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Cómo los laboratorios convencen a los médicos para que receten sus productos

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040909 - Miguel Jara - Que los llamados visitadores médicos mantienen estrecha relación con los galenos es bien sabido pero hasta qué punto es así no suele poder plasmarse fácilmente. Pues bien, hemos tenido acceso a documentos internos de una multinacional que demuestran que la práctica de "alquilar" su voluntad está diseñada y promovida por los departamentos de marketing. Regalos, invitaciones a servicios de lujo y sobres con dinero que se intercambian por determinado número de recetas son parte del arsenal que los visitadores médicos utilizan. Una práctica prohibida que se viola una y otra vez impunemente con argucias.

La industria farmacéutica siempre ha buscado la "colaboración" de los médicos para intentar aumentar sus beneficios. Una práctica muy extendida que se conoce en España como taruguear y consiste en ofrecerles regalos, viajes, privilegios o directamente dinero si recetan sus productos. El tarugueo tiene un lenguaje propio y discreto. A pesar de que es ilegal. Así lo recoge expresamente la Ley 29/2006, de 26 de julio, de Garantías y Uso Racional de los Medicamentos y Productos Sanitarios recogiendo claramente que "se prohíbe el ofrecimiento directo o indirecto de cualquier tipo de incentivo, bonificaciones, descuentos, primas u obsequios por parte de quien tenga intereses directos o indirectos en la producción, fabricación y comercialización de medicamentos a los profesionales sanitarios implicados en el ciclo de prescripción, dispensación y administración de medicamentos o a sus parientes y personas de su convivencia. Esta prohibición será asimismo de aplicación cuando el ofrecimiento se realice a profesionales sanitarios que prescriban productos sanitarios".
 
La ley recogía así lo indicado en la Directiva Europea 2001/83/CE según la cual "no debe permitirse otorgar, ofrecer o prometer a las personas facultadas para prescribir o dispensar medicamentos, en el marco de la promoción de los mismos, primas económicas o regalos en especie". Luego tanto la ley española como la directiva europea dejan sin efecto lo interesadamente regulado por el Real Decreto 1416/1994, de 25 de junio, norma de rango inferior que sí permitía las "atenciones promocionales" aunque matizando que debían tener "un valor insignificante" y ser "irrelevantes para la práctica de la medicina o la farmacia" (art. 17).

Los asesores jurídicos consultados por la revista son claros al respecto: ese decreto está implícitamente derogado y hoy no puede seguir ofreciéndose a los médicos regalos o incentivos de ningún tipo o cuantía. Es ilegal. Sin embargo, como es vox populi, se sigue haciendo de forma habitual. La mayoría de los grandes laboratorios farmacéuticos sigue seduciendo a los médicos para que receten sus productos solo que en muy pocas ocasiones se puede demostrar documentalmente ya que quienes trabajan en ellos se ocupan de no firmar ni sellar los escritos que hacen circular y quienes obedecen esas órdenes no tienen obviamente intención de auto incriminarse en un presunto delito. Con lo que la corrupción en el sector es enorme. Basta recordar algunos de los artículos ya publicados en nuestra revista sobre el tema y que el lector puede revisar en www.dsalud.com: El negocio de la enfermedad. La falta de ética de las multinacionales farmacéuticas (nº 46), Mitos y realidades de la industria farmacéutica. La gran farsa (nº 50), La corrupción del sistema sanitario (nº 50), Las multinacionales farmacéuticas y la persecución de los disidentes (nº 59), La credibilidad de la industria farmacéutica, bajo mínimos (nº 75), Las multinacionales farmacéuticas controlan gran parte de las asociaciones de enfermos (nº 80), Denuncian el "peso excesivo" de la industria farmacéutica en la formación de los médicos (nº 85), Los laboratorios farmacéuticos y el espionaje internacional (nº 90), Medicamentos que nos enferman e industrias farmacéuticas que nos convierten en pacientes (nº 91) o Multinacionales farmacéuticas: comprando el silencio (nº 92).

