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190611 - Luis Landeira, Madrid - ADN - Pasamos revista a algunas de las prácticas sexuales más insólitas jamás disfrutadas por la humanidad

 

El común de los mortales se conforma con el misionero, la postura del perrito, alguna felación y, de vez en cuando, una pequeña excentricidad que vio en películas eróticas para todos los públicos tipo Nueve semanas y media. Pero, como dijo el genial matador Rafael Gómez, "hay gente pa tó", y aquí y ahora vamos a pasar revista, con la Enciclopedia ilustrada de la sexualidad del doctor John Money en una sola mano, a un puñado de prácticas sexuales poco o nada convencionales, sólo disfrutadas por silenciosas y furtivas minorías. ¿Qué pretendemos con esto? Simplemente demostrar hasta dónde es capaz de llegar el hastiado y decadente animal humano para conseguir un buen orgasmo.

Abasiofilia: inclinación sexual hacia personas minusválidas. Los sumisos discapacitados tienen mucha aceptación en ambientes sadomasoquistas y la silla de ruedas se considera un fetiche más. La otra cara de la moneda de esta parafilia estaría en la autoabasiofilia, o placer derivado de estar o quedarse cojo o incapacitado.

Acrofilia: el vértigo produce adrenalina y, en ciertas personas, ésta produce excitación sexual. Los acrofílicos gustan de masturbarse o tener encuentros sexuales en las alturas, ya sea la terraza de un rascacielos, en un helicóptero o en el andamio de una obra. Cuanto más inseguro sea el lugar, más vértigo y más placer le producirá.

Acrotomofilia: es lo que tienen los seres incapaces de experimentar un orgasmo con personas que no tengan algún miembro amputado.Muchas veces, los devotos de esta parafilia usan los muñones en la penetración, como sustituto del pene. No confundir con los apotemnofílicos, que son aquellos que disfrutan con las amputaciones de su propio cuerpo.

Agrexofilia: seres que sólo se excitan cuando saben que terceras personas escuchan sus encuentros sexuales. Sería la vecinita que chilla como una posesa cada vez que se sube un hombre a casa y luego sonríe cuando nos la cruzamos en la escalera.

Alorgasmia: incapacidad de conseguir excitarse sin pensar en una persona más deseable que aquella con la que se está haciendo el amor. Esta práctica es, tal vez, la menos extravagante de este diccionario.

Altocalcifilia: intenso morbo despertado por zapatos de tacón de aguja. El altocalcifílico suele disfrutar chupando los tacones o siendo pisoteado por ellos y no siente nada por los zapatos que no tengan un tacón muy alto.

Andromimetofilia: esta es un poco rebuscada, pero más común de lo que parece. Se trata de la atracción sexual por mujeres disfrazadas de hombres, transexuales en transición a hombres o transexuales consumadas. El hombre, por su parte, adopta el rol femenino y disfruta siendo penetrado analmente por la mujer.

Amaurofilia: atracción erótica por personas ciegas o, en su defecto, con los ojos vendados.

Autocateterismo: (aviso: esta parafilia puede herir la sensibilidad del lector masculino): es una variante de la masturbación que consiste en introducir todo tipo de objetos en la uretra. Se trata de una práctica arriesgada porque suele dar lugar a infecciones.

Autofelación: hacerse una "mamada" a uno mismo. Según el Informe Kinsey, sólo dos o tres de cada mil hombres son capaces de llevar a cabo esta proeza, para la que es necesario un pene largo y una columna vertebral extremadamente flexible. Probablemente, es la parafilia más antigua de las aquí recogidas, puesto que reputados arqueólogos han encontrado jeroglíficos del Antiguo Egipto que muestran hombres felando su propio pene. Dos variantes de esta parafilia son el autocunnilingus (versión femenina de la autofelación, es decir, cuando una mujer disfruta practicando sexo oral consigo misma) y la autopederastia (que, dicho vulgarmente, viene a ser el acto de "follarse a sí mismo", o sea, introducir el pene en el propio ano doblándolo hacia atrás).

