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020109 - El Confidencial - María Victoria Ramírez - Sobre el amor y la sexualidad existen aún muchos mitos, ideas erróneas que perjudican a muchas personas. Vamos a dedicar unas líneas a repasar algunos de los mitos más frecuentes en relación al amor y la sexualidad, algunos de los cuales los podemos encontrar con frecuencia en nuestra sociedad:

Mito 1 - “Si dos personas se aman de verdad, sus relaciones eróticas serán satisfactorias”. “Si las relaciones coitales o genitales no son satisfactorias para uno de los miembros de la pareja, significa que el otro miembro no le atrae, o que el amor se está acabando”. Una de las ideas erróneas que podemos encontrar con mayor frecuencia en nuestra sociedad es la que afirma que el único factor que influye en la satisfacción erótica es la calidad de los sentimientos hacia la pareja. Es cierto que unos fuertes sentimientos (positivos) hacia la pareja hacen que un contacto erótico de cualquier tipo (besos, caricias, caricias genitales…) generalmente se disfrute más. Sin embargo, hay que tener en cuenta que existen numerosos factores que influyen en la satisfacción erótica, muchos de los cuales no tienen nada que ver con el amor que se sienta hacia la pareja (por ejemplo: grado en que la persona conoce su cuerpo y sus gustos, confianza con la pareja, si está relajada o tensa, si desea el contacto, etcétera).

 

Mito 2 - “Una mujer que ama a su pareja –hombre- tiene orgasmos con él durante el coito”. Algunos hombres en ocasiones atribuyen la ausencia de orgasmo de su pareja durante el coito a la falta de amor o atracción hacia su persona. Sin embargo, ya hemos comentado en numerosas ocasiones que la mayoría de las mujeres tienen orgasmos más fácilmente con relaciones eróticas como la masturbación (sola o compartida) y las caricias orales, que con el coito. Y ello no se debe a la falta de amor hacia su pareja, sino más bien a la posición del clítoris.

Mito 3 - “Una persona que ama a su pareja, no necesita fantasías eróticas para obtener satisfacción”. Esta es una idea muy extendida, especialmente entre las mujeres. Algunas mujeres acuden a las consultas de sexología preocupadas porque su pareja lee revistas eróticas o mira pornografía en Internet. Piensan que esto implica que “ellas no son suficientes”. También muchas mujeres mantienen su ‘jardín privado’ de fantasías eróticas, lo que alarma a veces a sus parejas. Lo cierto es que una persona puede encontrar sumamente atractiva a su pareja, estar muy satisfecho o satisfecha con sus relaciones eróticas y, además, mantener un mundo privado de fantasías eróticas con las que disfrutar. Una cosa no quita la otra. Las fantasías en muchos casos son sólo fantasías que no se desean realizar (no son deseos) y en la inmensa mayoría de las ocasiones no implican una insatisfacción con la pareja. Al contrario, suele suceder que las personas más satisfechas con su vida erótica, son también las que más fantasean.

Mito 4- “Una persona que vive una relación de pareja satisfactoria tiene, por tanto, relaciones coitales satisfactorias y no necesita masturbarse. Con las relaciones coitales con su pareja le debería bastar”.Como ya hemos comentado, las relaciones coitales no son las más adecuadas para el orgasmo femenino. Por otro lado, muchas personas (mujeres y hombres) mantienen encuentros eróticos satisfactorios con su pareja (de coito, caricias, masturbación mutua, etcétera) y, además, se masturban a solas disfrutando ambas posibilidades. La erótica compartida no invalida la posibilidad de una erótica individual.

Mito 5- “Un hombre tiene más necesidades eróticas que una mujer, por lo que, aunque ame a su pareja, a veces busca algo fuera, ya que los hombres son más promiscuos. Sin embargo, la mujer, si ama a su pareja no necesita buscar nada fuera”.Esta creencia implica una concepción desigual de los dos sexos y de sus derechos y deberes a nivel erótico, asumiendo que los hombres tienen más derechos y menos deberes. Además, vincula el deseo en la mujer únicamente al amor que siente hacia su pareja. Lo cierto es que tanto en hombres como en mujeres, el deseo no sólo está influido por el amor hacia la pareja, sino por factores como los siguientes: el grado de confianza con la pareja, el grado en que los contactos eróticos son satisfactorios, el grado en que se ajustan a los propios gustos y deseos, el grado en que se conoce el propio cuerpo y las formas de estimularlo, etcétera.

Mito 6- “Si una persona siente atracción por alguien que no es su pareja, esto significa que el amor se está acabando o que esta persona no ama realmente al otro”. En muchas ocasiones el que un miembro de la pareja sienta atracción hacia otras personas es vivido con mucha angustia. Pero es frecuente que mujeres y hombres con pareja se sientan atraídos en algún momento (o en varios) por otros hombres y/o mujeres. Esto no significa que la pareja ya no guste, o que algo vaya mal, en la mayoría de las ocasiones esa atracción no se traduce ni siquiera en un acercamiento. Es sencillamente una muestra de que nuestro erotismo está vivo, y con él la capacidad de percibir la belleza y el atractivo de otros seres humanos.

Mito 7- “Si mi pareja me ama, sabrá lo que me gusta a nivel erótico” o “si una persona me ama, ha de saber que es lo que quiero y necesito en cada momento”. En este mito se confiere al amor una cualidad casi mágica y al amante poderes de adivinación de los que normalmente carece; aunque parezca un mito tonto, amarga la vida de muchas parejas con juegos del tipo “adivina qué me gusta” o “adivina lo que has hecho mal”, o “si te importara un poco más, no haría falta que te lo dijera”. Si una persona comparte esta idea va a tener muchas dificultades para pedir a su pareja, en el plano afectivo y en el plano erótico, y también le va a resultar difícil comunicarle sus gustos y preferencias (incluso le causaría frustración hacerlo). De igual manera, interpretaría la ignorancia de su pareja con respecto a sus preferencias o necesidades como una falta de amor hacia su persona. Como curiosidad, señalar que este mito es mucho más frecuente en mujeres que en los hombres.

Resumiendo: la idea fundamental que subyace a muchos de estos mitos es que si dos personas se aman las relaciones eróticas entre ellos serán satisfactorias y que en pareja nadie necesita fantasías, ni masturbación, ni nada adicional al amado o amada para ser feliz. Se descarta incluso la posibilidad de que existan atracciones fuera de la pareja o que se mantengan fantasías eróticas que no trasciendan ni el límite de la imaginación.

La sociedad nos enseña, una y otra vez, con machacona insistencia, que el amor auténtico conduce inevitablemente a una auténtica amatoria (erótica compartida) absolutamente satisfactoria. De la misma manera, nos dice que basta con amar para que la relación de pareja funcione y que, además, ninguna persona necesita nada más. No estaría de más situarnos en posiciones más realistas, para después no frustrarnos. Y también para prevenir y gestionar de forma más efectiva las dificultades.

María Victoria Ramírez es psicóloga y sexóloga
 

 


 

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