadas en dos por el efecto del sol y la sombra. (10)

En 1869 Monet y Renoir, trabajando juntos, señalaron la dirección que tomaría el Impresionismo en una serie de vistas de un balneario popular en el río Sena. La Grenouillère de Renoir, que representa el embarcadero y el café exterior de ese balneario, fragmenta en su totalidad la superficie del cuadro con pequeñas pinceladas de color, aplicadas en forma de puntos y guiones entrecortados, para sugerir sensaciones de agua ondulante, viento que sopla, luz solar reflejada por los botes y figuras en movimiento constante. Se suprime el detalle para privilegiar el efecto total, mientras que las formas sólidas se disuelven en un flujo de color vibrante. Las sombras se logran con color en vez de tonos neutros, y la luz reflejada, que se disemina por todo el cuadro, se manifiesta con trazos cortos de color puro, sin mezclar en la paleta. Al mismo tiempo, la intrincada red de pinceladas de color integra y le da energía a toda la superficie pictórica. En 1870, el crítico de arte Theodore Duret aplaudió este abandono de las reglas y teorías fijas en favor de una respuesta a la naturaleza que fuera sincera, espontánea y original:

E1 impresionista se sienta a la orilla de un río; el agua adquiere diversos tonos según el cielo, el ángulo de visión, la hora del día y la calma o agitación de la atmósfera; y el pintor pinta, sin titubeos, el agua con todos sus tonos. Si el cielo está nublado y lluvioso, el artista pinta un agua verde mar, pesada, opaca; si el cielo está tranquilo y el sol brillante, pinta un agua azul, de brillo plateado; si hay viento, pinta los reflejos creados por las pequeñas olas; si el sol se está poniendo y lanza sus rayos sobre el agua, el impresionista pone amarillos y rojos en el lienzo para capturar el efecto. (11)

A Monet y a sus colegas les fascinaba la vista de la luz del sol cayendo sobre el agua y atravesándola, un proceso en donde la luz blanca se fractura en un prisma de color. Por razones similares les atraía el estudio de los efectos de la nieve. A pesar de lo desagradable de las condiciones de trabajo, muchos impresionistas pintaron al aire libre durante el invierno para estudiar el efecto de la luz cuando la reflejaba la nieve y lanzaba destellos de colores hacia las superficies vecinas. Otra de sus actividades favoritas era estudiar las figuras bajo sombras de follaje o de toldos, donde la luz solar también se rompe en colores reflejados. El Moulin de la Galette de Renoir de 1876, que representa un parque de diversiones popular en Montmartre, es un estudio magistral de luz reflejada en una multitud de figuras que pasan entre la luz solar y la media sombra, creando notas vibrantes de color que bailan sobre la piel humana como la luz del sol sobre el agua ondulante. Aunque muchos de estos cuadros fueron en realidad compuestos (o por lo menos terminados) en el estudio, las pinceladas ligeras y las formas borrosas conservan la impresión de un boceto pintado al aire libre directamente ante la naturaleza.

Hacia fines de la década de 1860 surgió un tipo distinto de impresionismo en las pinturas de Edgar Degas (1843-1917). Nacido en el seno de una familia rica, Degas recibió una enseñanza académica tradicional y durante los primeros años pintó principalmente temas históricos y retratos. Sin embargo, a partir de 1860, inspirado en parte por Manet, Degas se dedicó a la observación directa de la vida diaria en la ciudad moderna. El hipódromo, el ballet, los conciertos, las cantantes de café y la vida de los bulevares de moda en París se convirtieron en sus temas predilectos. Aunque Degas adoptó el color brillante del impresionismo, continuó dibujando y organizando sus composiciones con precisión escrupulosa. Al principio simuló el efecto de una instantánea por medio de innovadoras estrategias en la composición. Las formas planas, simplificadas, pintadas con color penetrante, de Aux courses en province (La Voiture aux courses) [En las Carreras en provincia], de 1869, sugieren una escena observada bajo el brillo decolorante de un sol intenso. Sin embargo, las características más innovadoras del cuadro se encuentran en la composición severamente asimétrica y en el inusitado recorte de las formas en la orilla del cuadro, como se aprecia en el carruaje incompleto a la extrema izquierda. Estas estrategias tan radicales en la composición, hacen pensar en una "mirada errante" que ha captado sólo momentáneamente un evento fugaz. Posteriormente, Degas combinó los mismos artificios con perspectivas y ángulos de visión inusitadamente elevados, provenientes en parte de grabados japoneses y de la fotografía, para crear arreglos informales que, según las normas tradicionales, parecerían producto del azar, especialmente si se comparan con la preferencia del arte académico por un diseño simétrico y estético. No obstante, Degas disipó cualquier idea de que sus composiciones fueran producto de la casualidad o de un accidente. "Ningún arte puede ser menos espontáneo que el mío", señaló. "Lo que yo hago es el resultado de una reflexión cuidadosa y de un estudio de los grandes maestros."(12)

Como se aprecia en Café-Concierto en el Ambassadeurs [Café-concierto del Ambassadeurs], pastel sobre monotipo pintado entre 1876 y 1877, también inventó métodos originales para combinar diferentes medios, que dieron como resultado una síntesis novedosa de línea y color. Maestro en el dibujo, Degas desarrolló un toque fluido, espontáneo, creador de lo que podría describirse como un "impresionismo de la línea" con habilidad propia para sugerir figuras y perspectivas en movimiento.