Autonepiofilia: placer derivado de usar pañales, baberos o chupetes y ser tratado como un bebé por otros adultos. Es una práctica con cientos de adeptos y foros en Internet, e incluso existe un subgénero pornográfico dedicado a ella, como puede comprobarse en páginas web como Adult Baby Magazine.

Axilismo: utilización de la zona axilar de la pareja para masturbarse. Los axilistas prefieren mujeres (u hombres) que tengan esta zona sin depilar, es decir, llena de vello axilar, y alcanzan el clímax oliendo, lamiendo y penetrando el sobaco, que pasa a ser un sustituto de la vagina.

Biastofilia: individuos que sienten un impulso irresistible por secuestrar y violar a una persona que se resiste. Estos seres se sienten excitados por el miedo ajeno y pierden todo el morbo en cuanto la persona raptada cede o da muestras de placer. Las víctimas imposibles de los biastófilos serían las hibristófilas o personas que se excitan siendo violadas; y digo imposibles porque, en el momento en el que mostraran placer, ya no interesarían al violador.

Candaulismo: variante del voyeurismo en el que intervienen tres personas, casi siempre una pareja y un desconocido. El candaulista pone a su mujer a disposición de otro hombre y observa la acción escondido, logrando la excitación al ver cómo otro usa sexualmente a su señora.

Dendrofilia: amor por los árboles. Cierto tipo de individuos sólo llegan al clímax cuando se frotan con el tronco o de los árboles. Las raíces de esta parafilia se encuentran en la infancia, cuando el niño descubre un inesperado placer sexual cada vez que trepa a un árbol.

Dismorfofilia: pasión lúbrica por todo tipo de seres deformes, desde jorobados hasta personas con partes del cuerpo quemadas, pasando por mujeres mastectomizadas, víctimas de desastres nucleares, "hombres elefante" y un largo etcétera.

Escopofilia o mixoscopía: variante del voyeurismo en el que, en lugar de espiar una relación sexual escondido, el mirón disfruta observando con absoluto descaro, obteniendo su excitación al ser visto por los amantes sorprendidos en pleno acto sexual.

Flatofilia: placer erótico derivado de escuchar, oler y regodearse en los gases intestinales propios y ajenos. Dentro de la colección de pornografía de la casa brasileña MF Video, existen numerosos videos de esta disciplina, que cuenta con un selecto club de seguidores.

Furtling: insólita variante de la pornofilia que consiste en excitarse y eyacular única y exclusivamente penetrando con el dedo la zona genital recortada en una foto o dibujo.

Gregomulcia: sentir placer sexual única y exclusivamente manoseando personas desconocidas en una multitud. Recientemente saltó a las secciones de sucesos de los medios de comunicación una plaga de gregomulcia en las Ramblas barcelonesas, donde decenas de jubilados (conocidos popularmente como "cebolletas") se entretenían manoseando en tumultos a mujeres de todas las edades.

Hemotigolagnia: atracción erótica hacia los tampones usados; es una especialización de la menstruofilia o amor por la regla. Los amantes de las compresas, al parecer, todavía no han sido bautizados.

Homiliofilia: placer sexual derivado de predicar un determinado credo o religión a personas débiles, sencillas, crédulas o inocentonas. Es una parafilia que lleva mucho tiempo siendo practicada por sacerdotes de la Iglesia Católica.

Insuflación: es la mala costumbre de soplar con fuerza en los orificios corporales ajenos. Y decimos mala porque, en ciertas partes (como el pene o la vagina) el soplido puede ser perjudicial para la salud, puesto que existe la posibilidad de que el aire entre en el torrente sanguíneo y provoque una embolia.

Jactitafilia: intenso placer sexual experimentado por personas que cuentan sus gestas sexuales a otras. Este tipo de seres practican sexo con el único objetivo de contarlo después y disfrutan de intensos orgasmos cuando relatan los hechos con pelos y señales.