Ahora bien, si las pruebas concretas de esta corrupción son difíciles de obtener por los medios de comunicación y los jueces es porque ni las autoridades, ni los inspectores sanitarios, ni los colegios médicos, ni las fuerzas de seguridad del Estado actúan. Todos hacen la vista gorda. De hecho hemos tenido acceso -de nuevo- a documentos internos y al material habitual de trabajo de los visitadores médicos de la filial española de una conocida multinacional farmacéutica que demuestran que la compañía -una de las 280 que integran la patronal farmacéutica española Farmaindustria- conquista la voluntad de muchos galenos con regalos e incentivos monetarios como estrategia habitual de marketing.

¿CÓMO SE CAPTA A UN MÉDICO?

El proceso de seducción de un médico es similar en casi todos los laboratorios que aún utilizan esta práctica (ya no la efectúan todos). En el caso que nos ocupa se denomina Procedimiento de inversiones. El sistema, de conocimiento exclusivamente interno, ofrece la "línea de actuación" a sus "delegados" -es decir, a los visitadores médicos de la compañía- con profusión de detalles. Así, durante el primer trimestre del 2003 la dirección de la misma envió a su "fuerza de ventas" -las personas que componen el departamento comercial- un correo electrónico en el que les explicaba que para ese periodo cada vendedor de la "Línea X" disponía de 7.800 euros más 15 cámaras de vídeo y los de la "Línea Z" 14.500 euros más 25 videocámaras. Y las instrucciones son muy precisas: "Cada delegado deberá hacer uso de este presupuesto teniendo en cuenta los siguientes puntos: 1) El presupuesto es para el total de los productos responsabilidad de cada línea. 2) La inversión debe ir acorde a los objetivos de venta que hay que conseguir para cada producto. 3) Hay productos que están en mercados donde se necesitan realizar más inversiones (se menciona el nombre de un fármaco) y otros productos donde la promoción y los impactos siguen siendo lo más importante (se da el nombre de otro)".

En suma, hay medicamentos que requieren más "inversión promocional" pues son menos conocidos. Por eso esta empresa divide sus fármacos en dos categorías: la de los fármacos más baratos y ya conocidos por los médicos y el público y la de los más caros y menos populares pero de mayor volumen de facturación potencial.
En cuanto a la estrategia para "convencer" a los médicos pasa por repartir el presupuesto para primas de tres maneras: invertirlo en relaciones públicas, en Acciones Especiales con Central y en Acciones Especiales con Gerente de zona. Así pues, "AA.EE.", en la clave de esta empresa, significa Acciones Especiales y se refiere a los acuerdos a los que los visitadores llegan con los médicos de recetar tantos lotes de tal tratamiento a cambio de tanto dinero o tal regalo.
 

Obviamente para tener control en todo momento de en qué gastan realmente el dinero sus empleados del departamento de marketing la compañía indica que para las relaciones públicas "se deben pasar a través de nota de gastos comidas, cafés, invitaciones y atenciones para el personal sanitario (de poco valor), siempre y cuando no exceda los 100 euros por concepto en el caso de las comidas o invitaciones y de 19 euros en el caso de las atenciones y/o detalles".

Para las Acciones Especiales con Central esta empresa farmacéutica tiene previsto que "mientras tengamos Premiere (se refieren a un programa informático para ordenadores personales de gestión de bases de datos) las acciones especiales debéis tramitarlas a través de este sistema diariamente al hacer el reporting (informe diario que deben hacer los visitadores médicos sobre su trabajo) y cuando dispongamos de las PDA´s ya es imprescindible y OBLIGATORIO que cumplimentéis todos los campos solicitados para que la acción se tramite".
Como puede comprobarse por los papeles la compañía farmacéutica no sólo está así al día de lo que hacen sus comerciales con el dinero que les facilita para seducir a los profesionales sanitarios sino que emite órdenes muy concretas para llevar el control de esas operaciones. Los "campos" a los que se refiere la dirección del laboratorio son los siguientes: "Fecha vencimiento de la acción - Nombre del médico - Tipo de inversión - Producto - Concepto - Importe del compromiso - Notas: en este campo es imprescindible especificar al detalle el compromiso adquirido. Por ejemplo, cheque gasolina de 150 euros por "X" tratamientos" (el subrayado es nuestro). Queda con ello claro que la compañía no tiene reparo alguno en animar a los componentes de su red de ventas a que ofrezcan 150 euros a los médicos por un determinado número de recetas.