En lugar de limitarse a los placeres de la sociedad próspera, Degas analizó aspectos desagradables de la vida moderna con la objetividad imparcial de las ciencias sociales. Mientras que Le Bal du Moulin de la Galette de Renoir celebra las costumbres sociales y diversiones de la clase media, Mujeres en la Terraza de un Café de Degas, aproximadamente de la misma época, retrata a dos prostitutas aburridas sentadas en una mesa de café por la noche. Mientras esperan al próximo cliente, la figura de un hombre que pasa por la calle se refleja en el espejo detrás de ellas. La más vieja, a la derecha, sugiere el destino de la más

joven, que tiene el pulgar metido en la boca de manera melancólica y sugestiva. Aparenta poco interés en la bebida a medio consumir sobre la mesa, tal vez alguno de los licores narcóticos a los que eran adictas muchas prostitutas.

El impresionismo maduró y surgió como movimiento unificado al principio de la década de 1870. Hacia fines de 1871 Monet se instaló en Argenteuil, una pintoresca población situada justo al norte de París donde se navegaba por el Sena. Durante los años que siguieron, lo visitaron con frecuencia Renoir, Sisley y Manet. En Argenteuil los artistas pintaron juntos, intercambiaron ideas y utilizaron colores cada vez más brillantes y pinceladas más separadas. Hasta Manet; que siempre trató de mantener su independencia negándose a exponer con esta joven generación de rebeldes artísticos, acabó adoptando completamente el impresionismo en su cuadro Monet en su Estudio Flotante, de 1874.

En ese mismo año los impresionistas organizaron su primera exposición independiente. Habían considerado esta posibilidad desde 1867, pero sabían que desafiar al Salón comprometería seriamente su reputación y sus carreras. Quedarían para siempre marcados como radicales y acusados de abandonar el Salón para ocultar sus propias fallas. Además, se expondrían a una mayor crítica de la prensa, que perjudicaría a sus ventas y destruiría las posibilidades de un futuro reconocimiento oficial. El inicio de la guerra franco-prusiana interrumpió temporalmente sus planes de una acción concertada. Renoir y Bazille se unieron al ejército, Manet y Degas se alistaron en la Guardia Nacional. Cézanne regresó a su casa en el sur de Francia, mientras Monet y Pissarro huyeron a Londres. El movimiento sufrió su mayor pérdida cuando Bazille murió en acción en noviembre de 1870. A la firma de la paz en 1871 siguieron tres años de ocupación militar y una fuerte reacción política, lo que disminuyó el entusiasmo que se habría necesitado para enfrentarse al estado y a sus instituciones culturales.

A fines de 1873, los impresionistas se encontraban frustrados por la falta de ventas y el rechazo recurrente del Salón. Acordaron al fin organizar una exposición grupal independiente, que no tendría jurado ni premios. Junto con otros artistas que se les unieron, formaron un sindicato y decidieron llamarse Société Anonyme des Artistes Peintres, Sculpteurs, Graveurs, etc. Su exposición se abrió en la primavera de 1874 en los estudios del fotógrafo Nadar. Con excepción de Manet, que seguía considerando al Salón como el camino al triunfo, participaron las principales figuras relacionadas con el impresionismo, entre las que estaban Monet, Renoir, Sisley, Pissarro, Cézanne y Degas. Al grupo se unió una mujer, Berthe Morisot (1841-1895), que empezó a pintar exteriores en la década de 1860 y se convirtió depués en la protegida de Manet. En total unos treinta artistas contribuyeron a esta exposición, que incluyó a muchos pintores que no eran realmente impresionistas. La prensa, no obstante, concentró su atención en Monet y sus colegas, y como ya se ha mencionado, el crítico Louis Leroy escribió el artículo satírico que bautizó al grupo como "impresionista", aunque no todo el mundo compartía esa opinión de Leroy. La exposición contó con una nutrida asistencia y los periódicos consignaron comentarios tanto favorables como negativos.

Entre 1874 y 1886 los impresionistas y sus seguidores organizaron ocho exposiciones colectivas.(13) Durante esta época hubo violentos desacuerdos con respecto al nombre del grupo. Degas prefería considerarse realista, mientras que otros se describían sencillamente como artistas "independientes". En una sola ocasión, para la tercera exposición de 1877, estuvieron de acuerdo, por voto mayoritario del sindicato, en exhibir bajo el título de "impresionistas".(14) A pesar de su corta duración, las ocho exposiciones impresionistas tuvieron gran importancia histórica por haber subvertido la autoridad del Salón y el control del estado sobre las artes. También atrajeron a nuevos reclutas al impresionismo, que incluyeron a Gustave Caillebotte (1848-1894), Mary Cassatt (1845-1926), y Paul Gauguin (1848-1903).

