Cargando


 

Avizora Atajo Publicaciones

Biografías críticas

Biografías

Argentina
La Cámpora

Ir al catálogo de monografías
y textos sobre otros temas

Glosarios - Biografías
Textos históricos

ENLACES RECOMENDADOS:

- Cristina de Kirchner y el petróleo argentino
-
Los Kirchner: Control comunicacional
-
Piedra, papel y tijera
- El Mosad llega a EE.UU.: Escuadrones de la...
- Mitos sobre el amor y el sexo

 

241011 - Martín Caparros - La Cámpora no organiza barrios ni dirige centrales estudiantiles ni arma corrientes sindicales ni consigue puestos electivos en concejos y diputaciones; la Cámpora no moviliza, cuando lo intenta, más de dos o tres mil personas; la Cámpora sería lo que los años setenta habrían llamado una “agrupación de cuadros”: un grupo que se distingue menos por la cantidad y el arraigo de sus miembros que por sus supuestas calidades. Sólo que estos cuadros tienen habilidades muy contemporáneas: son –o deberían ser, vistos sus puestos–administradores diestros.

(Ver:
Balance después de las elecciones presidenciales de octubre de 2011 en Argentina)

 

La Cámpora empezó por cumplir con la ley de la sangre: fue fundada –dicen que fue fundada– por un hijo de los doctores Kirchner, un joven Máximo –que es el nombre imperial que los presidentes peronistas les ponen a sus hijos. La Cámpora funciona ahora como proveedora de diligentes dirigentes del Estado.

(Ver: Estela Carlotto)

La lista es conocida: su jefe es subsecretario de Reforma Institucional, otro es secretario de Justicia, otro trabaja en la secretaría de la presidencia, otro es presidente de la Corporación Puerto Madero y director en Aluar, otro es director en Telecom, otro en Techint, otro es interventor de Fabricaciones Militares, otro es presidente de Aerolíneas Argentinas, otro su segundo, otro dirige las noticias del canal oficial, otro las subdirige, otra es gerenta de la Anses y esposa de un jefe, otra directora de Documentación Presidencial y hermana de otro: más política de la sangre –joven.

Y más: varios son hijos de desaparecidos –una marca que vale lo que pesa– y los que mandan son hombres; entre todos manejan miles de millones de pesos y mucho poder. Que el “retorno de la militancia” esté fogoneado desde el poder, y que se instale tan fuertemente en él, es un signo fuerte de estos tiempos.

(Ver: Amado Boudou y los 20 millones de pesos "desaparecidos")

Lo es, también, que la “militancia” actual no suponga cambios significativos en las vidas de los militantes. O, por lo menos, que esos cambios no vayan en el sentido de la austeridad –como forma de asumir ciertas ideas– sino de cierto lujo. Se puede ser militante y cobrar mucho del Estado por esa militancia; se puede ser militante y seguir trabajando en telenovelas o programas de chimentos; se puede ser militante y ganar y gastar mucha plata en pavadas. Se puede ser militante y tomarse un avión –casi– propio para ir a ver un partido de fútbol a Montevideo. Si alguien se pusiera quisquilloso diría que es lógico, coherente, cuando esos militantes se encolumnan detrás de unos jefes que hablan de la redistribución mientras no paran de acumular riquezas. Que la militancia no suponga un compromiso de vida, una crítica y replanteo de esas formas de vida, es una diferencia decisiva con lo que solía considerarse militancia. No digo –¿no digo?– que sea mejor ni peor; digo que es completamente distinto –y que, quizá, sea un efecto de la falta de elecciones ideológicas que esta militancia supone.

(Ver: Hijos, nietos y familiares de represores enfrentaron al juez Lorenzetti, de Argentina)

En cualquier caso, estas formas de la “militancia” permiten explicar una frase molesta: basta de currar con los setentas significa también “paren de contarnos que una banda de funcionarios muy bien pagos es lo mismo que la jotapé clandestina y perseguida, peleando por el socialismo” –o, peor, su “equivalente en esta etapa”.

*Fragmento de Argentinismos sobre “ La Cámpora ”, que se publicó en julio 2011 por Editorial Planeta


 

AVIZORA.COM
Política de Privacidad
Webmaster: webmaster@avizora.com
Copyright © 2001 m.
Avizora.com