Siguiendo este sistema de trabajo los visitadores disponen del dinero para emplearlo como quieran. Luego, una vez convencido el médico, es otra persona de la compañía la que coordina esa petición y la entrega del importe: "Os comunicamos que la persona que va a tramitar y gestionar vuestras solicitudes es A.G.", puede leerse en una misiva. Esta persona comprueba que la operación se ha realizado efectivamente y es entonces cuando facilita el importe al visitador para que éste se lo entregue al médico. Como nos explicara personalmente un visitador en activo "el delegado llega a un acuerdo con un médico y se inicia el compromiso con conocimiento del gerente de zona.

Normalmente la operación se aprueba pasado algún tiempo, cuando se comprueba que el medicamento se receta más y que, por tanto, la operación de tarugueo ha sido efectiva. Entonces el gerente da el dinero y se le entrega al profesional sanitario que ha cumplido el trato. Al delegado le interesa que se cumpla el acuerdo".
Estas prácticas son ilegales hoy pero lo eran también durante los años en que se produjeron porque las prohibía la Ley 25/1990, de 20 de diciembre, del Medicamento. Esta norma, en su capítulo II, artículo 86, párrafo segundo, dice: "Los medios de información y promoción utilizados como soporte, ya sean escritos, audiovisuales o de otra naturaleza, tendrán carácter básicamente científico y estarán dirigidos y se distribuirán con exclusividad a profesionales sanitarios". Y en su capítulo cuarto la ley vuelve a remarcar el "carácter científico" de la promoción: "Los premios, becas, contribuciones y subvenciones a reuniones, congresos, viajes de estudio y actos similares donados por cualesquiera personas relacionadas con la fabricación, elaboración, distribución y dispensación de medicamentos se aplicarán exclusivamente a actividades de índole científica cuando sus destinatarios sean facultativos en ejercicio clínico o las entidades en que se asocian".

En suma, los obsequios a los médicos por parte de la industria farmacéutica estaban entonces regulados, no prohibidos. Solo que la ley se incumplía -y se incumple- de manera habitual. Porque se les puede "ayudar" con becas, contribuciones y subvenciones a reuniones, congresos, viajes de estudio y actos similares... pero también con billetes de avión, barco o tren, bono-cheques para hoteles, restaurantes o coches, cheques-gasolina, cheques-regalo, etc., en lugar de dinero en metálico. Hecha la ley, hecha la trampa.
 

LOS REYES MAGOS DE EURORIENTE

En el primer trimestre del 2003 la empresa de la que hablamos se mostró especialmente generosa y "activa". Las "acciones" que desde la central gestionaron y enviaron directamente a sus visitadores lo demuestran: "Regalo Standard del ciclo (tipo vídeo cámara) adicionales a las que vais a recibir - Cheques gasolina - Bonos Corte Inglés o similar - Bonos Hotel - Reservas en Congresos - Material médico (libros, instrumental, etc.) - Material informático". Además, para las Acciones Especiales con Gerente de zona este último responsable "dispondrá de un pequeño presupuesto para atender esas necesidades". El grueso de las acciones, sin embargo, se gestionan directamente con la Central. Órdenes son órdenes.

Sabemos de buena tinta que el ambiente de trabajo entre los visitadores de esta compañía es muy tenso. Competencia manda, también entre compañeros. Son los gajes del trabajo por objetivos. Pero a tenor de los esfuerzos que hace la dirección de la empresa por levantar el ánimo de su particular tropa de vendedores cualquiera lo diría: "Nuestra intención y la vuestra es comenzar el año con buen pie y por eso nos hemos puesto como objetivo realizar una buena inversión desde ya de forma que tengamos el 50% del presupuesto trimestral comprometido a finales de enero". Hay que tratar bien a los médicos por si no les han traído suficientes regalos los Reyes Magos.