II La crisis del impresionismo

Hacia 1880 el grupo de impresionistas se disolvió cuando los artistas optaron por direcciones diversas, a veces opuestas. Varios de los miembros originales se retiraron de las exposiciones colectivas. Otros pintores reevaluaron su trabajo inicial y criticaron la falta de una estructura disciplinada dentro del impresionismo. Algunos se inclinaron hacia métodos más teóricos, incluso científicos, para estudiar el color. Un grupo disidente reaccionó contra cierta falta de contenido significativo percibida en el impresionismo y sus miembros empezaron entonces, a buscar temas nuevos.

Renoir fue uno de los primeros en mostrarse insatisfecho con el movimiento. Después de ver los frescos de Rafael, durante un viaje a Italia, decidió replantear los conceptos del impresionismo ligando el colorido de su paleta a la estructura compositiva de la tradición clá1sica. "Mi época como impresionista había llegado a su fin", escribió Renoir, "y estaba llegando a la conclusión de que yo no sabía ni pintar ni dibujar".(15) Durante tres años, entre 1884 y 1887, el artista luchó por terminar una nueva e importante composición, Baiigneuses [Bañistas]. El tema remite a los desnudos de Tiziano y Poussin, aunque la composición se inspira en realidad en un relieve de François Girardon, escultor francés del siglo XVII. A partir de esta influencia, Renoir definió las figuras mediante contornos nítidos y formas precisas que dan a sus desnudos peso y volumen. Este nuevo lenguaje estaba completamente alejado de las sensaciones fugaces y de las figuras incompletas y efímeras de su cuadro La Grenouillère de 1869. En Baigneuses se advierte la influencia renacentista, consistente en organizar desnudos monumentales en un triángulo situado al centro de la composición. Al mismo tiempo, Renoir pintó el paisaje de fondo mediante pinceladas rápidas, ligeras y de color intenso, sintetizando así la estructura clásica y la luz exterior natural del impresionismo.

Durante la década de 1880, Cézanne también se desilusionó de la espontaneidad ilimitada de los impresionistas y declaró que quería hacer del impresionismo "un arte perdurable, como el de los museos".(16) Decidió entonces organizar la superficie del lienzo mediante patrones a partir de enérgicas pinceladas. También desarrolló métodos para ordenar el espacio y usar el color en la construcción de formas sólidas con masa y volumen. En[ Mont Sainte --Victoire, Seen Irom Bellevue, visto desde Bellevue], pintado entre 1882 y 1885, el espacio se reduce a una ordenada secuencia de planos, desde los árboles del frente hacia el camino del plano intermedio y a las montañas del fondo. La reducción espacial está controlada por planos alternos de color cálido y fresco, con frecuencia paralelos a la superficie del cuadro. Esta estructura disciplinada en la composición recuerda el paisaje heroico de Poussin. Así, al igual que Renoir, Cézanne sintetizó el color impresionista y el clasicismo francés del siglo XVII.

Durante los mismos años, Pissarro también reaccionó contra la falta de estructura del impresionismo y se unió a los neoimpresionistas, grupo disidente que se formó alrededor de Georges Seurat (1859-1891). Los neoimpresionistas, llamados también divisionistas y puntillistas, presentaron juntos sus obras, por primera vez, en la última exposición impresionista en 1886. Su objetivo era reformar los métodos espontáneos e intuitivos de los impresionistas, dividiendo sistemáticamente el color, con base en las leyes científicas de armonía cromática y contraste complementario. Pissarro usó esta técnica en Apple picking at Eragny-sur-Epte [Recogiendo manzanas en Eragny-sur-Epte], cuadro realizado en 1888. En reacción a las pinceladas caóticas del impresionismo el artista aplicó la pintura mediante pequeños puntos y guiones de medida uniforme, técnica que permitía controlar mejor las relaciones de color. Esta distribución meticulosa de color, ayudaba también a modelar las formas y a dar, así , masa y volumen a figuras humanas y objetos. Pissarro abandonó dicho enfoque sistemático hacia 1890 y volvió a un impresionismo más espontáneo.

Aunque algunos pintores abandonaron el impresionismo en la década de 1880, Monet y Degas lo orientaron hacia estilos muy personales. Degas lo enfocó hacia figuras aisladas, solas o en pequeños grupos, generalmente vistos desde ángulos inesperados y a distancias muy cortas. Al mismo tiempo el artista, intensificó igualmente el color y dibujó con pinceladas decididas, creando composiciones condensadas de formas compactas y ritmos lineales expresivos. Monet también privilegió el motivo aislado, enfocando así la atención en los matices sutiles de luz y color. Esta tendencia se acentúa en sus series de Almiares y Álamos, de 1891, donde un mismo motivo es representado al paso de las estaciones y según las distintas condiciones climáticas y de luz. De 1892 a 1894, el artista pintó otra serie importante, formada por más de treinta vistas de la fachada de la catedral de Rouen observada a ciertas horas del día. La última gran serie de Monet, proyecto al que dedicó los últimos veinte años de su vida, representa el estanque de ninfeas en su casa de Giverny, al norte de París, sobre el Sena. Al eliminar el primer plano y el horizonte en estos lienzos monumentales, el artista concentró toda su atención en la interacción poética de luz y color reflejados, creando así algo que podría describirse como la máxima realización de la estética impresionista. En la década de 1920, Monet logró su serie más ambiciosa al instalar, en dos galerías ovaladas del Museo de la Orangerie en París, las enormes pinturas de ninfeas que, encierran y rodean al espectador, creando así distintas sensaciones de ilusión visual.