Latronudia: rama del exhibicionismo en la que se incluyen a todas las personas que sólo se ponen calientes desnudándose ante un médico. Normalmente, los adeptos a esta filia fingen enfermedades para visitar o ser ingresados en hospitales y convertir su fantasía en realidad.

Microgenilatismo: atracción sexual hacia los penes pequeños. Cuanto más diminuto sea el falo, mayor será la excitación. Las aficionadas y aficionados a esta parafilia buscan con lupa micropenes en los foros y chats de Internet.

Misofilia: individuos que se calientan con el olor, la visión o la manipulación de ropa sucia de otras personas. Cuanto más guarras y fétidas sean las prendas, la excitación será mayor. El sueño húmedo de todo misofílico es trabajar en una lavandería.

Momificación: variante del bondage que, en lugar de cuerdas utiliza vendas, para transformar a la persona sumisa en una especie de momia viviente y mantener (o no) relaciones sexuales con ella. Dentro de esta práctica hay, a su vez, una variante llamada "shrinkwrap" que sustituye las vendas por plástico adhesivo similar al utilizado para envolver comida.

Moriafilia: excitación sexual que se produce al escuchar y/o contar chistes verdes, independientemente de que sean buenos o malos. Saben aquel que diu...

Nosolagnia: rama del sadismo que consiste en ponerse a cien sólo al saber que la propia pareja padece una enfermedad terminal. Para uso y disfrute de los nosolágnicos, hay sumisos extremos dispuestos a contagiarse voluntariamente de este tipo de enfermedades.

Oculofilia: atracción irresistible por los ojos ajenos, que lleva al oculofílico a gozar lamiendo, tocando y a veces incluso penetrando la zona ocular. Del mismo modo, existen figuras pasivas que disfrutan cuando alguien "ama" sus ojos. Cuenta la leyenda que existió una prostituta filipina que se quitaba su ojo de cristal para que sus clientes penetraran su cuenca vacía.

Ofidiofilia: la padecen los zoófilos que sólo sienten morbo o tienen relaciones sexuales con serpientes. La mayoría de las parafilias se suelen dar con diez veces más frecuencia en hombres que en mujeres, pero esta en concreto afecta en mayor medida al sexo femenino.

Olfactofilia: personas que se excitan con el aroma del sudor genital de sus amantes y consiguen llegar al paroxismo utilizando únicamente su pituitaria, ya sea aplicándola directamente sobre la entrepierna sudada o bien sobre prendas íntimas usadas.

Picacismo: amantes del picoteo erótico, es decir, que obtienen placer sexual introduciendo alimentos en sus partes sexuales (principalmente orificios) para que el amante los recoja con la boca, los mastique y los trague.

Pigmalionismo: atracción por estatuas, maniquíes y todo tipo de figuras inertes desnudas. Si el objeto de adoración sexual es una muñeca, la práctica se llama pediofilia (no confundir con la pedofilia).

Psicrofilia: la padecen los seres que sólo obtienen orgasmos sintiendo frío o observando a otras personas temblando por las bajas temperaturas. Como es lógico, los psicrofílicos odian el verano y acaban viviendo en los países más fríos del mundo, lugares como Siberia, Groenlandia, La Antártida, Suecia o Canadá.

Tricofilia: pasión erótica por el cabello humano. Cada tricofílico es un mundo: unos se excitan con melenas largas, otros con un tipo de color de pelo, otros con un peinado... Hay quien se onaniza mirando como otras personas se peinan y hay quien necesita masturbarse enrollando una buena melena alrededor de su pene. La horma de su zapato sería el tripsofílico, que goza sintiendo cómo alguien masajea o lava su cuero cabelludo.

Somnofilia: atracción sexual por individuos dormidos y desconocidos, a los cuales se pretende acariciar y amar mientras duermen como angelitos. Mucho más fácil lo tiene el hipnofílico, que se conforma con masturbarse mientras contempla a personas que están en brazos de Morfeo.


 

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