"Tenéis un magnífico presupuesto y flexibilidad y autonomía para invertirlo donde penséis que es más rentable, con la supervisión de vuestros Gerentes de Zona. Desde la Central intentaremos ser lo más eficaces posibles para dar respuestas rápidas y a su vez realizaremos un seguimiento muy estrecho de vuestras solicitudes con informes periódicos que os/nos informen del presupuesto que va quedando y de qué, quién y cómo lo estamos invirtiendo", explica la dirección. El apoyo y el aliento de estos responsables a las actividades poco éticas de sus empleados es, pues, manifiesto. No sólo diseñan campañas de acoso a los médicos y reparten dinero para que sus visitadores lo entreguen a su vez a los profesionales sanitarios llevando un perfecto control de esas prácticas sino que las fomentan como parte cotidiana de su estructura de marketing. Como el lector supondrá estas actividades ilegales son muy rentables para la compañía y de ahí la aprobación y el tono exultante que a veces manifiestan sus directivos.

VISITADOR MÉDICO: INSTRUCCIONES DE USO

Las compañías farmacéuticas alegan que toda empresa beneficia a los trabajadores que cumplen los objetivos que les marcan. Y que cuando los visitadores hacen bien su "trabajo" es motivo de regocijo lo demuestra que muchas farmacéuticas llegan a pagar pagas extras de importancia. Cantidades de 3.000 euros cada dos meses son habituales según demuestran los documentos que obran en nuestro poder. Así que con semejantes cantidades extraordinarias de dinero podemos hacernos una idea de lo que puede llegar a ganar un visitador medio. Un dinero que se utiliza, se diga lo que se diga, para alquilar voluntades sin reparar en los "efectos colaterales" que provoca una dispensación irracional e interesada de fármacos entre la población.
Evidentemente las empresas procuran disfrazar esas "comisiones". He aquí cómo explica en un correo electrónico la multinacional a la que nos referimos lo que deben hacer sus visitadores: "Tanto los cheques gasolina como los bonos de El Corte Inglés son de 30 ó 60 euros. Aseguraros de que al transmitir la inversión la cantidad que ponéis en la celda de coste es múltiplo de 30 o de 60 euros". La empresa, incluso, pide a sus visitadores que cada "inversión" en un médico la registren o transmitan a diario a través de sus PDA (agendas electrónicas portátiles).

DINERO NEGRO

En suma, todo el mundo en el sector sabe que las prácticas que estamos describiendo se consideran fundamentales para conseguir los altos beneficios que obtienen la mayor parte de los laboratorios farmacéuticos cuyo margen de ganancias neto anual se sitúa en torno al 17%, cifra muy por encima del 3 ó 4% de beneficio que obtienen las multinacionales más conocidas en otros ámbitos como explico ampliamente en mi obra Traficantes de salud.
Llegados a este punto debo decirle al lector no versado que los visitadores médicos son, hoy por hoy, la primera fuente de "información" de los médicos. Por delante de las revistas especializadas del sector. Y para que se haga una idea de la importancia de la "fuerza de ventas" de los laboratorios farmacéuticos añadiré que la empresa en cuyos papeles internos me baso para los comentarios de este texto -de tamaño medio a pesar de su presencia en los cinco continentes- disponía en septiembre del 2003 en España de 70 visitadores médicos para su "línea X" y otros 56 para la "línea Z". En total, pues, ¡126 visitadores! Y agregaré que durante los primeros nueve meses del 2003 esos comerciales farmacéuticos "invirtieron" en dinero y regalos para los médicos 1.031.165 euros en la "línea X" y 1.506.746 euros en la "línea Z" lo que da un total ¡de 2.537.911 euros!
Para que se hagan una idea de las ventas que puede llegar a alcanzar un laboratorio medio agregaré que durante esos primeros nueves meses de 2003 el visitador médico de la multinacional que nos ocupa situado en primer lugar del ranking de rentabilidad de la compañía había vendido medicamentos por un valor de 403.764 euros. ¡Él solo en nueve meses!
Y, como hemos comentado, en ese periodo el laboratorio contaba con 126 visitadores.