III. La influencia del impresionismo

El impresionismo transformó la historia del arte moderno al proporcionar las bases que dieron lugar al surgimiento de las nuevas vanguardias. Vincent van Gogh (1853-1890) se benefició como ningún otro con la revolución impresionista. Hijo de un ministro holandés, Van Gogh viajó de Holanda a París en 1886 para proseguir sus estudios de arte. Su hermano Théo, quien trabajaba en París con el comerciante de arte Goupil, le presentó a los impresionistas. Bajo su influencia, Vincent liberó sus pinceladas e iluminó su paleta. En 1888 abandonó París con la intención de reunir a un grupo de artistas en el sur de Francia, pero el único que se le unió fue Gauguin. Es entonces cuando el estilo de Van Gogh que se caracteriza por las pinceladas agresivas y el color violento, muchas veces exagerado, y con intenciones emocionales y simbólicas, alcanza una verdadera madurez. En una carta a Théo, el artista explica el objetivo del espacio colapsado y de los colores estridentes de su cuadro Night Cafe [Café nocturno], realizado en 1888: "He tratado de expresar en esta pintura las terribles pasiones del ser humano, a través del rojo y el verde [...] El color no coincide con la realidad, se trata de un trompe-l' oell; que sugiere las emociones de un temperamento ardiente. En mi pintura Night Cafe he tratado de mostrar que un café es un lugar donde uno puede destrozarse, enloquecer o cometer un crimen".(17) Las arbitrarias distorsiones que Van Gogh da al color, así como su interpretación subjetiva de los temas constituyen un antecedente fundamental para el expresionismo del siglo XX. Su carrera se vio trágicamente truncada por una enfermedad, quizá una forma de epilepsia, que le producía ataques violentos acompañados de alucinaciones auditivas y visuales. Estos ataques precipitaron, a finales de 1888, su confrontación con Gauguin, su reclusión voluntaria en una institución para enfermos mentales, al año siguiente, y su trágico suicidio en 1890.

Paul Gauguin también exploró el impresionismo durante sus años de formación. En la década de 1870 pintó paisajes exteriores bajo la dirección de Pissarro y participó en las exposiciones del grupo impresionista. A partir de 1880, Gauguin se sintió atraído por el color estructurado y la pincelada de Cézanne. Este artista fue todavía más lejos que Cézanne al organizar sus composiciones en planos simplificados, relacionados estructuralmente con la superficie del cuadro. Gauguin también criticó la "falta de imaginación" del impresionismo y las limitaciones que imponía a sus artistas representar únicamente el reino de las "cosas" , observadas directamente frente al motivo. Argumentaba que los artistas debían tener libertad absoluta para inventar, distorsionar y reordenar la naturaleza, creando así, composiciones abstractas y decorativas. Su cuadro Vision after the Sermon [Visión después del sermón] de 1888 representa una idea sin ser una copia directa de la naturaleza. Las formas sintetizadas y los planos en un rojo sin matizar tienen por objeto transmitir la intensidad espiritual y emocional de una experiencia mística. Gauguin manifestó dicha intención en una carta a Van Gogh: "Creo que he logrado en estas figuras una gran sencillez rústica y supersticiosa. A mi modo de ver, el paisaje y la duda representados en este cuadro, existen sólo en la imaginación de la gente que reza, y son el resultado del sermón. Es por ello que este paisaje, irreal y desproporcionado representa el contraste entre la gente real y la duda".(18) En otra carta de 1888, Gauguin advertía a un colega: "[...] no copies demasiado la naturaleza. El arte es una abstracción; captura esta abstracción en la naturaleza, mientras sueñas frente a ella, y piensa más en la creación que en el resultado".(19) La filosofía de Gauguin de externar la idea y emplear el color en composiciones abstractas y decorativas, sentó los fundamentos del simbolismo de finales del siglo XIX y de la teoría estética del siglo XX.

De todos los pintores impresionistas, Paul Cézanne fue el que influyó de manera más profunda y duradera en el desarrollo del arte moderno. Durante los años de su madurez, el artista se dedicó al estudio disciplinado de la estructura esencial que subyace en la naturaleza. Como se aprecia en Mount Sainte-Victoire pintado entre 1900 y 1904, Cézanne abandonó por completo el claroscuro y el modelado tonal, para crear sensaciones de espacio yuxtaponiendo colores cálidos y frescos. También alteró las apariencias naturales y abrió los contornos de las formas, permitiendo que sus pequeños planos geométricos se intercectaran entre sí. Relacionó cada plano con la superficie del cuadro, creando una red, compuesta por formas arquitectónicas entrelazadas. Al unir el primer plano con el fondo, Cézanne reconcilió el conflicto entre superficie y profundidad, lo que dio como resultado la formación de un nuevo tipo de espacio que no retrocedía. El pintor, insatisfecho con el esbozo instantáneo, empezó a trabajar en sus cuadros durante periodos prolongados, donde sus diferentes perspectivas provocaron varias sensaciones. Esto condujo finalmente a la introducción de un punto de vista móvil que rompió con los sistemas de perspectiva fija, utilizados por los pintores occidentales desde el Renacimiento. Los métodos revolucionarios de Cézanne respecto a la organización del espacio pictórico, marcaron las pautas del cubismo de Pablo Picasso y Georges Braque.

El impresionismo ha sido uno de los movimientos que más influencia ha tenido en la historia del arte. Sus colores libres y brillantes y su pincelada espontánea fueron adoptados por numerosos artistas. A principios del siglo XX, la pintura al aire libre se había vuelto ya tan popular que el impresionismo se convirtió en el estilo dominante en muchos países. En un sentido más general el impacto que tuvo este movimiento se debió en gran medida a su rechazo de las reglas fijas y las doctrinas estéticas establecidas. Al defender la libertad individual por encima de la fidelidad a la tradición los artistas impresionistas dieron un lugar fundamental a la idea moderna de originalidad e innovación. La rebelión impresionista contra el sistema académico y el Salón se extendió también a otros países, y finalmente debilitó a las instituciones artísticas controladas por el Estado, estableciendo así las bases de la era vanguardista. Las innovaciones de los impresionistas constituyeron, efectivamente, los cimientos teóricos y estéticos del arte moderno del siglo XX.

1. LouIs Leroy, reseña de la primera exposición impresionista de 1874 en Le Charivari, traducida y citada por John Rewald en Historia del impresionismo, Nueva York, Museum of Modern Art,1961, 323 pp.
2. Ibid., p. 320.
3. Las exposiciones se llevaban a cabo en el Palais de l'Industrie, en los campos Elíseos.
4. Manet conocía la composición de Rafael a través de un grabado de Marcantonio Raimondi. Los cuadros Fiesta y Concierto campestre, de Giorgione y Tiziano, también le proporcionaron precedentes a Manet para Le Déjeuner sur l' herba.
5. La interpretación formalista del impresionismo como una revolución básicamente de estilo, que devaluaba la importancia del contenido, proviene de afirmaciones hechas por algunos contemporáneos de los artistas. En 1877, por ejemplo, el crítico de arte Georges Rivière definió el objetivo esencial del impresionismo como "tratar un tema por su tono y no por sí mismo, eso es lo que distingue al impresionista de otros pintores". En décadas recientes, los historiadores del arte han estudiado y atribuido mayor importancia al contenido del impresionismo, como lo ejemplifica Robert L. Herbert en Impressionism Leisure, and Parisian Society, New Haven, Yale University Press, 1988.
6. Monet y Bazille habían pintado directamente de la naturaleza en esa zona durante las vacaciones de Pascua de 1863.
7. La cita y observaciones sobre Valenciennes provienen de David Bomford, Impressionism: Art in the Making, Londres, National Gallery, 1991, pp. 19-2O. Para mayores comentarios sobre los orígenes de la pintura al aire libre, ver John House, Monet: Nature into Art, New Haven, Yale University Press, 1986.
8. House anota que Camille Corot (1798-1875) y Théodore Rousseau (1812-1867) pintaban algunas veces al aire libre cuadros para exhibición, op. cit., p. 135.
9. John House observa que los impresionistas y sus defensores exageraron el grado al que pintaron al aire libre. House afirma que aunque Monet empezó a pintar Femmes au jardin en el exterior, lo terminó en su estudio de Honfleur. El punto crucial es que aunque Monet con frecuencia retocaba las pinturas en el estudio, intentaba conservar la apariencia del trabajo exterior, creando una estética fundamental a su arte. Op. cit., pp. 135-146.
10. Citado por Caroline Mathieu, Guide to the Musée d' Orsay; París Editions de la Réunion des Musées Nationaux, 1987, p. 78
11. Citado por Nello Ponente en Encyclopedia of World Art, vol. VIII, Nueva York, Mac Graw-Hill, 1987, p.832.
12. Mathieu, op, cit., p. 128.
13. Las ocho exposiciones se analizan en The New Painting: Impressionism. 1874- 1886, San Francisco, Fine Arts Museum of San Francisco, 1986.
14. Para comentarios sobre los antecedentes históricos del nombre del grupo, ver Stephen F. Eiseman , "The Intransigent Artist or How the Impressionist Got Their Name", en The New Painting Impressionism, 1874-1886, pp. 51-57.
15. Rewald, op. cit., p. 486.
16. Ibidem, p. 412
17. Citado por John Rewald en Post Impressionism: From Van Gogh to Gaugin, Nueva York, Museum of Modern Art , 1978, p. 210.
18. Ibid., pp. 181-182.
19. Ibid., p. 178


Impressionism

Impressionism marked a significant change in art history. The artists of this movement seriously questioned conventional art form, and dramatically changed the direction of modern art.

They broke away from tradition by painting outdoors, using different colours, and creating lighter palettes.

In the latter half of the 19th century, the Impressionists struggled to have their work accepted by the Official Salons. In their quest to paint landscapes and contemporary life, the Impressionists broke with over four centuries of tradition and departed with such classical themes as religion and history. Because no other group of artists prior to the Impressionists had challenged their predecessors, their struggle to gain credibility was great. Despite scathing comments from critics, the artists continued to work diligently to preserve their "new way" of art. Today, the Impressionist movement is considered one of the most beloved periods in the history of art.