MÉDICOS FICHADOS

En suma, las herramientas de las que disponen los comerciales farmacéuticos para lograr la "colaboración" de los médicos son claras... pero hay más. Algunos laboratorios tienen sus propias "armas secretas" que guardan como oro en paño y por ello ordenan a sus empleados de ventas que no las saquen de la sede de la empresa.
El 10 de abril del 2003 la multinacional de la que nos ocupamos envió un correo electrónico a la red de ventas firmado por su Director Comercial, L. M., que encabezaba con las siguientes palabras: Listados de Close-Up. Y su contenido era el siguiente: "Tal como quedamos en la pasada reunión de ciclo en Madrid enviamos listados de médicos Close-Up ya que consideramos pueden ser de gran utilidad a efectos de establecer nuevas AA/EE. Un cordial saludo".
Sí, los laboratorios -como es el caso del que nos ocupa- poseen enormes bases de datos sobre médicos que compran a precios elevadísimos a empresas de marketing farmacéutico. Y Close-Up es una de ellas. Los visitadores tienen así a su disposición listados detallados de los datos y actividad de los galenos de su entorno. En las particulares fichas de Close-Up -a las que hemos tenido acceso- se detalla el nombre del médico con sus apellidos, dirección completa, especialidad a la que se dedica y unidades de cada medicamento que receta. Con esta información las compañías que poseen tales bases de datos conocen hasta la tendencia de cumplimiento de los acuerdos alcanzados con los visitadores.
 

"TARUGUEO" A GRAN ESCALA

El "tarugueo", como podemos comprobar, se ha convertido en suma en una práctica cotidiana en nuestro sistema sanitario pese a estar prohibido -que no perseguido ya que nadie se ocupa de ello- hasta por las normas de regulación que se auto impone Farmaindustria. De hecho ésta dispone de un Código Deontológico que llega a establecer sanciones -que en realidad son más bien simbólicas- para las compañías asociadas a la misma que contravengan la ética en la promoción. Si atendemos a las estadísticas de la patronal del ramo entre julio de 2003 y abril de 2004 se tramitaron 43 casos de presunta vulneración de las normas de promoción por parte de los laboratorios. Y las sanciones a las empresas variaron de los 6.000 a los 9.000 euros, cantidades ridículas si se comparan con los multimillonarios presupuestos dedicados a "inversiones".
El Secretario del Colegio de Médicos de Asturias, Ángel García Prieto, denunció hace ya años la práctica del "tarugueo" pero la Policía española jamás ha investigado el tema ni ha hecho una "redada" masiva de médicos y visitadores como sí han tenido lugar en otros países. Es el caso de Italia donde los carabinieri, tras investigar a algunos empleados de GlaxoSmithKline (GSK) -una de las multinacionales farmacéuticas más importantes del mundo-, llegó a detener a centenares de profesionales que terminaron siendo procesados "por incentivar la prescripción de fármacos".