History

The story of Impressionism begins in Paris, France. In 1851, the newly-crowned Emperor Napoleon III began to crack down on Paris’ medieval image (marked with narrow windy streets and poor sanitation). He created new reforms that encouraged growth in industry and commerce. In 1853, with the help of architect Baron Haussman, Napoleon III transformed the run-down city into the new showpiece of Europe.

Together, they rebuilt Paris with 85 miles of new roads that boasted modern buildings, restaurants, cafés, and today’s popular museum, the Louvre. The Impressionists admired the new city for its modern appearance, and felt that it was an atmosphere ideal for painting.

During the 1850’s, many of the future Impressionists had been influenced by these critical changes. The artists would develop a custom of gathering at local cafés. A favourite spot of many of the Impressionists was Café Guerbois (9-avenue de Clichy). If Impressionism had a birthplace, it was "The Bastignolles District" of Paris, where they met regularly to discuss current events and personal progress.

For a brief time, life for the artists was trouble-free, but France would soon enter a deadly war. The Franco-Prussian War of 1871 would scatter the aspiring artists throughout Europe. Some artists such as Monet fled to England, while others, including Bazille, went off to fight in the front lines.

After the Franco-Prussian War had ended, many of the artists returned to Paris to peruse a career in art. In France however, the Official Salons were the major determining factor in the success of any artist. The Salons disliked the Impressionist style. 'The Salon', an annual exhibition, preferred paintings done in the academic styles of history, religion, and mythology. The jury members of the Salon often rejected the Impressionists paintings because they portrayed contemporary Parisian life.

In protest to the Salons, the Impressionists formed their own art society called the Salon d’ Refuses. This art society allowed for independent artists in the circle of Impressionism to exhibit their work and receive recognition they could not get from the Salons. Degas, Pissaro, Monet, Renoir, Sisley, and Berthe Morisot founded the new society. The first exhibition took place in 1874 on the first floor of 35 Boulevard de Capucines in Paris. Between the years 1874 and 1886, the Impressionists exhibited their work independent of the Salon. By the last exhibition in 1886, many of the Impressionists had gone their separate ways. In 1880, Monet and Renoir had already left the Salon d’ Refuses, after becoming successful and financially secure.

Impressionism officially ended in 1886, and their styles went on to influence such artists as Van Gogh, Signac, Suerat, and Gauguin.

Appraisal and Aftermath

The goal of Impressionism was to break away from the highly-finished technique of traditional academic art. Impressionism focused on creating the fresh look of the outdoors, something not achievable in the average studiobound production. The Impressionists agreed on the main idea of 'painting en plein air' to capture the perfect reproduction of light. The painters wanted to convey a sense of modernity by giving their paintings a sense of life and atmosphere. Instead of using their palettes to paint history, mythology or religion, their aim was to capture life in progress, to encompass both the realities of daily life and the fast-paced aspects of nature. In both celebrations of life and nature, the Impressionists put an emphasis on capturing life in a form of continuum.

In a time when painting a smooth "finish" was needed to receive the official praise of the Salons, the Impressionists stood out as targets for rejection and ridicule. Their paintings appeared sketchy, unfinished and inappropriate.

The critics cried that an exhibition of Impressionist paintings was comparable to a house of horrors. However, the critics did not understand that the Impressionists were trying to achieve the perfect elements of light and the distortion of subject. To achieve this aim, the Impressionists were forced to abandon traditional technique. Working outdoors in the open air required a more free — short-hand — technique, due to the constant change of light. If the Impressionists followed the labouring process of academic art, they would not have been able to capture the effects light had on their subjects.

The painters made their most significant break with academic tradition in their various use of colours. Where academic paintings appeared dark-toned and dower, the Impressionist style appeared bright and airy. Due to the growing paint technology in France, many colour pigments were well preserved, and therefore the artists were able to portray many different shades of light. They used primary colours such as red, yellow and blue, while complimenting their paintings with green, purple and orange. Instead of using black to indicate shadow or form, colours were mixed to increase overall brightness. An accomplished Impressionist could brag how he or she totally eliminated the "unnatural" black from their canvas. The illusion of form and outline allowed spectators to make their own conclusions about the paintings, and this attracted many artists to the Impressionist movement.

Impressionism was the one of the starting points of modern art. Its styles and struggles paved the way for an artistic revolution. Their techniques provoked new thoughts and ideas that subsequent artists would consider. At a time when their ideas were rejected and misunderstood, the Impressionists emerged as innovators and pioneers. As a result of the Impressionsts’ perseverance, the Salon slowly lost its hold on the world of art. Such painters as Monet, Renoir, Pissaro and Degas, paved the way for other art movements to come. Post-Impressionism, Fauvism and Cubism, invariably benefited from the initial struggles undertaken by the Impressionists. In one sense, the end of Impressionism was to serve as a beginning for the most open ideologies that the painters of the 20th century were to experience and embrace.

Impressionism (1874-1886) - Robert Clark - 121003

Places: France

Impressionism was born in Paris in the 1860s out of the Realist movement led by the prominent and politically-inspired Gustave Courbet who, in the wake of the 1848 uprising, had rejected academy painting in favour of unidealized paintings of people and objects. However the Realist most in favour with the impressionists was to be Edouard Manet (1832-83) who also chose to represent everyday contemporary scenes and objects - a noted contrast the grand heroic and classical topics favoured by earlier painters - but whose work was less political Courbet’s and concerned to liberate visual perception from all a prioris and conventions. Manet was the first painter to emphasise the canvas as a painted surface rather than aiming at transparent representation.

Impressionism was also very much influenced by the development of photographic techniques which followed the invention of the Dageurrotype in 1838, and more widely by new scientific reflections on the processes of human perception and the scientific theorisation of colour.

The impressionists in particular reacted against what they saw as the sterile tendency of approved “Salon” painters to produce classical scenes in studios, working through preparatory studies, an initial drawing on the canvas, then blocking in the ground and adding colour. The impressionists on the contrary were engaged in a radical revisioning of both human perception, and artistic representation, that involved dispensing with received ideas and looking at the world afresh. They developed techniques of painting rapidly and outdoors, catching the fleeting impression of light falling on natural things, especially water and trees. The brushwork is typically rapid and flickering, the drawing sketchy, and the attention on different effects as light falls on different surfaces, and noticing especially the way colours shift between bright light, gentle shade and shadows.

The first “impressionist exhibition” was held in 1874 by a group of “independent artists ”in the Paris studio of the photographer Nadar in 1874 and created the usual scandalised outcry that greets artistic innovation. The movement’s name was given to it by a critic who wrote dismissively of Monet’s painting Impression, soleil levant and then adopted by the painters themselves for the seven exhibitions which were to follow in 1877, 1878, 1880, 1881, 1882 and 1886. The group comprised Camille Pissaro (1830-1903), Edgar Degas (1834-1917), Paul Cézanne (1839-1906), Claude Monet (1840-1926), Pierre-Auguste Renoir (1841-1919), and Sisley but whilst they tended to meet regularly in the Café Guerbois and elsewhere and shared some common ground in terms of technique, they each had their characteristic particularities. Frédéric Bazille (1841-1870), the friend of Monet whose paintings were influential in the early years, would have been of their number had he not died on the battlefield in the Franco-Prussian war.

By the early 1880s many of the original protagonists of the movement felt that it had become exhausted and they returned to painting more solid, substantial and well-drawn subjects, as we see notably in Renoir’s ‘The Bathers’ of 1887 where the background remains impressionist but the trio of nudes in the foreground recalls classical models and where there bodies are clearly demarcated from their surroundings by hard lines.

Impressionism left important marks on the other arts and philosophy, its impact being very noticeable in the work of Henry James whose stories “The Real Thing” and the “Lesson of the Master” focus on the problems of pictorial representation and visual apprehension, and whose A Portrait of a Lady becomes a sustained and critical study of impressionism: its heroine, Isabel Archer, is much taken by visual impressions, and her husband-to-be, Gilbe

Citation: Robert Clark, University of East Anglia. "Impressionism." The Literary Encyclopedia. 12 Oct. 2003. The Literary Dictionary Company. 11 March 2007. <http://www.litencyc.com/php/stopics.php?rec=true&UID=546>

Impressionism: Art and Modernity - Margaret Samu - Institute of Fine Arts, New York University - Metmuseum

In 1874, a group of artists called the Anonymous Society of Painters, Sculptors, Printmakers, etc. organized an exhibition in Paris that launched the movement called Impressionism. Its founding members included Claude Monet, Edgar Degas, and Camille Pissarro, among others. The group was unified only by its independence from the official annual Salon, for which a jury of artists from the Académie des Beaux-Arts selected artworks and awarded medals. The independent artists, despite their diverse approaches to painting, appeared to contemporaries as a group. While conservative critics panned their work for its unfinished, sketchlike appearance, more progressive writers praised it for its depiction of modern life. Edmond Duranty, for example, in his 1876 essay La Nouvelle Peinture (The New Painting), wrote of their depiction of contemporary subject matter in a suitably innovative style as a revolution in painting. The exhibiting collective avoided choosing a title that would imply a unified movement or school, although some of them subsequently adopted the name by which they would eventually be known, the Impressionists. Their work is recognized today for its modernity, embodied in its rejection of established styles, its incorporation of new technology and ideas, and its depiction of modern life.

Claude Monet's Impression, Sunrise (Musée Marmottan Monet, Paris) exhibited in 1874, gave the Impressionist movement its name when the critic Louis Leroy accused it of being a sketch or "impression," not a finished painting. It demonstrates the techniques many of the independent artists adopted: short, broken brushstrokes that barely convey forms, pure unblended colors, and an emphasis on the effects of light. Rather than neutral white, grays, and blacks, Impressionists often rendered shadows and highlights in color. The artists' loose brushwork gives an effect of spontaneity and effortlessness that masks their often carefully constructed compositions, such as in Alfred Sisley's 1878 Allée of Chestnut Trees (1975.1.211). This seemingly casual style became widely accepted, even in the official Salon, as the new language with which to depict modern life.