La policía italiana descubrió la concesión de comisiones ilegales y regalos a miles de médicos italianos por parte de GlaxoSmithKline como "premio" por recetar sus productos a los pacientes. Y nada menos que 4.713 personas fueron procesadas acusadas de pertenecer a una red encargada de favorecer la venta de los productos GSK. El trato "personalísimo" entre promotores de ventas y doctores incluía becas para sus hijos, ingresos bancarios "fortuitos" o viajes a parajes exóticos de India o Brasil. Durante el periodo 1999/2002 GlaxoSmithKline en Italia dedicó más de 228 millones de euros a "corromper médicos", según palabras de la policía italiana. Y la central de la empresa fue acusada de "crímenes corporativos".
El asunto fue tan escandaloso que la propia multinacional reconocería los hechos en un comunicado público. Sin embargo, Carlos Galdón, presidente entonces de GlaxoSmithKline en España, explicaría que "en una empresa donde trabajan casi 100.000 personas en todo el mundo puede ocurrir que algunas de ellas no ejerzan o cumplan con sus obligaciones de una manera ética". Agregando que en GlaxoSmithKline existe "un código ético muy exigente". La misma respuesta que ofreció Giuseppe Recchia como portavoz de la compañía en Italia afirmando que sus promociones "se realizan de acuerdo con el código ético de la empresa y las normas legales de los países en los que opera". Vamos, que intentan hacer creer a la gente que una empresa puede invertir una auténtica millonada en sobornar a miles de personas... sin que sus directivos se enteren. Especialmente cuando todo el sistema de comisiones y regalos estaba controlado por un sistema informático conocido con la clave de Giove en el que quedaba registrado el "rendimiento" de cada facultativo y se establecía la "importancia del premio'". De hecho, Giove dio nombre a la operación policial y judicial que fue dirigida por el Fiscal Jefe de la República de Verona, Guido Papalia.
Y, por cierto, ¿cómo irá ese proceso? Quisimos saberlo y para ello nos pusimos en contacto con la Embajada de Italia en Madrid pero el responsable de Prensa de la misma, Paolo Mangarelli, no pudo ofrecernos información porque "no se han vuelto a tener noticias del caso". Sin comentarios.

En Estados Unidos el Fiscal de Nueva York, Eliot Spitzer, demandó a los laboratorios Pharmacia y GlaxoSmithKline por presuntos acuerdos ilegales con médicos en la venta de fármacos. La Fiscalía acusó a las dos compañías de sobornar a médicos para que prescribieran sus fármacos anticancerígenos y así aumentaran los reembolsos en los programas de cobertura sanitaria de la Administración. Varios meses antes otro fiscal, esta vez alemán, relacionó a 1.600 médicos de su país con la obtención de importantes regalos de GlaxoSmithKline. Y se sospechaba que otros 5.000 podían estar igualmente implicados.
Agregaré, para terminar, que más de 380 visitadores médicos de SmithKlineBeecham fueron acusados también de soborno. Y las empresas, de nuevo, reconocieron los hechos asegurando que estaban cooperando con la investigación... ¿Usted se lo cree?

¿Y QUÉ TIENE QUE ALEGAR LA MULTINACIONAL QUE INVESTIGAMOS?

Obviamente quisimos conocer la versión de todo lo aquí contado por parte de los responsables de la multinacional cuyos papeles internos obran en nuestro poder así que les enviamos un correo electrónico con parte de los datos mencionados en el reportaje para que nos dieran su versión. Luego llamamos telefónicamente y se nos contestó que no disponían de Departamento de Prensa. Insistimos y se nos dijo que nos respondería por correo electrónico una responsable del Área de Recursos Humanos que, en efecto, se limitó a enviarnos una breve nota de negación de carácter general sin entrar en detalle. Volvimos a insistir ante la parquedad de la contestación y entonces la empleada de una agencia de comunicación que trabaja para el laboratorio se limitó a decirnos que la empresa "cumple desde siempre con la ética de la industria farmacéutica que en la actualidad está plasmada en un Código Deontológico para la promoción de las especialidades farmacéuticas. Este código es de obligado cumplimiento para todos los laboratorios por lo que difícilmente esas informaciones pueden ser veraces. La compañía respeta los principios éticos de profesionalidad y responsabilidad".