In addition to their radical technique, the bright colors of Impressionist canvases were shocking for eyes accustomed to the more sober colors of Academic painting. Many of the independent artists chose not to apply the thick golden varnish that painters customarily used to tone down their works. The paints themselves were more vivid as well. The nineteenth century saw the development of synthetic pigments for artists' paints, providing vibrant shades of blue, green, and yellow that painters had never used before. Édouard Manet's 1874 Boating (29.100.115), for example, features an expanse of the new Cerulean blue and synthetic ultramarine. Depicted in a radically cropped, Japanese-inspired composition, the fashionable boater and his companion embody modernity in their form, their subject matter, and the very materials used to paint them.

Such images of suburban and rural leisure outside of Paris were a popular subject for the Impressionists, notably Monet and Pierre-Auguste Renoir. Several of them lived in the country for part or all of the year. New railway lines radiating out from the city made travel so convenient that Parisians virtually flooded into the countryside every weekend. While some of the Impressionists, such as Pissarro, focused on the daily life of local villagers in Pontoise, most preferred to depict the vacationers' rural pastimes. The boating and bathing establishments that flourished in these regions became favorite motifs. In his 1869 La Grenouillère (29.100.112), for example, Monet's characteristically loose painting style complements the leisure activities he portrays. Landscapes, which figure prominently in Impressionist art, were also brought up to date with innovative compositions, light effects, and use of color. Monet in particular emphasized the modernization of the landscape by including railways and factories, signs of encroaching industrialization that would have seemed inappropriate to the Barbizon artists of the previous generation.

Perhaps the prime site of modernity in the late nineteenth century was the city of Paris itself, renovated between 1853 and 1870 under Emperor Napoleon III. His prefect, Baron Haussmann, laid the plans, tearing down old buildings to create more open space for a cleaner, safer city. Also contributing to its new look was the Siege of Paris during the Franco-Prussian War (1870–71), which required reconstructing the parts of the city that had been destroyed. Impressionists such as Pissarro and Gustave Caillebotte enthusiastically painted the renovated city, employing their new style to depict its wide boulevards, public gardens, and grand buildings. While some focused on the cityscapes, others turned their sights to the city's inhabitants. The Paris population explosion after the Franco-Prussian War gave them a tremendous amount of material for their scenes of urban life. Characteristic of these scenes was the mixing of social classes that took place in public settings. Degas and Caillebotte focused on working people, including singers and dancers, as well as workmen. Others, including Berthe Morisot and Mary Cassatt, depicted the privileged classes. The Impressionists also painted new forms of leisure, including theatrical entertainment, cafés, popular concerts, and dances. Taking an approach similar to Naturalist writers such as Émile Zola, the painters of urban scenes depicted fleeting yet typical moments in the lives of characters they observed. Caillebotte's 1877 Paris Street, Rainy Day (Art Institute, Chicago) exemplifies how these artists abandoned sentimental depictions and explicit narratives, adopting instead a detached, objective view that merely suggests what is going on.

The independent collective had a fluid membership over the course of the eight exhibitions it organized between 1874 and 1886, with the number of participating artists ranging from nine to thirty. Pissarro, the eldest, was the only artist who exhibited in all eight shows, while Morisot participated in seven. Ideas for an independent exhibition had been discussed as early as 1867, but the Franco-Prussian War intervened. The painter Frédéric Bazille, who had been leading the efforts, was killed in the war. Subsequent exhibitions were headed by different artists. Philosophical and political differences among the artists led to heated disputes and fractures, causing fluctuations in the contributors. The exhibitions even included the works of more conservative artists who simply refused to submit their work to the Salon jury. Also participating in the independent exhibitions were Paul Cézanne and Paul Gauguin, whose later styles grew out of their early work with the Impressionists.

The last of the independent exhibitions in 1886 also saw the beginning of a new phase in avant-garde painting. By this time, few of the participants were working in a recognizably Impressionist manner. Most of the core members were developing new, individual styles that caused ruptures in the group's tenuous unity. Pissarro promoted the participation of Georges Seurat and Paul Signac, in addition to adopting their new technique based on points of pure color, known as Neo-Impressionism. The young Gauguin was making forays into Primitivism. The nascent Symbolist Odilon Redon also contributed, though his style was unlike that of any other participant. Because of the group's stylistic and philosophical fragmentation, and because of the need for assured income, some of the core members such as Monet and Renoir exhibited in venues where their works were more likely to sell.

Its many facets and varied participants make the Impressionist movement difficult to define. Indeed, its life seems as fleeting as the light effects it sought to capture. Even so, Impressionism was a movement of enduring consequence, as its embrace of modernity made it the springboard for later avant-garde art in Europe.

Musée Marmottan Monet, Paris, Claude Monet, Impression, Sunrise
http://www.marmottan.com/uk/chefs-oeuvres/monet/zoomsoleil.htm

Art Institute of Chicago, Gustave Caillebotte, Paris Street, Rainy Day
http://www.artic.edu/aic/collections/eurptg/26pc_caillebotte.html

Museum of Fine Arts, Boston, Mary Cassatt, In the Loge
http://www.mfa.org/artemis/fullrecord.asp?oid=31365&did=100

Citation for this page: Samu, Margaret. "Impressionism: Art and Modernity". In Timeline of Art History. New York: The Metropolitan Museum of Art, 2000–. http://www.metmuseum.org/toah/hd/imml/hd_imml.htm (October 2004).

 


 

 

 

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