Finalmente la responsable de prensa del laboratorio se puso directamente en contacto con el director de la revista, José Antonio Campoy, y éste accedió a enviarles el borrador del artículo para que, si podían, desmintiesen los datos que en él aparecían. Así se hizo y quedaron en llamar en un par de días para hablar del contenido del texto. Nunca lo hicieron. En lugar de ello mandaron un burofax que llegó el mismo día en que la revista entraba en máquinas -cuya fecha se les había facilitado para que respondieran antes- de carácter conminativo y amenazante. Un escrito aparentemente elaborado por sus servicios jurídicos -y decimos aparentemente porque la multinacional está tan acostumbrada a no firmar nada que ni siquiera aparece quién es el autor del mismo, no figurando ni firma ni sello alguno- que básicamente dice tres cosas: todo lo que hacen es legal, todo lo que se afirma en nuestro artículo de sus prácticas es falso o erróneo y todas sus acciones se ajustan a las normas existentes; y, por tanto, la empresa nos instaba a abstenernos de publicar el artículo reservándose en caso contrario todas las acciones, incluso penales, que consideren oportunas. Pero luego resulta que en el último punto del escrito dicen textualmente: "Finalmente, en su borrador se dice que ustedes han tenido "...acceso a documentos internos de una multinacional..." en clara alusión a nuestra empresa. Desconocemos si los documentos que ustedes citan y cuyo contenido pretenden difundir pertenecen efectivamente a nuestra sociedad. Si así fuera, el origen de tales documentos sería ilícito, toda vez que los representantes legales de (nombre de la multinacional) no habrían dado autorización alguna para que los documentos les fueran entregados a ustedes. En consecuencia, les instamos a que se abstengan de publicar cualesquiera documentos de (nombre de la multinacional) que pudieran obrar en su poder o el contenido de tales documentos. Les instamos igualmente a que devuelvan a la empresa cualquier documento de ella que pudieran poseer. El Código Penal vigente castiga como delito, con penas de prisión, tanto el apoderamiento de papeles reservados de otras personas como su difusión no consentida o la de su contenido (artículos 197.1 y 3, 199, 278 y 279, todos ellos del Código Penal."

Es decir, la multinacional dice que no tiene nada que ocultar y todo lo que hacen sus empleados es legal pero nos insta a que no publiquemos nada de lo que pueda aparecer en los papeles que obran en nuestro poder. Grotesco. Además en esos documentos no hay ningún secreto industrial o profesional y no son pues de aplicación los artículos del Código Penal con cuya mención pretenden amedrentarnos. Por otra parte, no han sido obtenidos de manera ilegal. La mayor parte se trata de documentos que obran en poder de todos sus visitadores y/o buena parte de otros empleados de la empresa. No hay siquiera delito por parte de quien/quienes nos los han facilitado. Cabe agregar que tales documentos lo que prueban además es la presunta comisión de uno varios delitos y la obligación de todo ciudadano que tiene conocimiento de algo así es denunciarlo. El director de la revista, a pesar de todo, me ha sugerido que cuente los hechos pero no de el nombre de la multinacional... de momento. "Lo importante -me dice- es que la gente sepa lo que está pasando. Que esté informada. No compensa pasarse meses o años en los tribunales para que luego a la multinacional de turno la multen simbólicamente y siga haciendo lo mismo porque quienes tienen la obligación de evitarlo no están por la labor. Nuestra labor es informar verazmente y vamos a seguir haciéndolo. Guarda pues la documentación y si en un momento determinado nuestros asesores jurídicos entienden que debemos entregar los papeles a alguien lo haremos. Pero a Sanidad, a las fuerzas de Seguridad del Estado o a la Fiscalía Anticorrupción, no a ellos. Demos tiempo al tiempo". - Miguel Jara

Miguel Jara: Escritor y periodista independiente especializado en la investigación de temas de salud y ecología. Es autor de los libros Traficantes de salud (Icaria Editorial, 2007) y Conspiraciones tóxicas (Martínez Roca Ediciones, 2007, escrito en colaboración con Rafael Carrasco y Joaquín Vidal. Realiza investigaciones que publica con regularidad en los medios que se interesan por ellas. Ofrece conferencias y participa en eventos como mesas redondas, talleres o presentaciones relacionados con los temas en los que trabaja. Tiene como objetivo buscar las verdades frente a los intereses del poder y explicárselas a los demás ciudadanos. Una frase que puede definirle es: Todo es susceptible de ser transformado si las personas están informadas y se organizan.

 


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